CAPÍTULO 18 EL CERCO #2
Dos peritos de la policía científica gala comenzaron a inventariar minuciosamente los efectos dispuestos sobre el gran escritorio de caoba.
Junto al teclado del ordenador principal reposaba un pasaporte de la federación de San Cristóbal y Nieves expedido a nombre de Alexandre Valmont con la fotografía reciente de Deschamps, dos billeteras frías Ledger Nano X para almacenamiento de criptoactivos protegidas por contraseña alfanumérica, un fajo termosellado con cuarenta y cinco mil francos suizos en billetes de mil y un plan de vuelo privado para un bimotor Cessna Citation con despegue programado a las ocho y media de la mañana desde el aeródromo de Biarritz-Parme con destino a Zúrich.
La fuga había sido calculada con frialdad milimétrica, pero había llegado con veinte minutos de retraso frente a la sincronización judicial europea.
En ese preciso instante, un zumbido agudo y persistente comenzó a sacudir la madera barnizada del escritorio.
Un teléfono móvil con carcasa blindada y cifrado de grado militar vibraba sobre un montón de correspondencia bancaria, desplazándose lentamente hacia el borde con cada pulso del motor interno.
Mathieu se incorporó, se colocó guantes limpios de nitrilo y tomó el terminal con extrema precaución.
El dispositivo permanecía con la pantalla encendida tras haber recibido un paquete de datos prioritario a través de un canal de mensajería cifrada sobre protocolo Signal.
En el panel táctil figuraba un único mensaje de texto, remitido a las cinco y cincuenta y ocho minutos de la madrugada desde una línea segura geolocalizada en el territorio histórico de Bizkaia.
El número de origen correspondía al terminal privado que Kepa Arostegui utilizaba para sus comunicaciones de máxima reserva.
El texto decía con crudeza telegráfica:
«El banco ha bloqueado las transferencias; me marcho hacia la muga».
Mathieu leyó las diez palabras dos veces seguidas, sintiendo que una tensión helada se instalaba en la base de su nuca.
Se volvió hacia Deschamps, cuyo semblante demacrado contemplaba el aparato con la certeza irrevocable de quien asiste a la demolición simultánea de todo su andamiaje económico a ambos lados de la frontera pirenaica.
—El SEPBLAC y la fiscalía de Luxemburgo han apretado el gatillo hace quince minutos, Sylvain —dijo Mathieu con una frialdad glacial—. Vuestro dinero está completamente muerto. Y vuestro socio de Bilbao acaba de cometer la torpeza definitiva de echarse a la carretera.
Mathieu miró al comisario Cazaux con expresión resuelta:
—Laurent, asegura la cadena de custodia de las evidencias digitales y el traslado inmediato de Deschamps a los calabozos de Bayonne.
Comunica con máxima urgencia al Centro de Cooperación Policial y Aduanera de Hendaye que Arostegui ha iniciado la huida hacia los pasos pirenaicos.
Voy a subir de inmediato hacia Saint-Étienne-de-Baïgorry: ese hombre intentará cruzar por el puerto de Izpegi antes de que amanezca del todo.
♦ ♦ ♦
A las seis y cuarto de la madrugada, la lluvia invernal repiqueteaba con violencia rítmica contra las grandes cristaleras de la cuarta planta de la Fiscalía Provincial de Bizkaia, en el número nueve de la calle Henao.
Al otro lado de los cristales, las cubiertas de pizarra mojada y los miradores acristalados del Ensanche bilbaíno permanecían sumidos en una penumbra plomiza, rota únicamente por los destellos amarillentos de las farolas municipales y el paso espaciado de los camiones del servicio de limpieza que enfilaban la Alameda de Recalde hacia la ría.
En el interior de la sala de crisis habilitada en el área de Delitos Económicos, la atmósfera respiraba la tensión densa y contenida de un centro de mando en zafarrancho de combate.
El zumbido constante de los ventiladores de tres estaciones gráficas de alta potencia y el parpadeo verde de los enrutadores criptográficos llenaban el espacio de una vibración electrónica monótona.
Sobre la mesa corrida de reuniones, entre carpetas judiciales desparramadas, cables de red blindados y vasos de cartón con posos de café frío, Ainara Zubiaga presidía la mesa de operaciones frente a una hilera de monitores panorámicos de alta definición.
Ainara vestía un jersey de punto grueso de color carbón y un pantalón sastre oscuro.
Tenía los hombros tensos y el cabello recogido en una coleta tirante que dejaba al descubierto sus facciones afiladas.
Tras el angustioso periplo de las últimas cuarenta y ocho horas —desde la revocación fraudulenta de sus competencias por la Fiscalía General del Estado hasta la huida transfronteriza y la restitución plenaria dictada por Eurojust bajo el amparo de la Decisión Marco 2002/465/JAI—, no quedaba en su semblante el menor rastro de agotamiento físico.
