El peso del Cupo (Línea de Cupo 1) CAPÍTULO 1 — EL ÓRGANO #5
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CAPÍTULO 1 — EL ÓRGANO #5

La pantalla parpadeó durante tres segundos mientras el servidor cruzaba los registros de catastro internacional y los acuerdos de sede comunitaria.

Cuando el resultado apareció en el monitor, a Ainara se le cortó la respiración.

El edificio situado en el número treinta de la calle Joseph II, un complejo administrativo acristalado de diez plantas situado en el corazón del barrio europeo de Bruselas, a escasa distancia de la rotonda de Schuman y del parque del Cincuentenario, no albergaba ningún banco de inversión internacional, ninguna consultora fiscal privada ni ninguna delegación comercial de la patronal vasca Confebask.

Era la sede central de la OLAF ( Office Européen de Lutte Anti-Fraude ), la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude de la Comisión Europea.

El organismo regulado por el Reglamento número 883/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, dotado de facultades de investigación administrativa forense para perseguir el fraude al presupuesto comunitario, la evasión de derechos de aduana, el contrabando de mercancías sujetas a impuestos especiales y la corrupción de funcionarios en los veintisiete Estados miembros de la Unión.

Ainara reclinó la espalda contra el respaldo de cuero de su sillón de oficina, sintiendo cómo un sudor frío le recorría la nuca.

Iñigo Barandiarán, la cúspide de la administración tributaria de Bizkaia, el hombre de confianza de la Diputación Foral que custodiaba las llaves maestras de la recaudación del IRPF, del Impuesto sobre Sociedades y de las liquidaciones de IVA foral conforme al Concierto Económico vasco, no tenía una cita médica secreta ni una aventura extramatrimonial en el Euskalduna.

Barandiarán estaba colaborando como informante confidencial con los inspectores de la OLAF en Bruselas.

Estaba sacando expedientes clasificados de las cajas fuertes de Capuchinos de Basurto para entregárselos en mano a un auditor comunitario.

Y la cita fijada para las veintiuna treinta horas no era para esa noche en Bilbao.

Era para la noche del viernes en Bruselas, en el número treinta de la Rue Joseph II, cuarenta y ocho horas después de que los ministros del Gobierno de España y los diputados forales vascos firmaran solemnemente la renovación del Cupo quinquenal ante los flashes de la prensa internacional.

Ainara tragó saliva y abrió la pestaña de la base de datos de enlaces policiales y judiciales internacionales de Europol y Eurojust.

En el campo de búsqueda de personas de interés introdujo el prefijo telefónico belga y la extensión interna que Mendia había recuperado en el reverso de la nota forense, junto al residuo lipídico latente.

El sistema procesó la solicitud a través del servidor del Punto de Contacto Nacional en Madrid.

Tras diez segundos de espera tensa, la ficha de asignación operativa apareció en la pantalla con el membrete oficial de la Dirección B de Investigaciones de la OLAF (Unidad de Ingresos Aduaneros y Operaciones Financieras Complejas):

«AGENTE ASIGNADO / INVESTIGATEUR PRINCIPAL: Apellidos y Nombre: ETCHEVERRY, Mathieu.

Rango: Senior Investigator / Inspecteur Principal de Fraude Fiscale.

Nacionalidad: Francesa (nacido en Baiona / Bayonne, Pirineos Atlánticos).

División: Unidad B.1 — Operaciones Transfronterizas de Blanqueo y Fondos Estructurales.

Estado del expediente: ACTIVO / CLASIFICACIÓN CONFIDENCIAL UE.

Número de caso de referencia: OLAF/2026/0849/B1 — Operación "Muga Zuria". »

Ainara clavó los ojos en la fotografía digital adjunta a la ficha de la OLAF.

Un hombre de unos cuarenta años, de mandíbula angulosa y mirada oscura, penetrante y escéptica, con el pelo negro ligeramente salpicado de canas en las sienes y ese porte sobrio, contenido y distante que delataba a los que se habían formado en la alta función pública francesa pero conservaban en los pómulos la herencia mineral de las montañas vascas de Iparralde.

Al pie de la ficha técnica figuraba una última anotación de registro fechada esa misma tarde a las diecisiete horas y cuarenta minutos en Bruselas:

«Nota de trámite interno: Contacto fuente foral confirmado para fase de entrega probatoria. Desplazamiento operativo autorizado a Bilbao bajo protocolo de enlace administrativo.»

Ainara dejó caer las manos sobre el escritorio de castaño.

El investigador de la OLAF ya estaba en camino.

Y cuando Mathieu Etcheverry aterrizara en el aeropuerto de Loiu en las próximas horas, no vendría a rendir pleitesía al autogobierno foral vasco ni a respetar los equilibrios políticos de la firma del Cupo en la Diputación.

Vendría a reventar el sistema desde dentro para vengar a su informante muerto.

La fiscal se sirvió una taza de café solo de la jarra humeante, encendió la lámpara de lectura y abrió un expediente en blanco sobre la mesa.

En la primera línea del folio timbrado, con su caligrafía recta y angulosa, escribió las diligencias de incoación del procedimiento penal número 412/2026:

«Juzgado de Instrucción Decano de Bilbao. Diligencias Previas: Homicidio consumado y revelación de secretos de Estado. Pieza de investigación especial: Caso Euskalduna.»