Capítulo 72 #2
Por si aún no lo habéis averiguado, si os colocáis directamente debajo de la sala cerrada de una escalera al siguiente piso que fuese inaccesible para vosotros, las paredes de dicha estancia desaparecerán en el momento en el que toquen el portal al infierno.
Esto os permitirá entrar en las escaleras mientras la sala es absorbida por el portal.
Ocurrirá rápido y será muy caótico. Es posible que algunos de vosotros no sobrevivan.
Pero si os colocáis como es debido, todo saldrá bien. Probablemente.
De esa manera, en lugar de morir en este piso, ¡podréis hacerlo en el siguiente!
De nada.
—Vale —dije—. Imani tiene que quedarse con nosotros, pero todos los demás aún tenéis tiempo de volver al lugar donde os encontrabais y usar las escaleras manualmente. No tiene sentido que os arriesguéis.
Caminábamos en silencio en dirección a las escaleras. Habían pasado muchas cosas en este piso.
Pensé en Katia y en la Corona de la furcia de la septicemia. Habíamos encontrado la manera de evitarla.
Al usar la flor, tendríamos que confiar en la palabra de Huanxin Jinx.
Nos había prometido que llevaría a Katia al duodécimo piso y la protegería.
Habíamos trabajado muy duro para conseguirlo, y ahora ninguno queríamos hacerlo.
Yo comprendía los motivos originales de Huanxin.
Primero, hacerse con el trono de la Ascendencia.
Y segundo, vengarse de Odette. Pero ahora que sabíamos que Odette iba a patrocinar a una diosa inmortal, todo había cambiado por completo.
Katia era quien tenía que tomar la decisión en última instancia, pero tenía que haber otra manera. Seguro.
Una cosa que había aprendido en este piso era que lo imposible siempre estaba al alcance de nuestra mano, sobre todo si quedaba bien en la pantalla de la televisión.
Me quedaba una última cosa que hacer antes de seguir adelante.
—Muy bien, Dónut —dije—. Nos hemos quedado sin tiempo. Voy a hacerlo ahora mismo.
Aún teníamos cuatro días enteros antes de que se abriese el noveno piso.
Cuatro días para que esos cabrones terminasen de votar todas las tareas pendientes de la Guerra de Facciones.
Algunas de dichas tareas necesitaban un voto unánime para aceptarse, aunque la mayoría solo requerían una mayoría simple.
El problema era que los tipos se negaban a votar.
Nadie quería participar. Solo querían volver a casa.
Miré por última vez a Amayon, el señor demoniaco. Era igual que ellos. Y también igual que nosotros. No quería estar aquí. También quería volver a casa.
Pero todos teníamos el mismo problema. Aunque nosotros regresásemos a casa, ya nada sería igual. Amayon iba a hacerlo para enfrentarse a sus hermanos. Y mi planeta ya había quedado destruido.
¿Y esos tipos? ¿Los de la Guerra de Facciones, los líderes de los gobiernos más influyentes del Sindicato?
Estaban a punto de aprender que ellos tampoco podían volver a casa.
No fácilmente, al menos. Y si conseguía escapar y sobrevivir los días siguientes, pues tampoco pasaba nada.
Ya habían perdido aunque aún no lo supiesen.
Abrí la pestaña de la Guerra de Facciones. Luego, la ventana de señor de la guerra. Escribí:
La Pandilla de la Princesa.
NUEVA PROPUESTA DE TAREA PENDIENTE DE EMERGENCIA
Aviso: Vas a proponer una tarea pendiente de emergencia. Solo puedes proponer tres tareas pendientes de emergencia. Estas no se votarán y será la IA quien decida directamente. No has usado ninguna de tus tres tareas pendientes de emergencia. ¿Quieres continuar?
Sí.
Continúa. Por favor.
Tarea pendiente de emergencia. Están obligando a los dos señores de la guerra de la Pandilla de la Princesa a bajar por las escaleras antes de tiempo y no tendrán disponibilidad para votar en el resto de las tareas pendientes antes del inicio de la Guerra de Facciones.
Esto se debe a circunstancias que escapan a nuestro control.
Sumado al hecho de que el resto de los equipos de la Guerra de Facciones son unos niñatos y no quieren votar, esto ha provocado que nos preocupemos por la imparcialidad y la integridad del juego.
Proponemos que la IA del sistema tome acciones inmediatas para que el juego no sufra altibajos.
Proponemos que sean los espectadores quienes voten el resto de las tareas pendientes, en caso de que sea posible.
Si no lo es, proponemos que la IA decida el resto de las tareas pendientes.
Espere.
Felicidades. Se ha votado a favor de tu tarea pendiente de emergencia.
Todas las votaciones pendientes que cuentan con normas conocidas por el público serán decididas por los espectadores. Tienen treinta segundos para decidir y lo harán una a una. Las votaciones empiezan ya.
Parpadeé. Era muchísimo más rápido de lo que esperaba.
—No me puedo creer que haya funcionado —dijo Dónut.
