El Piso 68 (DC Jake Tanner 17) Capítulo 51
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Capítulo 51

J ake se detuvo en la planta cincuenta y dos del hotel Shangri-La. Estaba vacía, desolada. Resultaba surrealista pensar que no hacía mucho había estado en el hotel en pleno fragor del apagón, cuando el vestíbulo estaba abarrotado.

Jake había subido los escalones que llevaban a la Skypool del hotel, la piscina más alta de la Europa occidental.

—Con esto bastará —dijo para sus adentros mientras contemplaba el agua azul cristalina que centelleaba ante él.

—¿Lo ha salvado? —preguntó Charlie en cuanto respondió a la llamada.

—Sí. ¿Por qué era un señuelo? ¿Qué más está pasando aquí?

—Era para entretenerlo.

—¿Entretenerme de qué?

—De la visión de conjunto.

—¿Qué visión de conjunto?

—La que le hace parecer un puñetero inepto en su trabajo y la que me hace parecer a mí un héroe.

—¿Un héroe para quién?

—Para los amigos.

—¿Así que tiene de eso?

—Más que usted, Tanner. Puedo verlo perfectamente delante de mí. Esos tipos son los únicos amigos y la única familia que tiene.

Jake ignoró el comentario.

—Miento, sí tiene amigos... ¿Le ha gustado el homenaje que les he rendido?

—Que le den —siseó Jake.

—Tenga cuidado con lo que dice, Jake. Uno de sus hijos podría recibir una bala por accidente si no va con pies de plomo. Qué ironía sería: capaz de defender al hijo de otro, pero no al suyo propio.

Jake apretó el puño. —Dígame qué más va a pasar. Dígame qué más tiene planeado.

—¿Cuál es la mejor forma de liberar un virus, Jake? No pensé que tendría que dárselo todo masticado, pero quizá sobreestimé sus capacidades. Es decepcionante, la verdad, teniendo en cuenta que los medios lo pintaban como una especie de deidad.

El aire. Los engranajes del agotado cerebro de Jake empezaron a girar. El virus. Está en otra bomba. Van a hacer que se propague por el aire... y para eso sirve el interruptor de hombre muerto.

—A juzgar por su silencio, deduzco que lo ha comprendido. —Hubo una pausa—. Será mejor que se dé prisa, no creo que le quede mucho tiempo para encontrarla. —Otra pausa—. Venga, Jake. Sea un héroe. Sálvelos a todos.

—Lo haré —dijo Jake.

—Me gustaría verlo.

—Pues mire.

Jake colgó el teléfono antes de que Charlie pudiera responder. Algo que había visto antes cobró protagonismo en su mente. Algo que le había despertado la curiosidad entonces tanto como ahora. Algo sobre lo que debería haber actuado en cuanto lo vio.

The View From The Shard. El baño.

Con un objetivo firme en mente, Jake empezó a subir más y más, internándose en las profundidades del edificio hasta llegar a la planta sesenta y ocho de The Shard. Corriendo contra un reloj invisible, llevó su cuerpo hasta un nivel de resistencia sin precedentes.