El Palacio de la Música Prólogo
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Prólogo



Mauricio González

Hay música que desaparece cuando la última nota deja de sonar. Pero hay música que permanece, que transforma, que hiere tanto como sana.

Lo que nadie podría poner en duda es el poder inefable que tiene la música, misma que en esta novela funciona como una especie de leitmotiv , un hilo conductor que acompaña a Melissa a lo largo de su propio camino de resurrección emocional.

Bien nos advierte la autora que esta no es una historia de amor, o tal vez lo sea.

Con un lenguaje ágil y en muchos momentos poético, nos adentra en el mundo de Melissa, un mundo lleno de colores, de olores, de viñetas de una ciudad siempre viva, donde la protagonista inicia un viaje hacia los más recónditos confines de su alma.

En este camino se enfrentará a las punzadas de dolor y vida y miedo que supone siempre el amor.

He tenido el honor y el privilegio de conocer de cerca la relación de la autora con la música y la pasión con la que siempre la ha vivido. Esta pasión se siente en cada página de esta novela, donde la música no solo acompaña a la historia, sino que la va construyendo.

El Palacio de la Música invita al lector a sumergirse en este apasionante mundo de la música y quizá al leerla, pueda encontrar su propia resonancia.