—Zev dice que la IA es mucho más amistosa si le preguntas las cosas con educación y si le das varias opciones.
¿Has leído las tareas pendientes de emergencia anteriores?
Sonaban muy maleducadas, la verdad. Era obvio que la IA iba a rechazarlas.
La siguen tratando como un ordenador, pero no lo es.
La llaman IA, pero no tiene nada de artificial.
Cuanto antes se dé cuenta la gente, más sentido le encontrarán a sus acciones.
En ese momento, se decidió toda una hilera de tareas pendiente chorra, la mayoría relacionada con materiales de construcción, límite de precios para mercenarios y otras insignificantes sobre el reparto de beneficios de la publicidad.
Eran todas las cosas a las que Dónut y yo habíamos votado negativamente, solo para ir a contracorriente.
—Aún nos quedan dos tareas pendientes de emergencia —dijo la gata—. ¿Cómo deberíamos usarlas?
—Una vez empiece el juego, será muy tarde para proponer tareas pendientes normales, pero las de emergencia pueden proponerse en mitad de él, así que creo que deberíamos guardárnoslas por si ocurre algo que lo ponga todo patas arriba.
Tarea pendiente propuesta originalmente por la Demencia: los eventos de invocación celestial se limitarán a cinco por equipo. Esta tarea se ha rechazado por un 37 % de los espectadores. El límite seguirá siendo de quince por equipo.
Nos quedaban unos quince minutos. Imani y Elle se abrazaron.
Zhang me devolvió la varita de encoger, para luego dirigirse hacia la estancia segura con Chris.
Li Jun y Li Na ya habían entrado. No me había dado tiempo de disculparme por lo que le había hecho al ojo de Li Jun. Esperaba que estuviese bien.
—Vamos —le dije a Samantha—. Tenemos que volver a meterte ahí dentro si quieres aparecer en el piso siguiente.
—Vas a traer a MaeMae, ¿verdad? Sabe dónde está el tipo que puede conseguirme el cuerpo.
Intercambié una mirada con Dónut.
—No te preocupes por eso —dije—. Sabemos adónde ir.
—Muy bien —dijo un minuto después, antes de abalanzarse hacia el interior.
Tenía decenas de logros y cajas de botón sin abrir. También una caja de aficionado. La capa de Quan seguía en mi inventario, pero quería examinarla con Mordecai. Dónut contaba con un montón de pociones mejoradas. Habría tantas cosas que era sobrecogedor. Tendrían que esperar.
Tarea pendiente propuesta originalmente por el Sueño: las limitaciones físicas de la artillería de largas distancias se ajustarán para permitir bombardeos a distancias más largas aún.
Esto incluye elevar el techo del campo de juego.
Esta tarea se ha aceptado por un 72 % de los espectadores.
Tenéis más información en la pestaña Señor de la guerra.
Entré en la estancia segura con el tiempo suficiente para echar un vistazo y despedirme de Mordecai.
Vertí algo de sangre en la capilla de Emberus y también solté muchísimas monedas cuando Dónut no estaba mirando.
Mordecai me aseguró que la cuenta atrás del diezmo se detenía entre pisos, aunque bajásemos antes por las escaleras, pero quería asegurarme de saldar la deuda actual.
Quería tener a bien a Emberus para el noveno piso.
Don Quijote de la Verga y algunos de los estríperes se dirigieron a los barracones. El anciano casi ni había hablado desde el enfrentamiento, y sabía que estaba enfadado por la muerte de su amigo. Tendría que hablar con él.
—Vuelve a la sala de entrenamiento —dije a Samantha—. Nos veremos en el siguiente piso.
Mientras se marchaba, vi el número en la pantalla. Mordecai había vuelto a colocarlo allí. Unas semanas antes, el día que se había abierto este piso, el número de mazmorreros era de 38.532.
Tarea pendiente propuesta originalmente por los Saqueadores: las mascotas subirán más rápido de nivel en la Guerra de Facciones. Esta tarea se ha aceptado por un 83 % de los espectadores. Tenéis más información en la pestaña Señor de la Guerra.
Cuando Prepotente había destruido el séptimo piso, creía que lo que habíamos hecho era un error. Pensaba que los productores iban a usar el octavo para compensar todas las muertes que no habían tenido en el anterior.
Al fin y al cabo, para eso estaba diseñado el octavo, ¿no? Para matarnos a todos. Para hacer que luchásemos entre nosotros. Era horrible. Siniestro. Miré el número en la pantalla.
33.804.
—Madre mía —exclamé maravillado.
—¿Carl? —preguntó Dónut.
Habían muerto casi cinco mil personas, que en circunstancias normales hubiese sido una tragedia.
Unas cifras devastadoras. Sabía que esto aún no había acabado.
Sabía que iba a morir más gente antes de que se derrumbase el piso.
Gente que no despejaría a tiempo las escaleras.
Gente que calcularía mal cuando se abriese el portal y que serían arrastradas al infierno.
Aun así, sentí orgullo. El número de bajas eran sorprendentemente bajo.
Esperaba que los supervivientes fuesen más de diez mil.