Capítulo 61 #3
C ARL : Katia, no tengo contacto directo con las antiguas Hijas que están en Turquía. ¿Sabes algo?
K ATIA : Dicen que han encontrado la estancia con las escaleras, pero no pueden entrar.
Es una habitación grande y rectangular, pero no pueden hacer nada.
Es como el contenedor de un carguero. Al parecer, cuando se rompió la puerta mágica, esta se convirtió en una pared que no pueden cruzar de ninguna manera.
Una tiene el conjuro Agujero, como el de Dónut, pero no funciona.
Otra intentó con el conjuro Atravesar paredes, pero tampoco.
Es como si los muros estuviesen hechos de lo mismo que las puertas mágicas.
«Nada de esto importa. Deja de perder el tiempo. Imani se librará de los demonios y podrás decirle que baje por las escaleras. Luego, tú usarás tu beneficio Llave de hueso misteriosa. Y se acabó. Podrás bajar».
Tres de cuatro equipos. Miles de personas.
«Joder, joder, joder».
Imani me sacó de mi ensimismamiento.
I MANI : Carl, ¿qué cojones te pasa?
C ARL : No estoy para que me eches la bronca. ¿Cuántas hay?
I MANI : Infectaste a más de media docena de mercenarios con esa enfermedad que hace que broten de sus cuerpos babosas punkis cada pocos minutos.
Y los encerraste dentro de una habitación durante casi un día entero, una habitación en la que morían y se regeneraban.
¿Cuántas crees que habrá? Hay cientos, incluyendo babosas que tienen tanto nivel como los mercenarios. La habitación está llena de sangre.
C ARL : No son punkis. Son babolúgalos. Y solo infecté a uno de ellos.
Al Doctor Huesos. Él tiene el mismo conjuro que yo, Supercontagiador, pero el suyo es mejor.
Yo solo puedo lanzárselo a una persona una vez por hora.
Él infectó a todos los demás al mismo tiempo y luego lanzó un conjuro en las babosas para que no fuesen hostiles al salir.
I MANI : Ya, bueno… Pues esa última parte no ha salido tan bien.
Siguen siendo bastante agresivas, sobre todo las grandes.
Cuando abrí la puerta, vi cómo una se tragaba entero a Steve.
Hay demasiadas para llevarlas al próximo piso.
Carl, ¡algunas son enormes! Una tiene una puñetera hacha clavada en la cabeza.
C ARL : El conjuro Reclutar no es perfecto.
Hace que formen parte de nuestro bando, más o menos.
Pero no cambia su forma de ser, y pueden ponerse un poco rebeldes.
Es como si las convirtiésemos en tótems, por así decirlo.
Es probable que tengamos que matar a las que tienen más nivel, pero el resto formarán parte de nuestra infantería.
Por el momento, y como han nacido en la galería, deberías ser capaz de enviar a las de nivel más bajo hacia los demonios.
Sigue sacándolas hasta que los demonios hayan desaparecido.
Si consigo entrar en una estancia segura antes de que se derrumbe el piso, compraré la mejora de barracones para poder quedarnos con las de más nivel que podamos controlar.
Mientras, dile a Doctor Huesos que te acompañe si es necesario.
Ahora, no creo que puedas sacarlo de ahí, porque técnicamente es mi mercenario.
I MANI : Es miembro de los barracones de mercenarios del gremio. Puedo «pedirlo prestado».
C ARL : Anda. No lo sabía. Aun así, preferiría no sacarlo. Estoy muy seguro de que, si alguno de los estríperes sale de la galería, morirá de verdad. Los mercenarios que pueden regenerarse son unos de un tipo especial.
I MANI : Sí, Carl. Hablando de regenerarse, tuve que curarles la enfermedad de las babosas. La sanadora de la sala se negaba a hacerlo. Ella y ese Chico del Cubo dijeron que les habías dicho que no lo hicieran.
C ARL : Un momento, ¿tú puedes curarlo?
I MANI : Sí, Carl. Eso es lo que soy: sanadora.
C ARL : Es bueno saberlo.
Una vez solucionado ese problema, pasé a los mensajes que estaba escribiendo. Envié dos distintos. El primero a Prepotente, quien había vuelto a las Bahamas, por lo que era el mazmorrero que estaba más cerca de nosotros.
C ARL : Prepotente, responde rápido, por favor. ¿Tu cielo ha cambiado de color por ahí? ¿Ha ocurrido algo en el entorno?
C ARL : Mordecai, rápido. Necesito que me cuentes la versión más rápida posible de la historia de Sheol.
Mordecai fue el primero en responder.
M ORDECAI : Es algo que se preparó desde hace mucho tiempo, pero nadie ha llegado tan lejos jamás, por lo que lleva desarrollándose por su cuenta desde hace muchas temporadas, con muy poca intervención del exterior.
Los demonios salen y se usan para misiones y enfrentamientos todo el tiempo, pero nunca hemos llegado a ver Sheol.
No hay actividad turística en ese piso. Creo que hay una reina que está al mando y que tiene cuatro hijos, los príncipes, uno de los cuales ha aparecido aquí.
La reina y esos cuatro hijos son prácticamente lo mismo que las deidades.
Los cuatro príncipes compartían un enorme harén de demonios, pero uno de los hermanos las desterró a todas a la Nada y eso ha provocado muchas intrigas, como ya habrás visto.
Tienen toda una cultura matriarcal demoniaca de la que hemos oído hablar y conocemos muchas tramas, pero jamás hemos visto ese lugar.
Y ya está. Tampoco hemos visto a la reina.
El tipo que tienes ahí es uno de los malos más malos de toda la mazmorra. No debería estar en este piso.
C ARL : Vale. Gracias.
P REPOTENTE : Hay un color rojo como el atardecer que parece venir de tu dirección. ¿Estás intentando estropear aún más las cosas? El evento de los zombis terminó por matar a todos mis oponentes antes incluso de que me diese tiempo de luchar. Que lo sepas. Tienes las manos manchadas de su sangre.
C ARL : Dime si el cielo ha cambiado. Intento averiguar si lo que está a punto de pasar ocurre solo aquí o si va a ser algo global.
P REPOTENTE : Si es cosa tuya, estoy muy seguro de que será global. Y no en el buen sentido.
C ARL : Cómeme el culo, Prepi. Tú limítate a decir si el cielo se pone más rojo o si empieza a hacer más calor.
P REPOTENTE : Te comentaré si noto algún cambio.
C ARL : Mira, eres el tipo más listo que conozco. Me gustaría saber tu opinión sobre una cosa. Será rápido. Te explico. No quiero que sea algo limitado a mi ubicación. Me gustaría que se extendiese por todo el mundo. Necesito ideas.