El pacto de las sombras (Inspectora Julia Arrondo 3) San Juan de Terranova, Canadá, junio de 2024
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San Juan de Terranova, Canadá, junio de 2024

Julia apretó el paso por la cuesta que llevaba a casa de su tío Mark.

Estaba en pleno centro, en lo que los locales conocían como Jelly Bean Row, un cinturón de casas de colores chillones.

Sus fachadas verdes, rojas y amarillas contrastaban con el pavimento gris .

El gobierno las había pintado así décadas atrás para que destacaran en la niebla que a menudo las envolvía.

Mark vivía en una de color azul eléctrico con vistas a la bahía.

La había heredado de su madre. Desde la llegada de Julia habían adoptado la costumbre española de juntarse los domingos a comer.

La inspectora ese día hacía gala de otro estereotipo nacional: llegaba tarde.

—Lo siento —dijo cuando su tío abrió la puerta—. He traído esto para compensar.

—¿Qué es? —preguntó Mark mientras aceptaba el táper.

—Torrijas.

— What?

—Ya verás —sonrió—. Eso sí, te advierto por adelantado que soy una pésima cocinera. Pero las buenas de verdad suelen estar muy ricas.

Mark le dio un cariñoso apretón y la invitó a pasar. Tenía los ojos tan azules como el mar que los rodeaba y aún conservaba parte de una melena rubia , ondulada y brillante, con unas canas fuertes y blancas como la espuma de las olas.

—Tengo una surprise . Estoy arreglando una habitación arriba y he descubierto algunos tesoros.

—No descansas ni en los días de fiesta —protest ó mientras se quitaba el plumífero y lo dejaba en la percha de la entrada—. ¿Cómo puedo ayudar?

—Est á todo ready . Just relax y ven conmigo.

Mark subió con picardía las escaleras y Julia le siguió.

Pasaron delante de algunas habitaciones que su tío había ido reformando en los últimos años.

Llegaron a un despacho de paredes pintadas de verde selva y con fotografías en blanco y negro y dibujos enmarcados.

Sobre un escritorio custodiado por estanterías cargadas de libros descansaban algunas cajas y papeles.

—El despacho de mi madre —explicó Mark—. You know she was formidable . De niños viajamos mucho con ella y lo aprendimos todo del mar.

Julia sabía que su abuela Selma había sido toda una eminencia.

Dedicó su vida a investigar la vinculación de los balleneros vascos con las costas de Canadá .

Sus estudios habían ayudado a localizar la nao San Juan , hundida cientos de años atrás a pocos kilómetros de allí .

El hallazgo había permitido conocer mejor cómo era la pesca , las herramientas e incluso la vida de las civilizaciones que poblaron el norte de España y el otro lado del Atlántico.

Con un referente así no era de extrañar que sus hijos heredasen la pasión por el océano.

La inspectora se detuvo a mirar los cuadros. Reconoció a Selma con su marido, y a James y Mark en algunas de ellas.

—¿Dónde es esto?

—Noruega.

—Vaya , erais muy pequeños. Seguro que le dabais envidia a todo el colegio.

— Not really . Tuvimos que mudarnos varias veces por el trabajo de mamá. Estudiamos dos años en Londres y otro en París.

—¿Y estos dibujos? —Julia señaló las maquetas de unos edificios victorianos.

—Son de James . Estudió Architecture.

—¿En serio?

— Yes , pero no terminó. La llamada del mar era mucho más poderosa. Mira , ven.

Su tío tomó con delicadeza una foto que había apartado encima de la mesa. Un viejo puerto pesquero, una muchacha sonriente con los brazos sobre los hombros de dos jóvenes que la flanqueaban. Ella tenía el pelo azabache, ellos eran rubios y muy pálidos.

—¡Es mamá! ¿Es el verano de Lekeitio?

Su tío asintió, orgulloso.

— The moment we met Aurora . Estaba con sus amigas. Ellas le hicieron sacarse una foto with us .

Julia acarició con las yemas de los dedos las caras que aparecían en la imagen. Se sentía una espectadora privilegiada de la chispa primigenia que la trajo al mundo.

—Es para ti.

—Mark…, no sé qué decir… Gracias. Significa mucho para mí.

— And for me . —Le dio un abrazo.

Ella dejó escapar una lágrima que se secó con la manga.

Durante aquellos meses había comenzado a recomponer el rompecabezas de quién había sido su padre.

Mark le había contado que, pese a disponer de todas las comodidades, James nunca había querido ser un nepo baby , una persona que aprovechaba la fama o influencia de sus padres para triunfar.

Incluso llegó a utilizar el apellido de su padre a la hora de registrar la empresa que había creado desde cer o para evitar que alguien se acercara a él por la fama de Selma.

James se había labrado su propia carrera y su hermano no ha bía podido sino seguirle , contagiado por su pasión.

—Él era magnético —dijo Mark, con Julia todavía entre sus brazos—. Supongo que Dios también quería pasar tiempo con él —añadió, con melancolía .

—Me hubiera encantado conocerle. Aunque solo fuera durante unos días, o unas semanas. Si mi madre me hubiera contado antes que…

—Tu madre was right. It was their decision . Tu padre quería que Aurora fuese feliz. Que tú fueras feliz.

—Lo sé…

—Aún puedes conocerle. Su legado está aquí. Y yo tengo muchas historias.

Ella sonrió de nuevo.

—Quiero oírlas todas.