Capítulo 70
Era algo que esperaba que ocurriese, por lo que volví a agarrarme a las coletas de Samantha mientras caíamos.
Ella gritó, pero luego empezó a descender en dirección al edificio, como si estuviésemos en una tirolina.
Nos deslizamos hacia Dónut, que no dejaba de brincar de un lado a otro y había invocado a Lázaro junto a ella sobre una viga de metal.
Estaba en el piso veinticinco o veintiséis del edificio, justo encima de un grupo de pisos intactos.
Lázaro tenía un lanzacohetes enorme y estaba a punto de disparar al pecho del demonio, pero le grité para que no lo hiciese.
Solté la cabeza de la muñeca hinchable y caí con brusquedad sobre la viga de metal, que estaba muy caliente.
—¡Carl! —gritó la gata. Estaba sobre las patas, brincando sin parar para intentar no quemarse.
Mongo estaba un piso por debajo, rugiendo a un grupo de cangrejos demonio que se le acercaban.
Lo vi a él y a los demás a través de los agujeros en el suelo—.
¡Todo el mundo está por ahí abajo intentando llegar hasta Imani y Tran!
—Se quedó en silencio—. Carl, ¿qué le ha pasado a tu pelo?
Detrás de mí, el demonio nos dio la espalda.
Su cuerpo de cerdo rozó el edificio al moverse, lo que hizo que este temblase aún más.
Me di cuenta de que ya no quería nada de nosotros.
Iba a dejarnos en paz si nosotros hacíamos lo propio.
No iba a evitar que los demonios poseídos nos atacasen, pero al menos, con suerte, no tendríamos que preocuparnos de que nos atacase él. Solo quería volver a casa.
Las gaviotas y los murciélagos seguían girando a su alrededor, con más intensidad que nunca. No dejaban de llegar más y más. La mayoría parecían ignorarnos también. Solo atacaban cuando nos acercábamos.
Amayon levantó ambas manos hacia las alturas y luego gritó algo en un idioma que no fui capaz de comprender. Lázaro también gritó algo y levantó el lanzacohetes otra vez. Estaba temblando de rabia al ver a ese demonio enorme.
—Deja en paz a Amayon —grité—. ¡Necesitamos que lance el conjuro! Y no dispares eso por aquí. ¡Vas a derrumbar el edificio!
—El edificio ya se está derrumbando —se quejó él—. ¿Por qué me invocáis si no me dejáis disparar a las cosas? Sois unas nenazas.
—¡Dónut, Carl, venid! —oí que gritaba alguien desde debajo.
Miré entre mis pies y vi que Li Na y Li Jun luchaban contra un grupo de demonios en el piso inferior.
Ese tenía el suelo prácticamente intacto.
Más o menos. Mongo seguía allí, sobre una cama volcada en un apartamento destrozado mientras el fantasma de los recuerdos de un niño se comía algo en la mesa de la cocina.
Mientras miraba, una foca demoniaca se abalanzó sobre el dinosaurio, pero este saltó hasta nuestro piso y la criatura poseída cayó al piso inferior, que tenía el suelo prácticamente intacto y donde vi a Louis mirándonos.
—¡Ya vamos! —grité.
Dónut saltó sobre mi hombro. Aún tenía el mazo de cartas. Salté hacia una de las vigas y aterricé en ella mientras Li Na y Li Jun bajaban un piso para estar cerca de Louis. Los seguí al momento, aterrizando entre Louis, Katia y Don Quijote de la Verga.
—¡No! —gritó De la Verga.
Me giré y vi a un grupo de cangrejos que llegaban a través de un agujero en la pared.
Uno agarró por el brazo a Steve Rowland el Escritor y se abrió un portal.
Arrastró al infierno al trol mientras este no dejaba de gritar.
El estríper anciano bramó y se acercó a la carrera hacia el cangrejo restante, a quien golpeó con el calcetín.
La criatura salió volando y cayó al vacío hacia el fuego de debajo.
Lázaro gritó algo y apareció otro cangrejo a través de una pared.
Lo agarró y ambos también desaparecieron.
Arrastrarla al infierno era una manera perfecta de eliminar una carta, fuese esta un monstruo separador o no.
Pegué un brinco hacia atrás y me preparé para dar una patada, pero tanto Lázaro como el cangrejo ya habían desaparecido.
Tótem eliminado.
—¡Tenemos que bajar un piso más! —grité.
—Carl, ¿por qué aún no se ha actualizado la misión? —gritó Katia mientras nos preparábamos para saltar.
—Creo que estamos esperando a que la nube se extienda por todo el planeta —le respondí a voz en grito. Le di una patada a un cangrejo que cargaba hacia nosotros y sentí cómo quedaba destrozado por el golpe.
Debajo, vi a Bautista, Britney y Elle apartando escombros para descender al piso inferior.
El tigre había cambiado de forma y ahora era una criatura de cuatro brazos similar a esa IA que controlaba la sala de entrenamiento.
