El peso del Cupo (Línea de Cupo 1) CAPÍTULO 8 EL RASTRO DEL DINERO #5
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CAPÍTULO 8 EL RASTRO DEL DINERO #5

El cursor giró durante dos segundos y la barra de progreso se tornó verde esmeralda: ACCESO CONCEDIDO. DESENCRIPTANDO PARTICIÓN SEGURA «JOSEPH II, 30» .

Una cascada de archivos en formato PDF, hojas de cálculo protegidas y fotografías en alta resolución de escrituras notariales inundó la pantalla. En la raíz del directorio destacaba una carpeta titulada: «ATALANTE CAPITAL / DESCHAMPS / VALLE DEL DEBA / DEUDA INDUSTRIAL» .

Ainara se inclinó sobre el monitor, conteniendo el aliento mientras Mathieu abría el primer informe de inteligencia patrimonial firmado de puño y letra por Iñigo Barandiarán cuatro días antes de su asesinato.

—Dios mío... —susurró Ainara, llevándose una mano a la boca ante la magnitud de lo que sus ojos estaban leyendo—. Esto es una carnicería corporativa.

Mathieu fue desgranando el contenido del expediente con la precisión implacable del cirujano que disecciona un tumor maligno:

—La trama no se limitaba a drenar los créditos fiscales de I+D para blanquear el dinero de Sorokin en Dubái, Ainara.

Esa era solo la primera fase de acumulación de liquidez.

La segunda fase era la captura hostil del tejido industrial cooperativo de Euskadi mediante la compra fiduciaria masiva de deuda mercantil.

Mathieu señaló con el cursor los contratos de cesión de crédito suscritos entre entidades financieras suizas y sociedades pantalla domiciliadas en el número cuarenta y siete de la Gran Vía de Bilbao:

—Aprovechando las tensiones de tesorería derivadas de la inflación energética y la crisis de suministros en el sector de la automoción, Atalante Capital Partners ha estado adquiriendo silenciosamente pagarés de deuda, líneas de crédito comercial vencidas y obligaciones mercantiles de cooperativas emblemáticas del valle del Alto Deba.

Miren los nombres de las entidades afectadas que Barandiarán dejó documentadas: divisiones de fundición de Fagor Ederlan en Arrasate y Eskoriatza, y plantas de fabricación de máquina herramienta de alta precisión de Danobat en Elgoibar.

Ainara sintió que la sangre le hervía en las venas:

— Fagor Ederlan y Danobat ... Son el corazón del modelo cooperativo vasco fundado por el padre Arizmendiarrieta.

Son cooperativas donde cada trabajador es dueño de su puesto y donde las decisiones se toman por asamblea democrática: un socio, un voto.

Ninguna multinacional extranjera había podido comprar jamás una cooperativa de Mondragon porque los estatutos forales y la Ley de Cooperativas de Euskadi prohíben la adquisición hostil de participaciones sociales por capital externo.

—Y por eso no compraron participaciones sociales, Ainara —replicó Mathieu con amargura clínica—.

Compraron su deuda mercantil a través de intermediarios en Zúrich y Luxemburgo.

Y una vez que Atalante Capital acumuló más de setenta millones de euros en pagarés ejecutables de las cooperativas, Kepa Arostegui se presentó en los consejos rectores como el salvador patriótico que ofrecía refinanciar la deuda sin intervención bancaria.

La condición que impuso el bufete de Arostegui fue diabólica: a cambio de aplazar el cobro de los pagarés y no instar el concurso de acreedores de las plantas, las cooperativas debían ceder en exclusiva la titularidad jurídica y los derechos de explotación comercial de sus patentes de fundición de alta temperatura y pulvimetalurgia de wolframio a una sociedad instrumental en Bilbao: Vandamme Metals SA .

Ainara completó la secuencia con un nudo en la garganta:

—Y en cuanto la patente del wolframio quedó en manos de Vandamme Metals , Arostegui activó el artículo treinta y siete de la Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades: el Patent Box vasco.

Una reducción del setenta por ciento en la tributación de los royalties de la patente para transferir los derechos industriales fuera del país con una tributación casi nula.

Estaban vaciando el cerebro tecnológico de la industria vasca y transfiriéndolo a un fondo que responde ante Viktor Sorokin.

—Y el cerebro de esa operación de transferencia transfronteriza tiene su base de operaciones en la costa vasco-francesa —dijo Mathieu, abriendo la ficha policial internacional de Sylvain Deschamps—.

Deschamps vive en la Villa Belza de Biarritz, frente a la Grande Plage.

Se desplaza semanalmente a Bilbao en su vehículo particular por la autopista AP-8 sin someterse a controles aduaneros gracias al espacio Schengen.

Se reúne con Arostegui en los salones privados del Hôtel du Palais de Biarritz o en restaurantes discretos de Hondarribia y San Sebastián, fuera del radar de los teléfonos móviles intervenidos y de las comisiones judiciales españolas.

Es la conexión perfecta: utiliza la proximidad geográfica de la muga vasca para coordinar el expolio del sur con el blanqueo del norte.

Mathieu abrió el dossier digital de las mercantiles del Deba y desplegó el esquema de endeudamiento:

—Entienda la gravedad de la trampa, Ainara.

Las cooperativas industriales de Mondragon no funcionan como una sociedad anónima de Wall Street donde los accionistas venden títulos al mejor postor.

En una cooperativa como Fagor Ederlan , que funde bloques de motor de aluminio y manguetas de dirección para las mayores marcas automovilísticas de Alemania y Francia, o en Danobat , que construye rectificadoras de precisión capaces de calibrar componentes aeroespaciales con tolerancias inferiores a media micra, los trabajadores son socios de pleno derecho.

Tienen un ratio salarial de solidaridad estricto de uno a seis: el director general no puede cobrar más de seis veces lo que cobra el peón de fundición más joven.

Pero tras la caída de Fagor Electrodomésticos en dos mil trece, el fondo de solidaridad intercooperativa quedó tocado.

Cuando las plantas auxiliares necesitaron liquidez inmediata para comprar aleaciones de wolframio y níquel en los mercados internacionales, los bancos tradicionales les exigieron avales imposibles.

Mathieu señaló con el dedo la firma de Arostegui en las escrituras fiduciarias:

—Fue entonces cuando apareció Kepa Arostegui en los valles del Deba con la sonrisa del mecenas foral y el respaldo de Atalante Capital .

Les ofreció líneas de crédito sin aval bancario a través de pagarés mercantiles suizos.

Les dijo: «Seguid produciendo, muchachos; el Concierto os protege».

Pero los pagarés tenían una cláusula de ejecución acelerada si el euríbor subía dos puntos.

Y en cuanto los pagarés vencieron, Arostegui no pidió dinero: pidió la titularidad de las patentes de pulvimetalurgia y las aleaciones de alta temperatura a cambio de no ejecutar el embargo.

Sylvain Deschamps, desde su villa de Biarritz, orquestó la compra de la deuda a través de fondos interpuestos de Zúrich.

Deschamps es un financiero brillante educado en Sciences Po y en la escuela de negocios HEC de París; trabajó para la banca privada en Ginebra antes de convertirse en el gestor fiduciario del capital de Viktor Sorokin en Europa.

Para Deschamps, el País Vasco es solo un laboratorio fiscal indefenso, un territorio con fueros propios que puede ser desvalijado sin que nadie en Madrid o Bruselas se entere a tiempo.

Mathieu abrió el dossier digital de las mercantiles del Deba y desplegó el esquema de endeudamiento: