El plano denso VI
46%

VI

Hipatia permaneció sola en el despacho.

Las palabras de Tezcatlipoca seguían resonando en algún rincón de su mente.

Se acercó a la mesa.

Su cuaderno continuaba abierto bajo la luz de la lámpara.

Durante varios minutos observó las páginas sin leerlas.

Recordó la seguridad con la que había llegado a Aeterna.

Recordó las teorías.

Los planes.

Las certezas.

Recordó también la facilidad con la que había juzgado a los habitantes del Plano Denso.

Entonces apareció una pregunta que no esperaba.

¿Por qué estaba allí?

Buscó una respuesta.

No la encontró.

Se dejó caer en la silla.

Abajo, el centro comunitario estaba a oscuras.

Tomás se había marchado.

El grupo comenzaba a resquebrajarse.

Hipatia permaneció inmóvil frente al silencio.

Y, por primera vez en mucho tiempo, no confiaba del todo en sus propias certezas.