Capítulo 2
El balón pasó por encima de la red y una de las contrincantes lo golpeó con todas sus fuerzas, devolviéndolo justo a la esquina de la cancha.
Naia se tiró a por él como si le fuera la vida en ello, llegando por los pelos a salvarlo. Una de sus compañeras lo levantó con los dedos y la chica corrió a la red, escurriéndose por debajo de Carla para devolverlo en un remate, que se estrelló en el suelo del equipo contrario.
—¡Sí! —gritaron Lena y Assia al mismo tiempo.
—Ahora entiendo los moratones que lleva siempre Naia en las rodillas —comentó Uma con los ojos fijos en la cancha. Su amiga tenía rodilleras, pero ya se había caído una docena de veces.
El partido estaba en pleno apogeo, jugando ya el último set y con el marcador muy igualado. El público no paraba de gritar.
—Eh, eh, ¿qué está pasando? —dijo Uma con voz de alarma.
En la cancha, Carla se había acercado a Naia y le decía algo muy enfadada. Oían los gritos desde donde estaban ellas, aunque no llegaban a entender las palabras.
—Creo que está cabreada porque ella quería ese remate —comentó Assia—. Las jugadoras suelen rotar la posición, y Naia ha rematado ya varias veces.
—¡Porque está a tope! —la defendió Lena.
Uma se mordió el labio inferior mientras observaba a Carla, que estaba cada vez más acalorada.
El árbitro se acercó justo a tiempo de ver cómo la chica le daba un empujón a Naia, que retrocedió trastabillando.
La grada estalló en abucheos y la entrenadora se apresuró a efectuar un cambio, sacando a Carla al banquillo.
La chica se retiró de mala gana sin ni siquiera chocar la mano con la compañera que la sustituyó.
—Ostras, qué mala leche… Pobre Naia —comentó Lena, preocupada por su amiga.
—Jo, pues a mí también me da pena Carla —respondió Uma con el corazón dividido—. Seguro que le duele que la más peque del equipo le robe los remates.
Naia falló el siguiente pase, pero, aun así, su equipo acabó ganando. Las chicas se apresuraron a bajar al semisótano, donde estaban los vestuarios, para felicitar a su amiga. El pasillo estaba repleto de familias que esperaban a sus hijas y hermanas.