El peso del Cupo (Línea de Cupo 1) CAPÍTULO 17 LA COMISARIA #6
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CAPÍTULO 17 LA COMISARIA #6

—Inspectora Prat, pasemos al flanco financiero. Si ejecutamos las detenciones pero los fondos escapan hacia plazas extraterritoriales, la trama habrá triunfado en lo económico.

Olga Prat ajustó los auriculares con una frialdad matemática que transmitía una confianza absoluta en la artillería cibernética del regulador bancario:

—El Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales está perfectamente coordinado con la Cellule de Renseignement Financier de Luxemburgo y el Departamento de Supervisión del Banco Central Europeo en Fráncfort —expuso la inspectora jefa, tecleando en su terminal para desplegar el mapa de trazabilidad bancaria—.

Tenemos identificadas y marcadas con banderas rojas de alerta máxima las cuarenta y dos cuentas corrientes, líneas de crédito sindicado y cuentas de valores que operaban como vehículo nodal de las sociedades de tenencia de valores creadas por Arostegui para el fondo de Viktor Sorokin.

—¿Cuál es la ventana temporal de bloqueo? —preguntó Mathieu, interviniendo desde Ustaritz con su habitual rigor técnico.

—El certificado urgente de embargo preventivo emitido por Eurojust bajo el Reglamento comunitario 2018/1805 entrará en vigor a las cero cero horas de esta noche —respondió Olga Prat con una media sonrisa calculadora—.

Pero no esperaremos a la apertura de las cámaras de compensación bancarias ordinarias.

Al amparo del artículo cuarenta y cuatro de la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales, el SEPBLAC activará el protocolo de suspensión administrativa cautelar inmediata de operativa bancaria a las seis en punto de la mañana.

Los algoritmos del Banco de España tienen cargadas las órdenes de bloqueo automático en los sistemas Target2 y SWIFT gpi.

Si Arostegui o los apoderados fiduciarios de Deschamps intentan ordenar una sola transferencia telemática hacia cuentas puente en Dubái o Suiza, la transacción quedará congelada en menos de cuatrocientos milisegundos y los fondos serán transferidos a la cuenta de consignaciones judiciales de la Audiencia Nacional.

Los ciento ochenta millones de euros están copados.

Ainara respiró hondo, sintiendo cómo la red invisible del Estado de derecho se cerraba con una perfección milimétrica sobre los hombres que habían creído que el dinero y las influencias geopolíticas los situaban por encima de la soberanía de la ley.

—En el territorio francés la sincronización será idéntica —anunció Mathieu dirigiéndose a los mandos en pantalla—.

A las seis en punto de la mañana, los efectivos de asalto de la Police Judiciaire de Burdeos y la DGSI derribarán la verja de la villa señorial de Sylvain Deschamps en la avenida de la Emperatriz de Biarritz.

Deschamps será detenido en virtud de la Orden Europea de Detención y Entrega antes de que pueda accionar el protocolo de borrado de emergencia de sus ordenadores de enlace.

Gorka Atxaga asintió con una mirada cargada de complicidad y respeto hacia Ainara:

—Todo está atado, fiscal. Mañana a las seis de la mañana le devolveremos la dignidad a la mesa de Barandiarán en Henao. Cuídese en esa muga.

—Nos vemos en los juzgados de Bilbao a mediodía, Gorka —concluyó Ainara antes de desconectar la teleconferencia.

La estancia volvió a quedar sumida en la paz ancestral de Ustaritz. El canto lejano de un mirlo en los manzanos del huerto se colaba por la ventana entreabierta junto al rumor cristalino del Nive.

Ainara apoyó la mano izquierda sobre la superficie de roble y observó la esfera de acero pulido del reloj Certina DS que perteneció a su padre, Josu Zubiaga, tornero de precisión y dueño de aquel taller de mecanizado en Durango.

El segundero avanzaba con una regularidad implacable sobre la esfera plateada, marcando las diez y cuarenta y ocho minutos de la mañana.

Faltaban exactamente diecinueve horas y doce minutos para la hora cero.

Ainara acarició el bisel metálico del reloj con la yema del pulgar, evocando las tardes de lluvia en Durango cuando su padre regresaba con las manos marcadas por el aceite del torno y le explicaba sobre una libreta cómo el trabajo honrado y las leyes comunes eran lo único que protegía a los que no tenían dinero para comprar jueces ni voluntades.

Su padre había muerto asfixiado por las trampas de la ingeniería financiera; Iñigo Barandiarán había entregado su vida en un pasillo oscuro por negarse a mirar hacia otro lado; y Miren Uriarte había pagado con su último aliento la valentía de no rendirse ante los señores del dinero.

Se giró hacia Mathieu, que la contemplaba en silencio desde el otro extremo de la mesa con una mirada en la que se fundían el respeto profesional más hondo y una ternura íntima, indestructible, sellada en el fuego de la trinchera compartida.

—Kepa Arostegui pensaba que el pueblo vasco era un rebaño de contables temerosos y que Europa era un mercado cínico sin alma —dijo Ainara con la voz serena y firme—.

Mañana a las seis de la mañana descubrirá que la justicia no es un expediente que se compra con comisiones fiduciarias.

Mañana sabrá exactamente cuánto pesa el Cupo.