CAPÍTULO 13 LA OFERTA
I
La lluvia fina del lunes caía sobre el barrio antiguo.
En el centro comunitario, el ambiente poco tenía que ver con el entusiasmo de semanas atrás.
Tomás había regresado.
Nadie sabía si por lealtad, costumbre o simple obstinación, pero volvía a ocupar su lugar habitual junto a la mesa de pino, con la boina apoyada sobre las rodillas. Apenas cruzaba palabra con Olympe. Ella, por su parte, intentaba mantener una normalidad que se deshacía en cada silencio.
Mateo ordenaba expedientes junto a Laura.
Hipatia observaba la calle desde la ventana.
La herida seguía abierta.
Fue Tomás quien terminó rompiendo el silencio.
—Pensaba que el enemigo estaba siempre fuera, señorita Olympe. En las torres de cristal, en los algoritmos, en los hombres que quieren vigilarlo todo. Pero resulta que el veneno también entra por la puerta principal.
Nadie respondió.
Por primera vez desde la fundación del centro, nadie hablaba de crecer.
Solo de resistir.