El plano denso IV
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IV

Olympe abandonó definitivamente el Consejo Ciudadano. La noticia ocupó algunos titulares y después desapareció, como desaparecen casi todas las noticias.

Nadie intentó detenerla. Nadie organizó homenajes ni bloqueó las puertas para impedir su marcha. El sistema continuó funcionando como siempre.

Le dolió, pero también la liberó. Meses después podía encontrársela en los barrios, sentada alrededor de mesas plegables o caminando entre edificios envejecidos, ayudando a organizar proyectos imposibles de monetizar y demasiado pequeños para interesar a la política profesional.

Había perdido influencia. Había recuperado utilidad. Y la segunda resultó mucho más satisfactoria que la primera.