El pacto de las sombras (Inspectora Julia Arrondo 3) Señorío de Elío, junio de 2024
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Señorío de Elío, junio de 2024

—Tenemos que marcharnos ya —gritó la inspectora dentro del invernadero—. Necesito saber cuál es el modelo y la matrícula del coche de Lucía.

—Supongo que figurar á en la denuncia de Javier. ¿Qué ocurre? —Aguirre se acercó dando grandes zancadas.

—Vamos, te lo cuento por el camino —apremió.

—Un momento, mira esto.

Julia se acercó hasta unas bandejas con unos hongos diminutos.

—Son monguis. Y esto es mandrágora —señaló Aguirre —. No sé qué cojones tienen montado aquí, pero parece un bufet libre de alucinógenos.

—Esto no tiene buena pinta. Venga, vamos.

Los agentes echaron a correr ladera arriba, de vuelta al señorío. Julia le puso al día sobre su pálpito.

—Ozcoidi ha averiguado que Carla estuvo ingresada en un centro psiquiátrico en Madrid, el sanatorio del Santo Ángel. Los chicos de Vitoria dicen que un compañero suyo encontró un ca dáver hace un par de meses allí . Todos los indicios la señalan.

—Joder, pero ¿por qué iba a hacer algo así Carla? —terció Aguirre.

—Tiene motivos personales para cada una de las víctimas . Piénsalo. Su padre. Un profesor del colegio. Habrá que ver si lo de Madrid tiene relación. Y ahora, la desaparición de Lucía. Creo que está en peligro. Hay que dar con ella.

Llegaron sin apenas resuello a la explanada donde habían dejado el coche. Una mujer merodeaba por la puerta del señorío. Julia miró a su compañero.

—Buenos días —saludó la inspectora con fingida calma—. ¿Busca a alguien?

—¿Tenían ustedes cita también? —preguntó la mujer, extrañada.

—¿Cita? ¿Con quién? —preguntó Julia.

—Con Charlotte.

—¿Charlotte?

—Charlotte Brun, la m édium.

Julia hizo una pausa.

—Nos ha anulado la cita porque tenía una urgencia personal.

—Vaya. Vengo desde Tudela solo para esto. Podría haber avisado.

—A nosotros nos ha pasado igual. Acabamos de enterarnos.

—Pues vaya gracia. En fin, buenas tardes.

Cuando el coche hubo desaparecido, la inspectora miró a su compañero.

—Por lo visto Carla ejercía de médium en Canadá —explicó Aguirre—. El día que tuve un susto y acabé en el hospital estaban celebrando una sesión en petit comité , para unos pocos, dentro del señorío.

Julia suspiró.

—Debemos darnos prisa.