El peón que aprendió las reglas 3 . El juego de dominó
20%

3 . El juego de dominó

El dominó no es solo un juego de estrategia. También puede verse como una metáfora de la vida:

aprender a jugar con las piezas que nos tocaron, entender cuándo esperar y cuándo arriesgarse,

aceptar que cada decisión provoca un efecto en cadena y comprender que, a veces, ceder tambiénforma parte de la estrategia.

José Julián le propuso a Fernanda salir a tomar algo y conversar para conocerse mejor. El problemaera que ella no estaba preparada para lo que esa invitación podía significar.

Antes de conocerlo a él, Fernanda había conocido a su hija.

Se llamaba Aurora, como la luz del amanecer. Era difícil no encariñarse con ella. Aunque Fernanda yAurora tenían casi la misma edad, sus vidas eran completamente distintas: diferentes experiencias,

distinta educación y maneras opuestas de ver el mundo.

Con el tiempo, Fernanda se acercó tanto a Aurora que aceptar la invitación de José Julián comenzó aparecerle incorrecto. No quería arruinar la amistad que había construido con su hija ni provocarque la familia tuviera una idea equivocada de ella.

Aun así, José Julián insistió.

La llenó de atención, halagos y afecto desmedido. Poco a poco construyó frente a ella una especie decuento de hadas que hizo que Fernanda bajara la guardia.

Sin darse cuenta, comenzó a crear una dependencia emocional hacia él.

Las llamadas, los mensajes y las palabras bonitas empezaron a confundirla. Cada gesto de JoséJulián hacía que Fernanda dudara de sí misma y se preguntara si estaba equivocándose alrechazarlo.

—¿Por qué no darme una oportunidad? —pensó una noche—. Esta es mi vida y nadie puede decidirpor mí. También tengo derecho a ser feliz, aunque eso implique cometer errores.

Por primera vez en mucho tiempo quiso dejar de actuar correctamente para simplemente dejarsesentir.

«No todo en la vida puede ser perfección», se repetía.

Mientras ella comenzaba a involucrarse más, José Julián le aseguraba que nadie lo comprendía comoella, que solo Fernanda se preocupaba realmente por él. Cada palabra parecía otra ficha cayendolentamente sobre la mesa.

Fernanda quería vivir según sus propias decisiones. Pensó que quizá ceder también podía ser unaestrategia. Pero en el fondo sabía que, si aquella situación terminaba derrumbándose como un juegode dominó, el efecto en cadena no solo los alcanzaría a ellos dos.

También podía lastimar a Aurora.

Entonces llegó el mensaje.

Sábado 1 de mayo, 12:30 p. m.

«Estoy saliendo de casa. Voy a comprar unas cosas. Avísame cuando salgas; te esperaré».

Fernanda leyó el mensaje varias veces.

No estaba aceptando una simple conversación. En el fondo sabía que deseaba algo más de JoséJulián, aunque todavía no entendía por qué.

Y aun sabiéndolo, decidió ir.