El pacto de las sombras (Inspectora Julia Arrondo 3) Pamplona, junio de 2024 #2
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Pamplona, junio de 2024 #2

Ella asintió, agradecida, y cerró tras de sí la puerta.

Apoyada en la pared, dejó escapar un gran suspiro.

Sabía que iba a tener que pelear su reincorporación, pero no conocía a Lacunza ni sus maneras.

Había estado muy cerca de una baja forzada, y eso sí que hubiera supuesto un cataclismo.

No podía evitar sentir un hormigueo de culpabilidad.

Su cabeza le decía que aquella situación escapaba a su control, pero había algo que se le removía en el estómago y le gritaba que había abandonado a su equipo.

Que había sido una egoísta por huir a Canadá.

Huir . ¿Es eso lo que había hecho? ¿Intentar escapar?

Apartó aquellos pensamientos. No era el momento de mirarse el ombligo.

Tomó aire y se encaminó a la oficina. Allí encon tró a Aguirre y Ozcoidi trabajando en silencio.

Apenas levan taron la mirada de los informes para sonreírle.

Ella les devolvió la sonrisa y se dirigió a su puesto.

Había algo extraño en volver a ocupar ese asiento, en invadir un espacio que todavía estaba impregnado de la energía de un compañero que ya no regresaría.

Apretó los labios.

Necesitaba dar una tregua a tanto dolor.

Contuvo el aire, se sentó y encendió el ordenador con su usuario.

Sus compañeros habían invadido la bandeja de entrada de su correo con decenas de e-mails con indicios, pruebas de laboratorio, fotografías, etc .

Había una comunicación general del día anterior que anunciaba la triste noticia y convocaba a todos en la explanada de la comisaría para rendir un homenaje a su compañero.

Julia estuvo las siguientes horas en modo autómata, consumiendo todo tipo de información sobre el caso.

Tomaba notas, hacía esquemas, planteaba preguntas.

Interpelaba a sus compañeros de vez en cuando para pedir más detalles sobre ciertos aspectos.

Ozcoidi le habló de la escena del crimen en casa de Rufino, de la buhardilla, de los exploradores úrbex, de Carla, de Juan, de que algo turbio se estaba moviendo en torno a algunos cargos políticos y del señorío de Elío.

Aguirre la puso al día sobre el VIP Lady’s, Izarra, Beatriz Castañeda y Lucía Benítez.

Julia asentía en silencio, apuntando preguntas, trazando líneas, jugando pensativa con el bolígrafo.

Se levantó un par de veces para repasar la línea del tiempo que Beloki había comenzado a trazar en la pizarra, intentando ajustar al máximo posible la hora de la muerte de Rufino.

—Hay una cosa que averigüé el otro día, justo antes de que…

—Aguirre no pudo terminar la frase—. Estuve en el puticlub para pedirle a Mila las imágenes de las cámaras de seguridad del día que murió Rufino .

Tienen una apuntando a la carretera que pasa por la puerta.

Puede que, si identificamos los coches que cruzaron por allí, veamos algo.

Además, podemos descartar todos los vehículos que aparecen hasta la hora de entrega de la compra a domicilio.

El repartidor ha confirmado que fue Rufino quien recibió la entrega.

—Vamos a tener que pedir ayuda si queremos darle velocidad. Avisa a algún compañero que esté más liberado para que nos eche un cable.

El teléfono rompió a sonar. La inspectora los observó un momento. No sabía si debía ser ella la que atendiera las llamadas . Aguirre descolgó sin pensar.

—Buenos días. […] Mmmh…, ajá. […] Vale, vale. —Se puso de pie y caminó nervioso—. Nos pasamos enseguida. Gracias.

Colgó y observó a sus compañeros , con la cara desencajada.

—El esposo de Lucía Benítez ha llamado a la centralita. Dice que está preocupado, su mujer no ha vuelto a casa a dormir. Parece que salió ayer para quedar con una amiga. Tiene el teléfono apagado.

—Bien… Lo sumamos a la coctelera. Puede que se haya quedado en casa de esa amiga. Pero teniendo en cuenta que es uno de los posibles testigos del caso, hay que andarse con ojo. Necesitamos que alguien tome declaración a su marido.

Ozcoidi se ofreció, pero Julia negó con la cabeza.

—Creo que te necesito aquí ayudándome a poner en orden toda la información. Veo que con este caso te has movido mucho —sonrió , amable. El chico se sonrojó—. Creo que deberías ir tú —pidió Julia, mirando a Aguirre.

Lo que la inspectora pretendía en realidad era mantenerlo entretenido para evitarle el trago de ir a la morgue. Aguirre agachó la cabeza.

—Además, tú estuviste con el marido el día anterior, ¿verdad? Necesita una cara conocida en estos momentos.

—Vale. Me paso en un rato. —Julia asintió, aliviada—. Después de volver del Instituto de Medicina Legal —añadió Aguirre.

El teléfono volvió a sonar. Esta vez fue Julia la que descolgó.

—Inspectora Arrondo […] Ah, sí. Buenos días. Gracias. —Su voz se tornó sombría—. Era un compañero excelente, sí… Gracias. […] Está siendo duro, sí. […] Le agradezco su llamada, señoría. —Aguirre puso los ojos en blanco —. Así lo haremos. […] Gracias.

—¿Hornillos? —Julia asinti ó—. ¿Qué cojones quiere ahora?

—Bueno, llamaba para dar el pésame. Nos ha instado a «seguir trabajando igual de duro». Y ha dicho que ha aprobado la orden para Jesús Mari. ¿De qué habla?

Ozcoidi se lanzó sobre su teclado.

—El otro día me llegó un e-mail de Beloki, nos ponía en copia a Aguirre y a mí…

Era la solicitud para pinchar el teléfono de Jesús María Ochoa.

—Hizo una pausa mientras abría el documento adjunto en el e-mail—.

Pero parece que tenemos permiso para Miguel Ángel López de Haro también. Dos por uno —comentó el joven.

Julia meditó un momento .

—Es raro, se suelen hacer órdenes individuales.

Aguirre chasqueó la lengua, sonriendo con melancolía.

—Seguro que Beloki creía que, si le pedía a Hornillos permiso para espiar el teléfono de Jesús Mari, el muy perro le avisaría antes. Pero al poner dos nombres en la misma solicitud …

—A veces ni abren el documento adjunto.

—Qu é cabrón —sonrió Aguirre, admirado—. Puede que Miguel Ángel no sepa que va a tener la línea intervenida. O  sí. Pero al menos contamos con un margen de duda.

—Voy a poner en marcha ahora mismo las escuchas — se ofreció Julia.

Estuvieron un rato más poniendo al día a la inspectora. Aunque estaba lejos de contar con todos los detalles, Julia comenzaba a hacerse una foto de la situación.