Capítulo 2 #3
Pasó los siguientes quince minutos lanzándole pases a Chloe y corrigiendo la posición de su stick cuando ella los recibía. Al final, la niña estaba repleta de orgullo mientras aceptaba con facilidad una serie de pases consecutivos de Ilya, y él apenas había mirado en dirección a Shane.
Cuando Chloe se unió al grupo que J. J. había reunido en el centro de la pista, Ilya echó un vistazo y vio al chico guapo riéndose con Shane de algo. Y entonces el cabrón le puso una mano en el brazo.
No había ninguna razón de peso para que Ilya patinara por la pista con uno de los pucks y lo lanzara contra el cristal detrás de la cabeza de Shane, pero lo hizo de todos modos. Pudo oír a Shane gritar, e Ilya se rio cuando este se volvió bruscamente, con los ojos llenos de furia.
—¡Capullo! —gritó Shane.
Ilya señaló con el stick a los niños que estaban en la pista y negó con la cabeza.
—Esa boca, Hollander.
El ambiente entre ellos se mantuvo tenso durante el resto del día. Ilya ni siquiera pudo disculparse porque Shane no le dirigía la palabra. No es que tuviera ganas de disculparse; solo quería que Shane dejara de estar enfadado por eso.
E Ilya quería dejar de sentirse avergonzado por haberlo hecho. Había sido inmaduro, mezquino y poco profesional. Sin embargo, seguía sin querer disculparse.
Al final del día tuvieron una especie de reunión con Yuna en la sala que todos usaban como oficina. Shane ni siquiera miró a Ilya en toda la conversación. Cuando Yuna se fue, Ilya se preparó para que Shane soltase su rabia.
La tormenta comenzó con Shane barajando ruidosamente unos papeles sin motivo alguno. Luego cruzó los brazos, resopló y se quedó mirando la pared frente a Ilya.
Ilya no podía aguantar eso. Prefería que Shane descargara toda la ira que tenía dentro para poder seguir adelante. Por suerte, era un experto a la hora de hacer que Shane descargara su ira.
—¿Cuál es el problema? —preguntó Ilya.
Shane se volvió para mirarlo, con los ojos brillantes.
—El problema es que estoy intentando dirigir un campamento con un puto crío.
—¿Lo dices por lo del puck ? —preguntó Ilya haciéndose el tonto.
—¡Lo digo porque siempre me haces quedar como un idiota!
—Qué dices…
—¿Por qué lo has hecho? ¿Porque Laurent es guapo?
—Laurent. —Ilya dio un paso triunfal hacia él—. Así que te atrae…
—¿Qué? No. Bueno, sí. Es mono, pero…
—Y a él le has parecido mono tú.
Shane paró en seco y sus mejillas se sonrojaron de una forma que a Ilya solía encantarle. Ahora no le hacía tanta gracia.
—Sí, hombre —dijo Shane—. Si ni siquiera estabas ahí.
—Me he dado cuenta.
Shane estaba a solo unos centímetros de él, con la cabeza echada hacia atrás para poder mirar fijamente a Ilya a pesar de la diferencia de altura.
—Casi me da un infarto con ese estúpido puck , ¿y por qué? ¿Porque pensaste que estaba coqueteando?
Ilya resopló.
—No sabes coquetear.
Shane entrecerró los ojos, desafiante.
Ilya apartó la mirada.
—Quizá estaba celoso.
—Ajá.
—Es que… Fue una tontería, ¿vale? No estoy orgulloso de haberlo hecho.
Cuando volvió a mirar a Shane, vio que le sonreía, pero no a malas. Más bien con aire victorioso y engreído.
—¿Qué creías que iba a ocurrir de verdad?
Ilya se encogió de hombros.
—Quizá pensarías que era muy simpático. Atractivo. No un jugador de hockey rival.
Le aterrorizaba que algún día Shane se diera cuenta de que podía estar con alguien que no fuera un oscuro secreto. A quien pudiera amar sin problemas.
Shane exhaló haciendo mucho ruido, con evidente exasperación.
—Me he pasado todo el día intentando que…
Sus ojos se dirigieron rápido hacia la puerta, que estaba entreabierta, seguro que al darse cuenta de lo alto que estaba hablando. Bajó la voz hasta casi susurrar.
