Capítulo 64
Nota añadida por el mazmorrero Allister. Decimotercera edición.
Los enanos semeru del noveno piso solo adoran a una diosa, quien aparece sin poder evitarlo casi al final de las batallas, cuando los últimos equipos se acercan a las puertas del castillo de Larracos.
Dicha deidad solo tiene un templo en toda la mazmorra.
Nunca he visto ni oído hablar de un solo mazmorrero que la venere. No sé si es posible siquiera.
Al parecer, también participa en las batallas de la Ascendencia.
Tanto los dioses como los demonios la odian, y se dice que siempre está tramando algo y que usa todo lo que puede como peones en un tablero de ajedrez.
Que mata y que resucita atendiendo a un objetivo desconocido.
He oído que la han descrito como una timadora, como una loca y como alguien envidioso de los mortales.
Los enanos la llaman la Espiral Descendente.
Una diosa de la tierra y del agua que castiga a aquellos que maltratan a sus planetas y a las criaturas débiles que lo habitan.
En mi religión, tenemos una carta T’Ghee que representa una figura así. La llamamos la Inevitable.
Algunos dicen que es la responsable del ataque de nueve fases de Escolopendra. Una vez oí cómo un enano decía que es la hija del gran ciempiés. Otros dicen que es su hermana. Y otros, su madre. Dudo que nada de eso sea cierto.
Por fuera de Larracos se la conoce por otro nombre.
La llaman la Zorra Avinagrada.
TIEMPO RESTANTE DE LA MISIÓN: 1 HORA Y 30 MINUTOS
M ORDECAI : ¿Lo dijo él? ¿La llamó Ysalte? ¿Estáis seguros?
D ÓNUT : CUANDO UN DEMONIO GIGANTE SE PONE A GRITAR NOMbrES, LO NORMAL ES ESTAR ATENTO, MORDECAI.
M ORDECAI : Ysalte se conoce con otro nombre. La Zorra Avinagrada. Mata a todos los mazmorreros que se le acercan. Normalmente, sale del templo al final de la Guerra de Facciones, pero no siempre. No apareció en las dos temporadas anteriores, por lo que siempre es una sorpresa. Si la veis, corred.
C ARL : ¿Puede ocultar su apariencia? ¿Es posible?
M ORDECAI : Todo es posible, pero las deidades no suelen ser criaturas sutiles. Ni siquiera ella. Esa chaqueta que llevas debería avisarte cuando está cerca. Estamos pasando algo por alto.
C ARL : ¿Se la puede patrocinar? ¿La habrá comprado alguien?
M ORDECAI : MIERDA. Claro.
C ARL : ¿Qué?
M ORDECAI : Acabo de acordarme de algo. La han patrocinado hace poco. El equipo de los nebulares, para ser más exactos.
C ARL : ¿Los mismos que patrocinan a sor Inés?
M ORDECAI : Bingo. Así que ten cuidado.
D ÓNUT : ¿POR QUÉ ESOS TÍOS TAN RARITOS ESTÁN AHORA EN TODAS PARTES?
M ORDECAI : Todo el mundo lleva desde hace cientos de años intentando averiguar quiénes son, Dónut. Lo que quieren es fácil de explicar, pero hay veces en las que sus acciones no tienen sentido alguno.
Yo ya sabía algo de aquella historia, pero tenía ganas de oír la explicación de Mordecai.
C ARL : ¿Y qué es eso que quieren?
M ORDECAI : Cerca del centro de la galaxia hay una IA muy grande que crea una zona de mejora benigna que abarca varios sistemas planetarios.
Ese es el lugar donde vive todo el mundo.
El «sistema interior». La IA es del mismo tipo que la que gestiona el mazmorreo, pero esta es a nivel de todo el Sindicato.
Es estable y no tiene personalidad. Es la única así.
Los nebs la veneran como si fuese un dios y creen que intentar replicarla es una blasfemia.
Participan en el Coto de Caza y en la Ascendencia y tienen el objetivo de llegar a gestionar un mazmorreo, pero nadie va a permitir que lo hagan porque han dejado muy claro que su objetivo último es acabar con ellos.
Por eso intentan ganar la Ascendencia Celestial, ya que uno de los premios es un puesto en la mesa del concilio del mazmorreo del Sindicato.
Quitando todo eso, son pacifistas. Podrías toparte con uno, darle un puñetazo en la cara sin venir a cuento y no te haría nada.
Dentro de la mazmorra, son diferentes, claro.
C ARL : ¿Quieren acabar con el mazmorreo?
M ORDECAI : Sí, pero no te emociones. Hablan de erradicar todos los lugares donde se podría alojar un mazmorreo, como este planeta. Y a toda la gente que haya en ellos. Y también al resto de las religiones. Son unos psicópatas.
C ARL : Lo de querer un genocidio no me pega mucho con ser pacifista.
M ORDECAI : Sí, tampoco tiene mucho sentido para mí.
C ARL : ¿Y qué quieren de sor Inés?
M ORDECAI : Es probable que la hayan patrocinado porque es religiosa, para convertirla o para usarla como ejemplo.
—Me siento mal —dijo Chris. El mazmorrero de lava se había pasado todo el piso en el equipo de Li Na y casi ni había hablado con él.
