Epílogo – 4 meses después.
Me había unido a un grupo de ciclismo y hoy rodábamos.
Entre ellos estaba ella, una chica de Santa Fe.
Era reservada, de esas personas que guardan silencio mientras los demás se atropellan por hablar.
Apenas conocía a nadie y mantenía una distancia prudente con todo el mundo; una soledad elegida que yo reconocía a la legua.
Mientras me preparaba, repasé la pregunta que venía ensayando. Quería saber si le interesaba la supervivencia, el off-road, o simplemente el silencio de la montaña.
Fin del epilogo.