Capítulo 68
Todo volvió a moverse y yo salí despedido hacia delante en dirección al borde del edificio, mientras la batalla continuaba a mi alrededor.
Salté por encima del tótem de Zhe mientras ella empezaba a devorar el corazón que acababa de arrancarle del pecho al maestro legendario.
Samantha voló hacia mí a toda velocidad, gritando mientras yo saltaba hacia el vacío por el borde.
La agarré en mitad del aire, como un portero que acabase de parar un penalti.
Después me la llevé al pecho y ambos caímos a plomo.
Las gaviotas y los murciélagos zombi, que se habían mantenido al margen, graznaron y pasaron a perseguirnos.
Caíamos junto a un tótem que era una especie de murciélago humanoide con la bandera de Elle, que empezó a atacar a los demonios en ese momento.
—Carl, pero ¿qué haces? —gritó Samantha mientras empezábamos a caer más despacio. Estaba claro que le costaba cargar con mi peso. Intentó zafarse de mi agarre mientras nos acercábamos al suelo. Era una sensación parecida a flotar sobre las olas aferrado a una pelota resbaladiza.
Se me resbaló de las manos, pero conseguí agarrarla por las coletas, como si fuese el manillar de una moto.
—Vamos al suelo, pero quédate conmigo. ¡Necesito correr entre las patas del demonio!
—¡No soy una atracción de feria, Carl! Yo voy a… Bueno, eso que has dicho suena divertido. Espera.
Caímos al suelo y aterrizamos en la esquina del edificio que estaba detrás de aquel kaiju gigante demoniaco, quien seguía intentando lanzar el conjuro.
Su cuerpo de centauro no se parecía al de un caballo, sino más bien al de un cerdo.
Tenía las patas más cortas de lo que esperaba, con pezuñas de al menos tres metros de alto.
A la distancia a la que me encontraba, olía a animal de granja quemado.
Dio un pisotón frustrado y resquebrajó el asfalto. Cayeron más rocas del edificio.
Yo seguía aferrado a Samantha. Me giré y empecé a correr junto al edificio para luego colocarme entre sus patas. Su cuerpo cubierto de pelo se retorció a mi alrededor mientras seguía gritando. En las alturas, oí el rugido de una nueva bestia.
D ÓNUT : ¡LI NA ACABA DE INVOCAR A UN DRAGÓN!
Un líquido negro y hediondo llovió sobre nosotros mientras corría entre sus patas. Me quemaba al contacto con la piel. No sabía qué era, la verdad, y tampoco quería saberlo. Samantha gritó de placer.
—¡Tenemos que ir a la playa! —grité mientras nos acercábamos a la parte de atrás del cuerpo del demonio, quien era probable que no me hubiese visto pasar por debajo de él. El océano estaba solo a una manzana de distancia, pero no tenía tiempo de correr—. ¡Vuela! ¡Vuela!
—Estás muy gordo, Carl. ¡Louis y Dónut necesitan nuestra ayuda!
—Tú puedes. ¡Vamos!
Samantha gruñó mientras salía despedida de nuevo por los aires, conmigo aferrado a ella.
Le costó levantarme del suelo, pero consiguió hacerlo unos treinta centímetros mientras no dejaba de quejarse.
Voló a mucha velocidad mientras pasaba junto a los edificios y cruzaba la autovía a medida que nos acercábamos a la playa.
D ÓNUT : ¡LO TENGO!
C ARL : ¿Cuánto dura el Expreso de Medianoche?
D ÓNUT : ¡TRES MINUTOS!
«Dios».
C ARL : ¡Espera diez segundos y úsala!
Miré el reloj. Quedaban cinco minutos y treinta segundos.
Solté las coletas de Samantha y me dejé caer sobre la playa de guijarros, que estaba llena de cadáveres.
Rodé y me puse en pie al momento para luego correr hacia el agua.
No vi zombis ni demonios. Solo peces, pájaros, focas y cangrejos, una alfombra de cadáveres hasta donde alcanzaba la vista.
También vi algún que otro fantasma de los recuerdos por allí, caminando por la playa y contemplando el océano, disfrutando del día después de Navidad.
Apareció un nuevo logro cuando Dónut lanzó el EXPRESO DE MEDIANOCHE .
Era una de las dos cartas consumibles que me había dado Ren antes de morir.
¡Tu turno! ¡Te ha tocado! ¡Durante los próximos tres minutos, tú eres el amo del mazo!
Las cartas aparecieron frente a mí, flotando enormes en el aire.
Uno de los cuatro espacios estaba ocupado por el Expreso de Medianoche, que se quedaría ahí hasta que se acabase el tiempo.
En la carta, aparecían unos luchadores de lucha libre por equipos.
Detrás de mí y sobre el edificio, Dónut había quedado libre durante un rato, lo que le permitía lanzar conjuros y usar el inventario mientras yo tenía el control del mazo.
—Samantha —grité—. ¡Vuelve! ¡Rápido! ¡Mejora los conjuros de Dónut!
Ella no discutió antes de marcharse a toda velocidad. Me quedé solo en la playa.