Miró por encima del hombro hacia la iglesia que teníamos detrás.
Un cangrejo demonio corrió por la zona llena de césped que había delante de la estructura, pero no nos miró siquiera.
Los zombis deambulaban sin rumbo hasta que nos acercábamos, y luego atacaban en grupo, pero los demonios parecían dirigirse directamente al edificio Focsa, como si supiesen que aquella era su mejor oportunidad de volver a casa.
El Desahucio Demoniaco seguía en marcha, pero sin duda se había relajado un poco.
El cangrejo no consiguió su objetivo. Elle lo perforó desde la distancia usando un conjuro de hielo que lo mató de un solo golpe. Murió con un ligero grito, y el cadáver se convirtió en polvo.
Volví a centrarme en Chris.
—¿Por qué te sientes mal, porque es una iglesia?
—No. Porque es bonita. Y romperá la llave.
—La versión real de esa iglesia ya ha desaparecido —dije—.
Y la llave solo dejará pasar a uno de nuestros grupos.
He intentado dársela a Imani y se ha negado, pero yo no la voy a dejar.
La otra escalera está a kilómetros de distancia y cubierta de escombros.
Podemos proteger la entrada a la estancia segura si lo hacemos bien.
La de la otra salida está enterrada. Tenemos que usar esta.
—Vale —dijo Chris. Se dio la vuelta y empezó a caminar de nuevo hacia la iglesia, donde Zhang, él y otros mazmorreros y estríperes iban a empezar con la demolición de la iglesia, para después crear el túnel por debajo que nos permitiese escapar.
Le había prestado a Zhang mi varita de encoger, ya que él tenía mucha experiencia con ese conjuro en particular.
Había dos templos alrededor de la iglesia, en edificios separados: uno de Ibeji, deidad de la que nunca había oído hablar, y otro de una diosa oceánica llamada Kuroakami, que también hacía las veces de entrada al club Vencedor.
Ese segundo templo era el lugar del que habían salido los clérigos cabra y los guardias humanotauros.
Teníamos que tener cuidado de no derruir aquellos edificios.
Lo último que queríamos era otra deidad enfadada como lo que había ocurrido con Diwata en el sexto piso.
Cuando se pusieron manos a la obra, me giré hacia el resto del grupo.
Vi a Imani flotando seguida por un gran grupo de babolúgalos que no dejaban de gritar, seguidos estos a su vez por unos pocos estríperes.
Con ella iban Glúteos Máximos con sus guanteletes de guerra, Steve Rowland el Escritor con la porra, Chorreras el mago de agua nutria y Don Quijote de la Verga.
De la Verga insistió en llevar una lanza enorme a pesar de ir a pie.
Era un arma gigantesca de esas que no le iban a servir de mucho si no iba montado a caballo.
Los babolúgalos eran unos cuarenta y todos tendrían entre nivel 20 y 30, con alguno de 50. Eran los más fuertes que obedecían nuestras órdenes. Más o menos. La mayoría de nivel 40 o 50 estaban resguardados en los barracones mejorados, donde al parecer se habían puesto a destrozarlo todo.
Esas cosas se movían mucho más rápido de lo que esperaba. Dejaban un rastro de pegote brillante de tonos anaranjados a su paso.
—Reuníos aquí, por favor. —Me crují el cuello—.
Tenemos que entrar en ese edificio. —Señalé sobre el hombro hacia el rascacielos enorme y distante—.
Dónut y yo, con el pelotón de Katia y el resto del pelotón de Li Na, nos infiltraremos en él y plantaremos cara a sor Inés.
El plan es acabar con ella, lo que con suerte liberará al demonio de su confinamiento.
Tan pronto como eso ocurra, es probable que se acelere la cuenta atrás, por lo que tendremos que ir a la azotea para liberarlo del cuerpo de serpiente de la Madre de Agua.
—¿Y si lanzas a Samantha como hiciste antes? —preguntó Louis. Samantha estaba subida a su hombro. No dejaba de intentarle morder el pelo, pero él siempre la apartaba.
—Me encanta que confíes en mí —dijo la cabeza, que se acercó y le mordió la oreja a Louis.
—Samantha, o lo dejas en paz o no te llevamos —le aseguré.
Ella gruñó y amenazó a mi madre.
Señalé el huracán incesante que rodeaba al demonio.
—Está protegido por una bandada de gaviotas demoniacas.
Samantha es invulnerable, pero si la lanzamos y la interceptan, una de las gaviotas la arrastrará a Sheol.
Estoy seguro de que podría hacerla volver aun así, pero no quiero que traiga nada de allí.
Para sacar del receptáculo al demonio vamos a usar una teletransportación, pero lo ideal sería mantenerlo en esa posición.
La única manera de hacerlo es subir por el edificio.
Esto es algo que ha preparado la IA. Estamos muy seguros de que tenemos que hacerlo así.
Me giré hacia Elle e Imani.
—Chicas, nos protegeréis al escapar. Vais a evitar que nos sigan. No sé si queda alguno de esos demonios sin receptáculo por aquí, pero estad atentas. Y cuidado con las gaviotas.
Elle me dedicó un saludo militar.
—Entendido, jefe.