El partido del año Capítulo 13 #2
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Capítulo 13 #2

—Hablan sobre todo de la endometriosis y del ovario poliquístico, para tu información —corrijo a Savannah, que me mira con un brillo divertido en los ojos—.

Y no. Para eso tengo que informarme de qué podría gustarle.

Yo la llevaría a comernos una hamburguesa, pero apuesto lo que sea a que no come con las manos. Ni consume hidratos de carbono.

Es una pena, porque me gustaría ver cómo se las ingenia para comerse la hamburguesa triple de mi tío Henry. Seguro que se le desmontaría sobre la joyería dorada y terminaría enfurruñándose y pagándolo conmigo.

Ni que decir tiene que me lo pasaría en grande.

—¿Qué tal ha ido la búsqueda de inspiración, entonces?

—pregunta Savannah, todavía a mi lado. Ha puesto los brazos en jarras, y observa el contenido del móvil que desbloqueo para mostrarle mi última conversación con la IA —.

¿Por qué te metes en...? Myles, ¿le has preguntado a Chat GPT a dónde puedes llevar a una chica? ¿En serio?

Me encojo de hombros.

—Es un buscador de información que sintetiza las opiniones de la red. Me ha parecido que sería más exhaustivo y directo. Y no es como si me fiara solo de él. He complementado sus fuentes con los comentarios de las usuarias de www.caballerorrojo.com.

—«Él» —repite Savannah—. Ahora hasta lo humanizamos, ¿no?

—No sería el primero —interviene Ash—. A estas alturas, hasta los doctores universitarios usan Chat GPT .

—Pues yo no lo uso.

El quarterback le sonríe a Savannah desde la otra punta de la mesa.

—Lo dices como si eso te hiciera moralmente superior.

—No solo moralmente superior. También me hace intelectualmente superior. Y lo que es más importante, me mantiene en contacto con el mundo real —zanja ella sin pestañear. Se dirige a mí de nuevo—. Pero, por favor, veamos qué te ha sugerido la magnífica inteligencia artificial.

Debo reconocer que no estoy acostumbrado a echar mano de estas herramientas de dudosa eficacia y contaminantes para el medio.

Por lo general, si tengo una pregunta, primero decido si me urge la respuesta o si puedo aguantarme sin saberla —la gente se sorprendería de la cantidad de veces que decides lo segundo, y lo que es más: lo poco que te importa el asunto al cabo de cinco minutos—; luego, si se trata del primer caso, recurro a las fuentes clásicas, que no son otras que Wikipedia y Reddit.

Pero Wikipedia y Reddit eran inútiles en este caso, algo que nunca pensé que diría, así que he malgastado alrededor de seis intentos tratando de elaborar el prompt adecuado. Por lo que se ve, Chat GPT te dará una respuesta más o menos precisa dependiendo de la precisión de tu pregunta.

La lista de mis strikes ha quedado más o menos así.

Hola. Necesito que me des ideas de sitios a los que llevar de cita a una mujer que tiene en torno a treinta años.

He aclarado la edad para que no me mandara a la piscina de bolas.

Luego he quitado el saludo porque, en fin, me estaba dirigiendo a un robot.

Dame ideas de sitios a los que llevar de cita a una mujer que tiene en torno a treinta años.

Es una pija de Luisiana y le gusta vestir de marca.

Me he sentido fatal por el uso del imperativo, y aunque he seguido sin decirle «hola» —es un robot, insisto—, he empleado una fórmula de cortesía normal.

Me gustaría que me dieras ideas de sitios a los que llevar de cita a una mujer que tiene en torno a treinta años.

Es una pija de Luisiana y le gusta vestir de marca.

Cuenta su vida entera en redes sociales.

No le da miedo el dentista. Es un poco puritana.

Porque es de Luisiana, creo. Tiene un caballo llamado Diamond Duchess .

Las ideas que Chat GPT empezó a darme con la mención del caballo fueron horribles. Me sugería que la llevara a una carrera, como hacen los aristócratas ingleses —y para lo que encargan sombreros que parecen parálisis del sueño—.

Tuve que eliminar su interés por los cuadrúpedos.

Me gustaría que me dieras ideas de sitios a los que llevar de cita a una mujer que tiene en torno a treinta años.

Es una pija de Luisiana y le gusta vestir de marca.

Cuenta su vida entera en redes sociales.

No le da miedo el dentista. Es un poco puritana.

Porque es de Luisiana. No tiene ningún caballo, eso era broma, jajajaj.

Era la mánager de una artista muy famosa, aunque creo que eso no le gustaría que se lo recordara porque es obvio que la hace sufrir.

No le interesa el fútbol. A mí sí. A lo mejor se te ocurre algo intermedio para los dos, porque a ella le gustan las compras y a mí no me interesan en absoluto.

No creo que vaya a acostarse conmigo después.

Eso me da pena, pero tampoco mucha, en el fondo quiero conocerla mejor, porque fíjate que no se me ocurre qué más decirte y quiero saber más.

Es muy guapa. A lo mejor hay alguna asociación entre ser guapa e ir, por ejemplo, al minigolf.

Por eso lo digo. Pero obviamente no la voy a llevar a que se haga una prueba de maquillaje en Sephora, algo que creo que hacen las mujeres guapas.

