II
Inspirada por las palabras del anciano, Hipatia decidió buscar a otros individuos que hubieran intentado dar ese primer paso fuera de la inercia general.
Gracias a las indicaciones de Hermes, localizó a Sergio, un consultor de estrategia digital de treinta y dos años.
Vivía en un apartamento luminoso del distrito financiero, cobraba un sueldo envidiable y disfrutaba del reconocimiento de su entorno.
Hacía seis meses, tras sufrir una crisis de ansiedad, decidió aplicar al pie de la letra lo que cualquier tratado de bienestar recomendaba: redujo drásticamente el uso de redes sociales, estableció límites estrictos a su jornada laboral,
desactivó las notificaciones corporativas fuera de horario y empezó a cultivar pasatiempos en el mundo físico.
Había ejecutado exactamente el plan que Hipatia habría prescrito en sus primeros borradores teóricos.
Sin embargo, cuando la matemática se sentó frente a él en un parque tranquilo, no encontró a un hombre victorioso y pleno, sino a un individuo exhausto, sumido en la incertidumbre.
—Todos los libros de autoayuda y los podcasts de desarrollo personal me dijeron que recuperaría mi libertad —dijo Sergio, sosteniendo un vaso de café frío entre las manos—. Lo que nadie me explicó es que también perdería muchas cosas por el camino.
—¿Qué has perdido? —preguntó Hipatia.
—Contactos, oportunidades, la consideración de mis jefes —respondió con una risa amarga—.
Si no respondes a un mensaje en diez minutos, el cliente se busca a otro.
Si no estás visible en las redes, la gente empieza a asumir que te has vuelto irrelevante.
Mis amigos se reúnen para comentar memes y publicaciones que no he visto, y me descubro al margen de sus conversaciones.
El sistema no te persigue con tanques si decides desconectar; simplemente deja de contar contigo.
Y el vacío que queda duele bastante más que el cansancio de antes.
Hipatia sintió una punzada de frío en el pecho. Comprendió una ley dolorosa del Plano Denso: la virtud y la coherencia no se premiaban con un aplauso inmediato. Exigían pagar un coste de entrada muy elevado.