5 . La pesadilla del 1 de mayo
José Julián y Fernanda caminaron hacia la estación de tren bajo la lluvia.
En medio del camino, Fernanda le preguntó:
—¿Alguna vez habías hecho algo así?
José Julián respondió que no, que aquella estaba siendo una de las experiencias más intensas de suvida y que jamás la olvidaría.
Corrieron bajo la lluvia y se refugiaron mientras esperaban el metrobús. El sonido de las gotasgolpeando el techo era lo único que rompía el silencio.
Después fueron hacia la estación del tren. Subieron y encontraron un asiento vacío. José Julián leindicó a Fernanda que se sentara mientras él permanecía a su lado.
De vez en cuando la miraba y le preguntaba si estaba bien. También le tomaba la mano.
Fernanda sentía el corazón inquieto. No sabía si era emoción o un presentimiento.
Al llegar al final de la línea, José Julián la guió hasta donde tomarían el metrobús. Esperó con ellahasta que llegó.
Durante el trayecto le explicó dónde debía bajarse y le dijo que él no lo haría con ella para nolevantar sospechas. Antes de separarse, volvió a acercarse y la besó.
Fernanda obedeció, aunque una sensación pesada comenzó a crecer dentro de ella.
Cuando se bajó, llamó a Aurora para avisarle que ya estaba cerca. Tomó un taxi.
Durante el trayecto, Aurora sonaba distraída. Se escuchaba ocupada con su negocio. Detrás de ella,
sin embargo, Fernanda alcanzó a escuchar la voz de Maricela.
Maricela repetía que José Julián estaba con alguien en un bar.
La voz se clavó en Fernanda como una aguja helada.
Al parecer, Maricela sospechaba desde hacía tiempo que había alguien más.
Fernanda intentó mantenerse tranquila.
—Quizá son dudas sin fundamento —dijo—. Después de tantos años juntos, no creo que él seacapaz de algo así.
Ni siquiera ella estaba segura de sus propias palabras.
Maricela pidió que fueran al lugar donde estaba José Julián.
Aurora terminó lo que estaba haciendo y dijo:
—Vamos, mamá.
Cuando llegaron, Fernanda trató de ignorar el temblor de sus manos.
Entró.
Se sentó en la mesa donde estaba José Julián, un poco apartada.
Quería convencerse de que todo era una equivocación.
Hasta que levantó la mirada.
Y lo vio.
Maricela acababa de darle un beso a José Julián.
El aire desapareció.
Fernanda sintió que la garganta se le cerraba y que un nudo le subía hasta el pecho. Todo su cuerpoquedó inmóvil.
En su mente se mezclaron la lluvia, el tren, la mano de José Julián, sus palabras y el recuerdo dehaber estado con él apenas unas horas antes.
Todo se volvió borroso.
Sintió que el suelo se abría bajo sus pies.
Y entonces entendió que aquella noche no había sido una casualidad.
Había sido el inicio de una pesadilla.
¿Qué iba a pasar ahora?