Las otras tres cartas que tenía en la mano eran COMBINACIÓN DORADA , que me permitía combinar dos tótems temporalmente, una PROLONGACIÓN DE TIEMPO y la carta que buscaba.
Raúl el cangrejo.
—¡Papi amo Carl! ¡Es un honor estar a su servicio! ¡Estoy listo! Listo para… —Raúl se quedó en silencio al ver la carnicería que se extendía frente a él. El cangrejo se giró en círculos, sin duda desconcertado—. ¿Qué ha pasado aquí?
—No tengo tiempo de explicártelo, pero tú ponte a hacer lo de siempre. ¡Vamos!
—Pero… ¿qué es lo de siempre? —preguntó sin dejar de mirar a su alrededor—. Están todos muertos. Cielos, ¿qué ha pasado aquí?
Una nueva carta apareció en mi mano. Era CARL MACHO ALFA .
No había querido ponerlo en el mazo, pero habíamos tenido que elegir entre Frank o él, y Dónut había decidido que era la mejor elección.
Habíamos perdido un tótem después de que Dónut usase COMBINACIÓN DORADA para fusionar temporalmente a Lázaro con Skylar Espinaca y luego añadir la otra carta consumible de Ren, CAMBIO A MEJOR , para que la combinación fuese permanente.
Las versiones más fuertes de Asojano y Juzicristo creaban una combinación brutal y poderosa, y había que tenerlo en cuenta cuando nos dejasen llevar una sola carta al piso siguiente.
Pero ahora todo eso daba igual.
Ahora tenía que conseguir que ese maldito cangrejo se masturbase en el océano.
Según los presentadores, al menos, todo aquello del Desahucio Demoniaco había ocurrido porque la IA había tomado la decisión poco habitual de considerar que el esperma de cangrejo era una criatura.
Habían «muerto» muchas, por lo que Sheol había despertado y activado el evento.
El conjuro Llévame a casa de Amayon requería una cantidad incontable de almas para pagar el peaje o lo que fuese, y la IA seguía ciñéndose a su regla original.
Nos había tendido una trampa, y yo tenía claro que la única solución era el cangrejo.
Solo tenía que convencerlo para que lo hiciese.
—Mira —le dije a Raúl—, solo tenemos unos pocos minutos.
Te explicaré cómo llegar al trono dorado de los cielos o como cojones se llame.
Tu pueblo ha muerto. Eres el único que queda.
Los huevos siguen por ahí. Puedes salvarlos, pero tienes que hacerlo ya.
—Tragué saliva—. Tienes que fertilizar los huevos. ¡Vamos!
Se me quedó mirando.
—¿Ahora? ¿Aquí?
—¡Sí!
Una explosión resonó en el edificio.
—Glorioso amo Carl…, es mucha presión así de repente.
—Llevas toda tu vida entrenándote para esto, Raúl. Es la única manera de que los salves a todos. Entra en el agua y hazlo. ¡Vamos!
—Pero ¿por qué tiene que ser ahora?
—Raúl. ¿Ves a ese demonio gigante de por allí? Va a destruir este mundo si no vuelve a casa. Necesita unos pocos millones de almas para hacerlo. Por eso, algunos de tus pequeñines tendrán que sacrificarse, pero el resto sobrevivirá. Estoy seguro. Tienes como miles de millones, ¿no?
—Mi sacrosanta simiente está formada por la esencia de mis ancestros, ancestros que deben luchar por tener otra oportunidad de alcanzar la siguiente fase.
Intenté que la frustración del pánico que sentía no se me notase en la voz.
—Eso significa que solo sobrevivirán los más dignos, ¿no?
D ÓNUT : LA SEÑORA DEIDAD ACABA DE INVOCAR UNA VERSIÓN EXTRAÑA DE PAZ, PERO KATIA LO HA METIDO EN UNA ESPECIE DE ESCUDO CÁRCEL. ¡Y PARECE QUE SE QUEDARÁ AHÍ HASTA QUE SE LE ACABE EL TIEMPO! ELLE Y brITNEY Y LOUIS HAN VUELTO A SUBIR, PERO IMANI Y TRAN ESTÁN ATRAPADOS.
—Vale —dijo Raúl con mucha inseguridad, mientras se apartaba en el agua hasta que casi quedó sumergido. Las olas rompían a su alrededor y acercaban más cadáveres a la costa. La playa al completo apestaba a cadáver—. Pero no mires.
—No voy a mirar. Tú avisa cuando hayas terminado.
Raúl era solo la mitad del plan. También tenía que aumentar el poder de Amayon. Iba a tener que usar a Carl Macho Alfa para ayudarme. Le di la espalda al cangrejo e invoqué al tótem. El suelo empezó a temblar cuando cayó y dio comienzo su secuencia de presentación.
—No puedo hacerlo —gritó Raúl detrás de mí—. Necesito una cría de foca.
Me giré al oírlo.
—Pero ¿qué cojones, Raúl?
Él agitó una de sus pinzas.
—No, no por eso. Las focas se quedan siempre cerca de los huevos. Es como una reacción automática, como si estuviésemos preparados para hacerlo cuando vemos crías de foca.
