Capítulo 67 #2
Saqué una esfera pelotazo y se la lancé a la súcubo con todas mis fuerzas. La pelota de metal le rebotó en la cabeza con un plaf. Casi ni le hizo daño. Ella sonrió y me enseñó una boca llena de dientes.
—Parece que te gusta la caña. Me parece bien.
La criatura siseó y se lanzó hacia mí, volando a una velocidad absurda, como si la hubiesen disparado con una pistola.
Lancé Garrazo y le di una patada rápida frontal lo más fuerte que fui capaz. Ella resopló de dolor y recibió algo de daño, pero no perdió impulso y chocó contra mí. Mi salud cayó en picado cuando me golpeó con la fuerza de un autobús.
Caímos al suelo y derrapamos, rebotando al pasar junto a Karia y Dónut, a punto de caer por el agujero de las escaleras. Llegamos a la zona que antes había sido el pasillo de servicio.
La criatura tenía colmillos de vampiro y se acercó para morderme el cuello, pero justo en ese momento activé mi nuevo escudo.
Soltó un grito al morder, y vi cómo los dientes le chisporroteaban y se resquebrajaban como porcelana rota contra mi cuello.
Gritó de rabia, momento que aproveché para lanzar Armadura de volutas sobre mí mismo para mejorar aún más el escudo.
Hice clic instintivamente en una poción de salud, sin pensar siquiera.
Noté un sabor horrible en la boca.
El logro ¡ KOMBUCHA ! apareció en ese momento y recordé la desventaja del vinagre.
Normalmente, las pociones no sabían a nada cuando las usabas a través del inventario, pero la comida sí.
Lancé Sanar en ese momento.
Estaba bocarriba, con la súcubo enfadada gritando sobre mí sin dejar que me moviese.
Me agarró por ambos brazos, y empezaron a saltar chispas de sus manos por los lugares que entraban en contacto con mi piel.
Mi escudo empezó a debilitarse rápidamente.
La demonio no era muy grande, pero estaba claro que sí que era más fuerte que yo.
Me agarró con fuerza y me golpeó contra el suelo una y otra vez mientras aullaba rabiosa.
Un tentáculo envolvió a la mujer por la cintura y tiró de ella para alzarla del suelo.
Yo solté un grito ahogado de dolor en el momento exacto en el que desaparecía mi escudo y ella me rasgaba los brazos con las uñas mientras la separaban de mí.
Lo que la arrastraba era una sombra fulminante tamaño gorila de nubes negras con tentáculos oscuros que se agitaban a su alrededor.
La demonio soltó un grito desde el interior de aquella oscuridad, y luego solo vi chorros de sangre.
Empecé a ponerme en pie a duras penas, hasta que vi que el monstruo tenía nuestra bandera. Era la criatura que Dónut le había robado al demonio.
Banjo. Abrasivo infernal. Nivel 120.
Me puse en pie de un salto y volví a la refriega mientras esquivaba los agujeros en el suelo.
Li Jun y un humano al que nunca había visto antes luchaban codo con codo contra un forzudo ghommid. El humano era un MAESTRO LEGENDARIO y era una de las cartas de Li Na. Ella no dejaba de lanzarle mejoras de velocidad.
El ghommid no era más que un PNJ normal y corriente que sor Inés habría atravesado con una bandera, pero tenía una mejora llamada CAMPEÓN DEL ROBLE junto al nombre.
Li Jun estaba caminando por los aires, literalmente, mientras daba patadas y evitaba golpes.
Junto a él, aquel maestro legendario era poco más que un borrón. Vencieron a la criatura poco después.
Gruñí frustrado. Teníamos que mantener con vida los tótems de Ysalte. En mi interfaz, vi que solo le quedaban diez cartas y apenas había pasado un minuto. Estaba descartándolas a toda velocidad.
Katia contaba con una trol armada con una cuchara a la que había visto invocar antes, junto a unos gemelos también trol.
Las criaturas luchaban contra los dos demonios inferiores, quienes estaban medio muertos y rodeados por el relleno de los peluches de Bautista.
El grupo entero cayó poco después cuando el suelo se resquebrajó.
Tras un instante, oí un plic, plic en la interfaz que indicaba que los dos demonios acababan de morir.
La fila de Amayon ahora solo tenía dos cartas.
Una estaba bocarriba y era el monstruo de roca, que seguía activo.
El demonio tenía la última de sus cartas en la mano y parecía no estar demasiado seguro de si usarla.
Gruñía frustrado, pero no movía la garra.
Me di cuenta de que era culpa de Ysalte.
La deidad estaba intentando impedirle que la usase.
Sabía que, una vez se descartase de ella, podría empezar a lanzar conjuros.
—Dónut —grité.
—¡Voy! —respondió la gata—. ¡Mira esto!
Dónut lanzó DESCARTE OBLIGATORIO , momento en el que la última carta de Amayon desapareció con un ¡P UF ! muy gráfico en mitad del aire.
—¡Ja! ¡Chúpate esa, zorra! —aulló la gata mientras el demonio tamaño kaiju soltaba un gruñido de satisfacción.
Al fin. Se había quedado sin cartas. Ahora, solo teníamos que matar el primer tótem que había invocado.
C ARL : ¿Alguien sabe dónde está esa criatura de roca? ¡Es el último!
¡Frus!
—¡Oye! —gritó Dónut.
Ysalte había lanzado una carta, una única y mística llamada Alijo de banda.
Aparecieron cinco cartas volando frente a la deidad y estas se mezclaron con las de su mano. Las cartas eran nuestras, una de cada uno, incluyendo a Imani y a Elle que estaban escaleras abajo.
Varias personas gritaron al mismo tiempo.
—¡Mierda! —fue lo que dijo Katia—. ¡Me han robado una carta inactiva del inventario! ¡Es uno de los tótems que nos vimos obligados a coger después del combate contra el jefe de la llave! Joder, ¡era la madre de Tran!
—Cuidado —gritó Li Na a su hermano—. ¡Nos ha quitado el tótem Zhe!