El plano denso VI
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Mientras tanto, en el piso más alto de la torre corporativa, el Magnate Digital mantenía una reunión a puerta cerrada con un selecto grupo de inversores internacionales.

Sobre la mesa circular, proyecciones holísticas de comportamiento mostraban el volumen global de atención capturada. Los analistas presentaban estadísticas sobre cómo el consumo de contenidos digitales seguía creciendo en todos los sectores demográficos.

—Nuestra ventaja competitiva no reside en la potencia de los procesadores ni en la resolución de las pantallas —explicó el Magnate, paseando la mirada por los rostros atónitos de los financieros—. Nuestro verdadero negocio es la gestión de la fricción humana.

Hizo una pausa y apoyó las manos sobre el respaldo de su sillón.

—La vida real está llena de fricción. Tomar una decisión moral exige esfuerzo; mantener una conversación honesta genera tensión; asumir una responsabilidad produce fatiga.

Nosotros no vendemos entretenimiento ni información.

Vendemos anestesia inmediata. Vendemos la posibilidad de aplazar cualquier decisión incómoda cinco minutos más.

Y si a un ser humano le das la opción de elegir entre afrontar un problema difícil o aplazarlo cinco minutos a cambio de un estímulo agradable...

elegirá aplazarlo siempre. Nosotros simplemente somos los dueños de esos cinco minutos.

Los inversores asintieron en silencio, cautivados por la frialdad implacable del análisis. El Magnate no necesitaba perseguir a los disidentes; le bastaba con mantener la anestesia al alcance de un toque de pantalla.