No me extrañaba nada que las focas monje quisiesen matar a esos tipos.
La ridícula secuencia de presentación roja, azul y blanca de Carl Macho Alfa restalló por toda la playa. Intenté ignorarla mientras hablaba con Raúl.
—Mira. Allí hay una montaña de cadáveres de crías de foca. Prueba.
—Hola, hermanito —gritó Carl Macho Alfa—. Guau. ¿Qué ha pasado aquí?
Esta versión de Carl Macho Alfa era mucho más amistosa, ya que lo había invocado yo.
Quizá demasiado amistosa. Miré el tiempo.
No iba a funcionar. Quedaban tres minutos para la misión.
Uno para que Dónut recuperase el control.
Yo me quedaría por allí cuando acabase el efecto de Expreso de Medianoche, y también los dos tótems, pero nos quedábamos sin tiempo.
—Pareces preocupado. ¿Quieres hablar? —preguntó Carl Macho Alfa.
D ÓNUT : EL SATANITO ESTE NO ME HACE CASO. VA A LANZAR OTRO CONJURO. LA SEÑORA AVINAGRADA Y ÉL NO DEJAN DE GRITARSE. CREO QUE ESTÁN ENAMORADOS O ALGO ASÍ. ELLA YA CASI SE HA QUEDADO SIN CARTAS. SAMANTHA Y YO VAMOS A TENER QUE HACER ALGO MUY DRÁSTICO.
—Vale —dije a Carl Macho Alfa, quien me miraba con sincera preocupación—. Tienes que dejarme casi muerto. Podría hacerlo yo, pero prefiero que lo haga alguien para que sepa exactamente cuándo parar. Dame una paliza hasta que me quede muy poca vida y detente.
Detrás de mí, Raúl empezó a gruñir.
—¿Quieres que te reviente? —preguntó Carl Macho Alfa—. No pienso hacerlo. Te quiero, hermanito. Deberíamos quedar alguna vez.
Lancé la carta Prolongación de tiempo sobre Raúl justo cuando terminó Expreso de Medianoche. Las cartas que tenía delante desaparecieron.
¡Se acabó tu turno! ¡Ya no eres el amo del mazo!
Quedaban dos minutos y cuatro segundos.
—¡Aaag! —gritó Amayon en la distancia. Miré hacia el demonio gigante y vi cómo se daba un puñetazo en la cara a sí mismo—. Destruiré… ¡Aaag! —Lo hizo otra vez.
D ÓNUT : ¡LE HE LANZADO PERO ¿POR QUÉ TE PEGAS? A SATÁN!
S AMANTHA : VALE. ESO PUEDE HABER SIDO UN ERROR. CREO QUE ESTÁ MUY ENFADADO.
Carl Macho Alfa me puso la mano en el hombro.
—No tienes que hacerte daño para sentirte querido. A pesar de todas tus taras… —Se quedó en silencio y miró por encima de mi hombro—. Vale. Vas a tener que explicarme qué está haciendo ese cangrejo.
—Está salvando el mundo —dije mientras apretaba los dientes—. Pero necesita motivarse.
K ATIA : Chicos, Annie ha caído y yo me he quedado sin cartas. Daniel, acércate. Voy a intentar detener a la diosa.
I MANI : He encontrado a Tran, pero ¡estamos rodeados de demonios!
—Esto no va bien. Me estáis juzgando —dio Raúl.
—¡Deja de ser una nenaza y haz lo que tengas que hacer! —aulló Carl Macho Alfa.
—¡No me grites! —respondió Raúl—. Me gustaría verte haciendo esto con tanta presión. Espera. Espera. Grítame otra vez. Creo que funciona.
—Mira, no sé qué cojones estás haciendo, rata marina blindada, pero tienes que terminar lo que te ha ordenado mi hermano o iré allí y te partiré por la mitad.
—Sí. Así. Así —continuó Raúl—. Está funcionando. ¡Estoy ascendiendo! ¡Estoy ascendiendo por encima del rango nube, hacia la luz dorada y celestial! Sé acabó el marchitarse. ¡Se acabó el marchitarse!
—Seguid así los dos —dije mientras me apartaba. Quedaba un minuto e iba a tener que hacerlo de la manera más complicada. Había muchas formas de hacerme daño, pero solo se me ocurría una que también sirviese para regresar al lugar de la batalla.
C ARL : Dónut, vuelvo para allá.
Me quedé en silencio.
«Mierda. Esto va a doler. Cuarenta y cinco segundos».
C ARL : SAMANTHA, NO ME SUELTES HASTA QUE EMPIECE A QUEMAR.
S AMANTHA : ¿QUÉ? ¿POR QUÉ GRITAS? ¡ESTOY OCUPADA!
Detrás de mí, Raúl soltó un gruñido estruendoso de satisfacción mientras Carl Macho Alfa seguía gritándole. En ese mismo momento, saqué el activador de la trampa de teletransportación del inventario y lo pisé.
Me teletransporté a la trampa.
La trampa que había dejado dentro de Samantha.