—Intentando que no se note lo enamorado que estoy de ti, joder.
—Shane…
—No. Cállate. Si de verdad no te das cuenta de que no voy a dejarte por el primer chico mono que me sonría, entonces no sé ni qué estamos haciendo, Ilya.
—Lo siento —dijo Ilya porque, de golpe, lo sentía de verdad—. Ha sido un día raro. Quizá solo estaba… —Suspiró—. Lo siento.
Shane posó una mano sobre el pecho de Ilya.
—Soy tuyo. Ya lo sabes.
—Sí…
Ilya se dio cuenta de que se estaba inclinando para darle un beso, olvidando por completo dónde estaban.
Lo recordó un poco demasiado tarde.
—Ay, dios —dijo una voz desde la puerta—. Otra vez no.
Ryan Price ocupaba todo el umbral con su enorme cuerpo, horrorizado.
—¡No estábamos haciendo nada! —dijo Shane enseguida—. Solo estábamos hablando.
Ryan miró a uno y a otro, sin mucha dificultad, ya que estaban prácticamente pegados.
—Vale.
Ilya dio un paso atrás y, con mucha calma, dijo:
—¿Podemos ayudarte en algo?
—Pueees los de las noticias están recogiendo y querían hablar con vosotros. Me los he encontrado al salir.
—Gracias. —Shane sonaba como si le fuera a dar algo—. Ahora mismo vamos.
Ryan volvió a asentir.
—Vale. Bueno. Nos vemos mañana.
Se marchó a toda prisa antes de que Shane o Ilya pudieran responder.
—Me cae bien este chico —dijo Ilya.
—A mí también. Y me gusta que sepa guardar un secreto.
—Sí. Quizá podamos salir esta semana con él y su querido Fabian.
—¿Qué? ¿Tipo una cita doble?
—Claro. ¿Por qué no?
Habían invitado a Hayden Pike y a su mujer, Jackie, a casa de Shane unas cuantas veces.
Y también habían ido a casa de los Pike una vez, lo cual había sido divertido porque Ilya había podido jugar con sus cuatro hijos estupendos y pasar de Hayden.
Pero nunca habían salido juntos con otra pareja queer .
Ninguna que supiera de su relación. A Ilya le parecía que podría ser un plan… chulo.
Shane frunció el ceño de una forma muy tierna e Ilya supo que estaba intentando encontrar una razón para oponerse, pero al final sonrió y dijo:
—Anda. Pues en realidad podríamos hacerlo, ¿no?
Ilya le devolvió la sonrisa.
—Podríamos.
Shane soltó un suspiro.
—Vale. Voy a hablar con Laurent.
—¿También está invitado a nuestra cita? ¿Vamos a romper tu regla de no hacer tríos?
Mientras Shane salía por la puerta le hizo un corte de mangas a Ilya con una mano a la espalda.
—¿Qué le pasa a Shane? —preguntó Yuna.
Ilya echó un vistazo a la mesa de la cocina, donde Shane miraba con aire abatido hacia el horizonte, con la parte inferior de la cara cubierta por las manos entrelazadas.
—A mí me parece que está bien —dijo Ilya con tono seco.
Espolvoreó unos arándanos sobre la ensalada que había preparado para acompañar el pollo que Yuna había horneado para cenar.
—Shane, ¿qué te pasa? —preguntó Yuna.
Shane exhaló despacio, bajó las manos y dijo:
—Nada. Es solo que, ya sabes, estoy revisando cosas todo el día en mi cabeza. No me puedo creer que Ryan nos haya vuelto a pillar.
Yuna apartó la vista de las pechugas de pollo que estaba revisando.
—¿En serio, chicos?
—¡No estábamos haciendo nada! —aclaró Shane.
—Shane estaba a punto de hacerlo —dijo Ilya.
—No es verdad.
—Ibas a besarme.
—Tú ibas a besarme.
—Vale. Ya basta —interrumpió Yuna—. No es para tanto, ¿no? Ryan es gay, así que debe de estar… —Movió la mano en el aire buscando las palabras apropiadas— de acuerdo con eso.
—Parecía horrorizado —respondió Shane.