El plano denso V
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Convencida de que su diagnóstico era correcto y de que el único obstáculo era la falta de perspectiva visual de los ciudadanos, Hipatia diseñó su primer gran experimento práctico.

Decidió apelar al poder de la evidencia pura.

Aprovechando la colaboración discreta de Hermes, instaló una pequeña pero imponente pantalla pública en una plaza céntrica y muy concurrida de la ciudad.

El monitor no emitía publicidad comercial ni luces estridentes; proyectaba de forma clara, directa y comprensible datos reales, estadísticas de bienestar, contradicciones sociales documentadas y gráficos comparativos sobre el coste existencial del ritmo de vida contemporáneo.

Hipatia contemplaba la instalación desde un banco cercano, cruzando los dedos con la secreta ilusión de la científica que está a punto de demostrar su teorema definitivo.

Su premisa era elemental: si la gente ve la realidad reflejada con claridad matemática, su conducta se autocorregirá de inmediato.

Hermes, de pie a su espalda con las manos en los bolsillos, observaba la plaza con un escepticismo prudente.

—La luz es limpia, Hipatia —murmuró el mensajero—. Pero el problema de las polillas no es que desconozcan la naturaleza del fuego.