CAPÍTULO 45
El retumbo constante del agua de la cascada amortiguaba el sonido exterior, pero en el interior de la cueva el aire se sentía espeso, cargado de un vapor frío y refrescante.
Bajo el abrigo de la pared de granito, Killari desplegó su kit portátil de análisis forense sobre una tela impermeable seca.
Diego mantenía la guardia cerca de la cortina de agua con la carabina al hombro, mientras Jacaré avivaba con cautela el calor de una vela de parafina para no generar humo visible.
Killari extrajo con pinzas estériles un fragmento de la venda ensangrentada hallada junto al vivac.
Con precisión quirúrgica, colocó una tira del tejido en un reactivo químico de tinción rápida y vertió dos gotas de solución salina para reconstituir las muestras biológicas seco-reactivas.
Tatiana se inclinó a su lado, sosteniendo la pequeña lámpara ultravioleta de inspección mineralógica.
—La linfa y la densidad de las plaquetas en el borde de la gasa confirman un traumatismo penetrante —dictaminó Killari en voz baja, observando el cambio de coloración bajo la luz violeta—.
Es una herida por proyectil de fuego, probablemente un refregón de calibre pequeño en la zona del muslo o el hombro izquierdo.
No hay signos de necrosis infecciosa severa, lo que indica que se aplicaron los antisépticos a tiempo.
Sin embargo, al aplicar el segundo reactivo de espectrometría cualitativa para detectar pesados y metales pesados en la sangre, el fluido transparente del tubo de ensayo viró bruscamente hacia un tono purpúreo opaco.
—Esto no es solo sangre —intervino Tatiana, reconociendo al instante la reacción química por sus estudios de geoquímica—. Miren el agua atrapando los metales pesados.
Killari ajustó la lente de aumento del microscopio de campo y contuvo la respiración.
—Las concentraciones de mercurio en el torrente sanguíneo de Vera superan los niveles de tolerancia orgánica por más de veinte veces el límite sistémico —explicó la antropóloga forense, mirando a Diego con gravedad—.
No se trata de una exposición ambiental pasiva por consumir agua del río.
Vera estuvo expuesta a vapores concentrados o ingestión directa durante los muestreos en los yacimientos de refinamiento ilegal de la corporación.
El diagnóstico reveló la verdadera urgencia de la situación.
La intoxicación aguda por mercurio provoca un deterioro progresivo del sistema nervioso central: pérdida de coordinación motora, temblores finos, desorientación espacial y, en última instancia, fallo renal y hepático masivo.
Si Vera llevaba días huyendo por el bosque bajo esa carga tóxica y con una herida de bala, su margen de supervivencia no se contaba en días, sino en horas.
—Por eso la nota decía "la prueba está en el agua" —comprendió Diego, regresando desde la entrada de la caverna—.
Vera no solo recogió los frascos de muestra; su propio organismo se convirtió en la prueba biológica irrefutable del envenenamiento masivo que Titan € Rex está causando en las cuencas fluviales.
Ariadna la está trasladando a cuestas o a paso muy lento porque Vera ya está sufriendo el colapso neuromotor.
—Si no las alcanzamos antes de que caigan en un estado de estupor, no podrán defenderse ni avanzar —agregó Killari, guardando las muestras etiquetadas en el contenedor blindado de su mochila—.
La dosis de medicamentos que tomó en esta cueva solo fue un paliativo temporal.
Necesita tratamiento urgente en un centro hospitalario.
Tatiana apretó las correas de su equipo, mirando la corteza con la inscripción de sus compañeras. El miedo a la montaña había desaparecido de su rostro, reemplazado por la convicción de que cada minuto perdido en la caverna acortaba la vida de la investigadora.
—El rastro químico de la muestra nos da una ventaja —dijo Tatiana, mirando a Diego—. Si están descendiendo por el margen del arroyo, Vera habrá dejado huellas erráticas por la falta de equilibrio. Sé exactamente qué tipo de terreno buscaría alguien en su estado para no desplomarse.
Diego asintió con la firmeza del estratega que ve encajar la última pieza del rompecabezas. Se volvió hacia Jacaré y le indicó la ruta de salida por la parte posterior de la cascada.
—Preparen el equipo de transporte de heridos —ordenó el profesor, asegurando el cargador del fusil—. Ya no solo buscamos respuestas o pruebas contra la corporación. Estamos en una operación de rescate médico en territorio enemigo.