Capítulo 1
El polideportivo del instituto era un hervidero de adolescentes.
Era sábado por la mañana y las gradas estaban abarrotadas, con pancartas apoyando a los dos equipos que iban a disputar el tercer partido de voleibol de la temporada.
—¡No me puedo creer que haya venido tanta gente! —exclamó Uma mirando a su alrededor. Se aflojó un poco la bufanda y se recolocó los dos moñitos con los que se recogía el pelo.
—¡Pues claro! El equipo de nuestro instituto es de los mejores del campeonato —respondió Lena mientras buscaba a Assia entre la multitud. La encontró en la parte baja de las gradas, haciéndoles gestos para que se acercaran.
—No me lo recuerdes, que bastante presume Naia —respondió Uma mientras la seguía por las escaleras.
Era el primer partido que tenía lugar en su ciudad, y las chicas estaban emocionadísimas de poder apoyar a su amiga. Assia apartó de los asientos su bolso y su abrigo, con los que les había guardado sitio.
—¡Por fin! ¿Cómo vais? —preguntó. Su mirada se detuvo en Lena con especial intención. La chica les había contado lo sucedido unas noches atrás.
—Bien —respondió ella forzando una sonrisa.
Tenía que centrarse en el presente y tratar de disfrutar del momento…
, algo que era muy fácil con Uma a su lado, que la obligó a sentarse entre ella y Assia mientras la agarraba del brazo para que se fijara en la cancha.
¡Su entusiasmo era tan contagioso como siempre!
—¡Mirad, allí está Naia! —exclamó su hermana adoptiva, señalando un punto en el campo—. ¡Guau, parece toda una guerrera con su uniforme!
La camiseta negra y plateada del equipo era cortesía de Cosmo, la empresa tecnológica que los patrocinaba.
Naia no solía vestir de colores tan oscuros.
Con la media melena rubia recogida y el gesto de seriedad con que escuchaba a la entrenadora, parecía otra muy distinta a la chica popular que habían conocido en septiembre.
—Bueno, su uniforme de guardiana es más chulo —respondió Lena. Uma soltó una carcajada.
—¡Ey, Lena! —oyeron una voz a su espalda—. ¡Chicas!