En fin. Por favor, dame propuestas interesantes para que se lo pase bien.

Gracias. Y adiós. Aunque seas un robot sin sentimientos.

—Eres adorable —concluye Savannah después de leer todas mis preguntas y todas mis respuestas. Me roba un beso rápido en la sien y enseguida me pone firme señalándome con un dedo acusador—. Pero no vuelvas a preguntarle nada a Chat GPT . ¡Tienes una amiga! ¿Por qué no me has llamado?

—Porque eres Savannah —contesto con llaneza.

—¿Y eso qué significa?

—Que eres virgen y nunca has tenido ni vas a tener novio —resuelve Vinny, que ya se ha concentrado en la partida de cartas.

Previendo que mi conversación con la recién llegada va a prolongarse, me han excluido de las primeras manos.

Savannah pone los ojos en blanco, acostumbrada a sus idioteces.

Idioteces que comparto, por cierto, aunque sean idioteces destinadas a fracasar.

Nos guste o no, es improbable que Savannah sea virgen y será imposible que al menos uno solo de los capullos que le van detrás, que puestos en fila sobre el Atlántico podrían tender un puente entre Nueva York y la costa de Portugal, se las ingenie para echarle el lazo.

Es preciosa bajo cualquier consideración, con esa melena rubia larga hasta la cintura, lustrosa de tanto cepillarla, y los ojos castaños más dulces del mundo.

Me aterra imaginarla en brazos de un hombre.

Sobre todo si es un hombre como yo, que las mujeres de los blogs describen como fuck boys .

Es decir: tíos que te envían un mensaje de tres letras que viene a significar qué haces o dónde andas y te mandan acto seguido la chincheta de su ubicación para que te presentes allí la mayor brevedad, a poder ser con un ahumado negro, una gabardina y nada debajo.

Y si pagas tú los condones, mejor.

Esto es un fragmento de literatura robado a una usuaria, que conste.

Yo no sé lo que es «un ahumado negro» —¿algo relacionado con el salmón noruego?

— y no espero que nadie venga a mi casa con una gabardina.

Las gabardinas me dan muy mal rollo. Es lo que se ponen Sherlock Holmes, los vampiros modernos y Victoria Beckham, y no me gustaría que ninguno de los tres se presentara en mi puerta.

Aunque si tuviera que elegir a uno de los tres, preferiría que fuera Victoria Beckham.

Pero volviendo al asunto que nos ocupaba, que me distraigo:

—No te ha dado malas ideas —reconoce Savannah a regañadientes—.

Sobre todo con la descripción que le has proporcionado.

Yo también llevaría a una chica con ese perfil a algún lugar fotogénico con comida sana y mucho trasiego de celebridades.

Se me ocurre un sitio de brunch ideal en el centro de Boston que pone las mimosas a mitad de precio los viernes.

Con vistas a la ciudad, además... Oye, ¿puedo preguntar por qué has sentido la necesidad de mencionar que no le dan miedo los dentistas?

—Porque es un rasgo de su personalidad que admiro.

—Ir a pillar un açai bowl y dar un paseo también podría ser una buena opción —tercia Ash, pensativo. Vinny y Noah dejan de prestar atención a las cartas y lo miran como si le hubiera salido un cuerno en la frente—. ¿Qué pasa? ¿No me pueden gustar los açai bowls ?

—¿Qué coño es un açai bowl ? —pregunto, desorientado—. Suena como un movimiento de krav maga .

—¿Qué es el krav maga ? —inquiere Savannah, también desconcertada.

—Supongo que hay dos tipos de persona en el mundo —medita Noah después de robar una carta y consultarla con su patentadísima cara de póquer. No siempre gana, pero desde luego nunca se delata—. Los que no saben lo que es un açai bowl y los que no saben lo que es el krav maga .

—Yo sé lo que son ambas cosas —declara Vinny con una sonrisa orgullosa.

—Pero tú no tienes consideración de persona desde que sales con Alexia. Ahora eres una extensión de su cuerpo, como un brazo biónico.

—Porque no hay nada más patético que comprometerte con una mujer a la que quieres, ¿verdad, Noah? —sugiere Savannah con falso candor—. ¿Qué es lo más aterrador, en tu humilde opinión? ¿El compromiso o el amor?

Él ni se inmuta.

—Tanto monta, monta tanto. De esta ronda voy a pasar, chicos.

—Los pokes también están muy ricos —continúa meditando Ash—. Me encantan los que tienen edamame, wakame, atún crudo... Los que son una especie de ensalada de sushi, vaya.

—Querrás decir una especie de ensalada japonesa, ¿no? —le corrige Vinny—. No todo lo que comen los japoneses es sushi.

—El sushi puede tener atún y wakame.

—Bueno, y el grilled cheese sandwich puede tener pepinillos y salsa Worcestershire —replica Vinny en tono cansino, como si estuviera hablando con un tipo cortito—, pero entonces ya no es un grilled cheese sandwich ; es un sándwich con queso, pepinillos y salsa Worcestershire.

—Si vas a ponerte petulante con alguien, al menos aprende primero a pronunciar la palabra Worcestershire —contraataca Ashton.