Sabía que contaba con un anillo que le permitía hacer algo así, pero era la primera vez que lo veía en acción.
Tran e Imani al parecer estaban atrapados en algún lado.
Elle había invocado dos tótems para que los ayudasen con los escombros.
Uno era otro sasquatch y el segundo algo parecido a un oso hipopótamo gigante llamado gumberoo.
—¡Necesitamos ayuda! —gritó Elle—. ¡Venid!
—El exterior del edificio al completo está rodeado de cangrejos demoniacos —gritó alguien. Era otro humano, otro tótem de Li Na—. ¡Tendremos que contenerlos mientras vosotros seguís…! —aulló la voz antes de morir.
—¡Me he quedado sin cartas! —gritó Li Na.
I MANI : ¡Están aquí dentro con nosotros! ¡Estoy haciendo todo lo que puedo!
E LLE : ¿Te quedan cartas? ¿Tienes una de Darse a la fuga?
I MANI : No pienso abandonar a Tran. Y no confío en los tótems que me quedan.
Tran estaba en el pelotón de Katia. Era ella quien tendría que usar una carta de Darse a la fuga para sacarlo de allí, pero no las tenía en el mazo. Y, aun así, también se había quedado sin cartas.
—¡Tengo unas pocas pociones de Atravesar paredes! —grité mientras saltaba hacia abajo para aterriza entre todos los demás—. Puedo pasar, dárselas y seguiremos bajando.
—Eso no va a funcionar. Si lo haces, caerás a plomo —explicó Elle—. No puedes controlarlo. Quizá podría intentarlo yo y volar, pero si Tran y yo tenemos el efecto de la poción, no podré agarrarlo y también caerá. Quedará hecho papilla. ¡Sigamos con los escombros!
—Dónut —llamé—. ¿Y Agujero?
—¡No la tengo en la mano! —dijo ella. Habíamos añadido el conjuro Agujero al tótem del bastón, con la esperanza de partir por la mitad a un tótem enemigo o a un amo del mazo.
—¿Qué tienes?
—Me ha vuelto a salir Carl Macho Alfa. Shi Maria. Combinación dorada. Y la trampa Lámpara. No puedo descartar aún. Acabo de descartar a Yule. ¡Es demasiado grande para sacarlo en este sitio! ¡Y tampoco me quedan cartas de Darse a la fuga en el mazo!
—Muy bien —dije mientras echaba un vistazo alrededor e intentaba que se me ocurriese algo rápidamente.
Había demonios que no dejaban de subir, y todo el mundo se afanaba por luchar contra ellos mientras Elle apartaba los escombros—.
Tenemos que librarnos de tu mazo. Aún tienes Saltacharcos disponible, ¿verdad?
Hay que sacar a todo el mundo de aquí. —Dónut también tenía Pies en polvorosa, pero era muy probable que ese conjuro de escape nos llevase directamente a las llamas del fuego de Sheol—.
Descártate cuando puedas, sobre todo las trampas.
Mientras, invoca a Shi Maria y a Carl Macho Alfa y usa la carta Combinación dorada con los dos.
Así conseguirás quitarte tres de golpe. Hazlo ya.
No tenemos tiempo para lidiar con sus chorradas, sobre todo con las de Shi Maria.
Quizá al combinarlos se estén más tranquilos.
Luego, haz que la criatura combinada contenga a los demonios mientras yo ayudó a Elle con los escombros.
¡Descarta o usa todo lo que puedas hasta que salga el tótem del bastón!
Dónut sacó a Carl Macho Alfa y luego a Shi Maria; en el caso de la araña, la lanzó hacia el borde, cerca del lugar donde no había techo. Con suerte, habría espacio para ella por ahí. Empezaron las presentaciones de ambos.
Yo le di un puñetazo a otro cangrejo antes de que me agarrase, momento en el que me llegó otra notificación.
La Hija del Carroñero se ha alimentado. Desata su rabia.
Miré la barra de mi interfaz y vi que chisporroteaba de energía negra.
Tenía que liberarla, pero no me atrevía a hacerlo allí arriba.
Apareció Carl Macho Alfa. Justo detrás de él, Shi Maria también apareció, demasiado alta para el pasillo.
El metal se dobló y se rompió por culpa de la araña.
La mayor parte de su cuerpo protuberante quedó por el exterior del edificio, pero sus patas largas y horribles se extendieron y serpentearon por el pasillo.
En ese momento, Dónut lanzó la carta COMBINACIÓN DORADA .
Carl Macho Alfa me miró y estuvo a punto de decir algo, pero en ese momento le explotó la cara. Shi Maria se la había atravesado con una de sus patas. Explotó sobre mí y me llenó de vísceras.
—¡Carl! —gritó Dónut—. Aquí dice que…
El objetivo de la carta Combinación dorada ha quedado incapacitado. Se usará el secuaz más cercano disponible.
O sea, tú.
Te has combinado con Shi Maria.