Capítulo 32 #3
—Bueno —dijo con un atisbo de diversión en la mirada—. Supongo que vuestra…, eh…, aparición en el vídeo de Pike no fue intencionada.
—Correcto.
—Lo siento. —Wiebe parecía compungido de verdad—. Eso es terrible.
Ilya dio un sorbo a su café, sin decir nada.
—¿Vais en serio? —preguntó Wiebe—. ¿Hollander y tú?
—¿Te refieres a si era una broma?
Wiebe negó con la cabeza.
—Ni de coña ese beso era una broma. No, lo que quiero decir es ¿estáis juntos?
La coraza que Ilya se había construido en el pecho empezó a desmoronarse.
—Lo amo —dijo en voz baja.
Hubo un largo silencio. Ilya se quedó mirando fijamente su café y esperó.
—Y yo diría que el sentimiento es mutuo —dijo por fin su entrenador—. Al menos, a juzgar por ese vídeo.
Ilya esbozó una sonrisa.
—Es muy mutuo, sin duda. —Su tímida sonrisa duró un instante—. ¿Cómo de grave va a ser esto?
Wiebe exhaló despacio.
—No lo sé —dijo—. Crowell ha ordenado que os dejen a los dos en el banquillo durante un tiempo. Quiere que «se resuelva el asunto», sea lo que sea que signifique.
Dios. A Shane le daría algo.
—Lo siento —dijo Ilya, cuando en realidad no era cierto.
No lamentaba haberse enamorado de Shane. Ni siquiera lamentaba haber cometido el error de besarlo cuando creía que nadie podía verlos. Pero sí que lamentaba un poco que el entrenador Wiebe tuviera que ocuparse de ello. Era un buen tipo.
—No voy a fingir que esto no sea complicado de la hostia —dijo el entrenador—. Pero ante mí debes saber que no tienes que disculparte.
—¿No?
—No. —Wiebe sonrió. Sus sonrisas siempre eran cálidas, con un toque de picardía—. O sea, no es en el mejor momento. ¡Soy un entrenador novato, Roz! ¡Jolín, tío!
—Lo siento —repitió Ilya.
—La cuestión es que, como soy novato (y no le caigo especialmente bien a Crowell), no sé de qué te podré servir. Pero ten por seguro que cuentas con mi apoyo, pase lo que pase.
Eso fue… mucho más de lo que Ilya había esperado de su entrenador.
—Gracias —dijo con sinceridad.
Wiebe lo observó fijamente durante un rato, dio un sorbo al café y, a continuación, pareció tomar una decisión.
—Voy a contarte algo que solo le he contado a mi mujer.
Ay, dios.
—Vale —dijo Ilya.
—Cuando jugaba mi segunda temporada, en Detroit, tuve un rollo con uno de mis compañeros de equipo. No importa quién fuera, y no te lo voy a decir, pero una noche, durante un viaje, nos emborrachamos y nos enrollamos, y luego… seguimos así un tiempo. Durante unos meses.
Ilya no dijo ni una palabra.
Wiebe hizo una mueca.
—No lo estoy contando bien. La verdad es que ya estaba medio enamorado de él antes de que nos liáramos por primera vez, antes incluso de que se me pasara por la cabeza que eso fuera una posibilidad, y, tras aquella primera noche, me enamoré por completo.
Estaba pilladísimo de él. Pero él… dijo que no sentía lo mismo por mí.
—Tenía miedo —dijo Ilya.
—Quizá. O quizá lo único que quería era desahogarse un poco cuando estaba por ahí de viaje.
Nunca follábamos cuando estábamos en nuestra ciudad.
Pero pensé que quizá él sentía lo mismo por mí más de lo que dejaba entrever.
—Wiebe hizo un gesto con la mano—. Total…
Todo se vino abajo cuando le dije que lo quería.
Él, pues, no se lo tomó muy bien. Lo acabaron mandando a la AHL durante un tiempo después de eso, y luego lo traspasaron en verano.
No he vuelto a hablar con él desde entonces.
Ilya no sabía qué decir. Había sido el primero en decir «te quiero» en su relación con Shane. ¿Y si Shane no le hubiera correspondido? ¿Y si se hubiera quedado horrorizado?
—Siento que te pasara eso —dijo Ilya.
Wiebe se limitó a asentir.
—Ahora, cuando lo recuerdo, pienso que quizá él me ahorró un montón de problemas.
Si hubiéramos sido una pareja de verdad, intentando ocultarnos, me puedo imaginar lo difícil que habría resultado.
—Esbozó una pequeña sonrisa—. Así que esa es una forma un poco enrevesada de decir que te apoyo. Que lo entiendo.
Los labios de Ilya se curvaron en una sonrisa.
—Este equipo es muy gay.
Wiebe se rio.
—Técnicamente, soy bisexual. Que quede claro, yo quiero mucho a mi mujer. No estoy ocultando nada.
La sonrisa de Ilya se amplió.
—¡Bisexual! Genial. Sí, yo también.
—Ya lo supuse, teniendo en cuenta tu larga e impresionante trayectoria con las chicas.
—Eso se acabó. Desde hace mucho tiempo solo estoy con Shane.
—Me alegro de que os tengáis el uno al otro.
A mucha gente no le va a sentar bien, pero hablaré con el equipo sobre lo que pienso al respecto en una reunión antes de subir al avión.
Como he dicho, quizá no pueda hacer gran cosa, pero haré todo lo que pueda.
—Se levantó—. Gracias por el café. Debería irme, pero siento que no vengas con nosotros.
Ilya también se levantó.
—Yo también. Gracias por venir. Me ha ayudado.
Entonces Wiebe lo abrazó y le dio una palmada en la espalda para rematar.
—Sé fuerte, capitán. Te vamos a necesitar en los play-offs .
—Seguid ganando —le dijo Ilya.
Wiebe dio un paso atrás, con una amplia sonrisa.
—¿Con este equipo? Eso está chupao .