Sus ojos castaños reflejaban una lucidez diamantina, la concentración absoluta de una fiscal que sabe que el destino de una década de investigaciones se ventila en el margen estrecho de unos pocos minutos.
A su espalda, dos inspectores peritos de la Policía Científica de la Ertzaintza monitoreaban los enlaces remotos.
En la pantalla izquierda se desplegaba la conexión cifrada en tiempo real con la sede del Banco de España, en el número cuarenta y ocho de la calle Alcalá de Madrid, donde la inspectora jefa Olga Prat, jefa de la Unidad de Análisis Estratégico del SEPBLAC, permanecía sentada ante el panel de control del Sistema de Intercambio de Información Financiera.
En el monitor central, enlazado directamente con la sede de Eurojust en Johan de Wittlaan, en La Haya, aparecía el rostro cetrino y concentrado de Jan van der Berg, analista sénior del Centro Europeo de Delitos Financieros y Económicos (EFECC) de Europol, flanqueado por el magistrado de enlace de la Section Financière del Parquet de Luxembourg.
—Confirmada la recepción del mandamiento en Luxemburgo, fiscal Zubiaga —anunció Van der Berg en un castellano preciso con acento flamenco—.
El auto emitido en el marco del Equipo Conjunto ha sido homologado de urgencia bajo el Reglamento de la Unión Europea 2018/1805 sobre el reconocimiento mutuo de las resoluciones de embargo y decomiso.
La directiva ha superado el viejo cuello de botella de las comisiones rogatorias internacionales: el certificado electrónico tiene carácter ejecutivo directo e inmediato.
Los oficiales de la Cellule de Renseignement Financier del Gran Ducado están en la antesala de los servidores del Banque Internationale à Luxembourg y en la fiduciaria central de Boulevard Royal.
Solo esperan la sincronización con Madrid.
Ainara asintió con un movimiento seco de cabeza y clavó la mirada en la pantalla de Madrid:
—Inspectora Prat, adelante con la ejecución del artículo cuarenta y cuatro.
En el despacho de Alcalá, Olga Prat deslizó su tarjeta criptográfica personal por la ranura del teclado del terminal institucional:
—Ejecutando orden administrativa y cautelar del Servicio Ejecutivo. Bloqueo temporal por riesgo de disipación inminente de activos, convalidado mediante auto del Juzgado de Instrucción número cuatro de Bilbao. Tiempo de respuesta estimado: cuarenta y cinco segundos.
Los dedos de la inspectora jefa teclearon la secuencia alfanumérica de autorización en la interfaz del Banco de España.
El artículo cuarenta y cuatro de la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales facultaba al SEPBLAC para suspender de forma inmediata cualquier operativa bancaria o movimiento de fondos sin requerir previa audiencia de los titulares, preservando el elemento sorpresa para evitar que los capitales ilícitos fueran desviados a jurisdicciones opacas en Oriente Medio o el Caribe.
En el monitor de Ainara, una cascada de líneas de datos comenzó a tornarse en color rojo intenso.
La orden afectaba de golpe a cuarenta y dos cuentas corrientes mercantiles radicadas en entidades financieras de Bilbao, Madrid y San Sebastián, todas ellas vinculadas formalmente al entramado de entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE) que Kepa Arostegui había estructurado a lo largo de seis años: Norbide Capital, Artea Fiduciary Solutions, Urdaibai Holdings y otras treinta y nueve sociedades instrumentales carentes de oficinas reales o empleados operativos.
Cuentas puente que en ese mismo instante registraban órdenes de transferencia internacional hacia bancos de Suiza, Dubái y Singapur.
—Bloqueo nacional consolidado en el Banco de España —confirmó Olga Prat, con una calma profesional que no disimulaba la magnitud del golpe—.
Cuarenta y dos cuentas paralizadas en el sistema de liquidación TARGET2.
Fondos retenidos en territorio español: cuarenta y cuatro millones seiscientos mil euros.
Todas las órdenes de salida han sido rechazadas con código de error por suspensión de compensación.
Casi sin solución de continuidad, la voz de Jan van der Berg resonó desde los altavoces de la consola:
—Parquet de Luxembourg ejecutando la fase dos.
El Banque Internationale à Luxembourg y dos entidades de custodia patrimonial en Boulevard Royal han recibido el certificado europeo de congelación.
La Section Financière ha sellado las líneas de crédito sindicadas y las cuentas de depósito vinculadas a Atalante Capital Partners y a las matrices fiduciarias de Viktor Sorokin.
Activos congelados inaudita parte en el Gran Ducado: ciento treinta y seis millones de euros en pagarés corporativos, deuda soberana y fondos fiduciarios en divisas.