Capítulo 15 #3
Shane sintió que se le encogía el corazón. Era una afirmación muy sencilla, pero a la vez era tan sincera y directa que de inmediato Shane pensó sin querer en la otra cara de la moneda.
¿Y si no se hubieran conocido nunca?
Pero lo habían hecho y eran perfectos el uno para el otro de un modo que probablemente solo ellos llegaran a comprender jamás. Su relación no era fácil, pero existía. Habían hecho que se produjera, contra todo pronóstico, y la habían protegido.
Shane no encontraba las palabras, así que probó a levantar los brazos e Ilya le dejó, pues le soltó las muñecas de inmediato. Shane lo abrazó, lo estrechó contra su cuerpo y apretó. Se quedaron así unos cuantos minutos, respirando uno contra otro y sin decir nada.
—A lo que iba —dijo Ilya, y le besó la garganta a Shane—. Quiero mamártela mientras piensas en cómo te follo en la pista de hielo.
Shane soltó una risita temblorosa.
—No es que quiera que me folles en la… Aaah.
Arqueó la espalda cuando Ilya puso los labios carnosos alrededor del capullo de Shane.
Este no pensó en que lo follara en la pista de hielo ni en ninguna otra cosa mientras Ilya lo devoraba. Lo que hizo fue buscar la mano de Ilya y agarrarla fuerte, con los dedos entrelazados. No había ningún otro lugar del mundo en el que Shane deseara estar.
Shane estaba decidido a no decir nada mientras observaba a Ilya echando un kilo de queso cremoso en un bagel con semillas de sésamo.
Si Ilya solo quería comer hidratos de carbono vacíos y grasas saturadas, no era asunto de Shane.
En lugar de eso, se mordió el carrillo por dentro y continuó midiendo la proteína en polvo para su smoothie matutino.
—Venga, va —exclamó unos treinta segundos más tarde cuando Ilya se puso a añadir una capa de Nutella sobre la montaña de queso.
—¿Qué? —preguntó Ilya.
Shane sacudió una mano en dirección al desayuno de Ilya.
—¿Así es como vas a empezar el día?
—No —dijo Ilya, y volvió a hundir el cuchillo en el bote de Nutella—. He empezado el día haciéndote una mamada. ¿No te acuerdas?
Sí, Shane se acordaba. Pero no pensaba dejar que eso frenase su indignación.
—¿En serio te vas a comer eso?
—¿En serio te vas a beber eso? —preguntó a su vez Ilya, señalando la batidora de Shane con el cuchillo manchado de Nutella.
—Esto está equilibrado y contiene toneladas de nutrientes y proteína. Eso no contiene nada salvo azúcar y quién coño sabe qué más.
—Chocolate —dijo Ilya solícito. Terminó de extender la Nutella, agarró un plátano y lo sacudió delante de la cara de Shane—. Mira. Sano.
Shane observó a Ilya mientras pelaba el plátano y empezaba a cortarlo en rodajas encima del bagel .
—Tú verás —dijo Shane suspirando. Y continuó preparándose el smoothie .
No quería ver qué le añadía Ilya a continuación. Seguro que pepinillos. O aros de cebolla.
Mientras comían sentados junto a la barra del desayuno de Ilya, Shane comprobó el correo electrónico y se quedó alucinado al ver que tenía un mensaje del comisionado de la liga NHL , Roger Crowell.
Todavía se sorprendió más al leer que Crowell quería reunirse con él cuando Shane viajara a Nueva York esa misma semana.
—Hostia puta —dijo en voz alta.
—¿Qué? —preguntó Ilya en mitad de un bocado de bagel con chocolate.
—Crowell quiere reunirse conmigo.
—¿Por qué?
—No tengo ni idea.
Shane le contestó de inmediato para confirmarle que claro que iría a verlo. Entonces entró en una inmediata espiral de pánico sobre el posible motivo de la reunión.
—¿No dice para qué? —preguntó Ilya.
—No.
—Qué raro.
—¡Ya sé que es raro, joder! ¿Por qué yo?
—¿Solo irás tú?
—Eh… —Vale, en realidad Shane no lo sabía—. ¿Puede? Me lo ha parecido. No mencionaba a nadie más.
El comisionado era sin lugar a dudas la persona más poderosa de la NHL ; lo controlaba prácticamente todo. Los jugadores no lo apreciaban mucho, la verdad. Shane siempre lo había mirado con la cantidad esperada de respeto, mezclada con una pizca de cautela.
—¿Y si se ha enterado de lo nuestro? —preguntó Shane, que se había puesto en el peor escenario posible.
—¿Por qué iba a saberlo?
Shane se mordió el labio. Era cierto que no había modo de que Crowell supiera de su relación con Ilya. Parecía poco probable que fuera eso.
—Quizá quiera darte un premio especial —dijo Ilya—. Al segundo mejor jugador de hockey.
Shane hizo oídos sordos.
—Alguna vez lo he visto, pero nunca me he..., ya sabes, reunido con él en serio. Tipo, nunca he tenido una auténtica conversación con él. ¿Lo hace a menudo?
Ilya se encogió de hombros.
—¿Crees que puede tener que ver con el documental?
—Puede ser.
Shane soltó el aire.
—Bah, seguro que no hay de qué preocuparse, ¿no?
—Supongo que no. Pero me gusta ver cómo te preocupas.
Ilya le dio un golpecito con el hombro con afecto.
—Da igual.
Ilya se inclinó para darle un beso y Shane se apartó.
—Ni hablar. No después de que te hayas comido eso.
—Vamos —dijo Ilya, y sonrió mientras se acercaba otra vez a él—. Así podrás probar otra vez el chocolate.
—No.
Al final, Shane no pudo resistirse a besarlo. Era mejor que el chocolate.