El plano denso III
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III

La tensión estalló en una discusión encendida cuando empezaron a debatir qué hacer con las pruebas.

—Tenemos que publicar todo este archivo de inmediato en las redes académicas y en los canales internacionales de prensa —exigió Laura con urgencia, golpeando la mesa—. Si el mundo ve cómo manipulan la atención y la conducta de los menores, el escándalo obligará a los reguladores a intervenir.

Olympe negó con la cabeza de inmediato, agitando las manos con escepticismo político:

—¿A qué reguladores, Laura? La mitad de los comisiones de control están financiadas por las mismas corporaciones.

Si lanzamos una filtración masiva y desordenada sin respaldo institucional, la maquinaria legal nos aplastará en veinticuatro horas por violación de secretos corporativos y ciberterrorismo.

Necesitamos usar contactos, canalizarlo a través de comisiones de estudio parlamentario...

—¿Más comisiones? —saltó Mateo, con los ojos inyectados en sangre y la voz al límite—. ¡Precisamente esas comisiones son las que firmaron la homologación de los algoritmos! Si lo filtramos a medias, nos cazarán antes de que la información toque la calle. Necesitamos prudencia.

El grupo se dividió en fracciones irreconciliables, discutiendo sobre plazos, estrategias, tácticas de visibilidad y protección legal. El viejo fantasma de la escala, de la eficacia y de la repercusión global amenazaba con hacer añicos la frágil unidad de las brasas.

En medio del griterío, Tomás permaneció en silencio en su rincón, observándolos con sus ojos cansados.

Hasta que, con un gesto lento pero firme, levantó el bastón y golpeó ligeramente el suelo de piedra. El sonido seco acalló las voces de golpe.

—Todos habláis de derrotar al Magnate —dijo Tomás en voz muy baja, mirándolos uno por uno con una tristeza infinita—. Habláis de algoritmos, de impacto, de tribunales y de estrategia política. Pero lleváis veinte minutos discutiendo de números y yo... yo todavía no sé qué estamos intentando salvar.

El silencio que siguió a la pregunta del anciano fue absoluto, pesado y definitivo.