Capítulo 58 #2
La capa de Quan absorbió el golpe y no resultó herido.
Tanto la tortuga como el cerdo cayeron bocarriba, casi muertos, mientras Quan lanzaba la carta SANACIÓN EN MASA .
Luego invocó a un tercer tótem. Era un conejo de nivel 10 que cayó al suelo y soltó un gemidito.
No tenía ningún tipo de secuencia de presentación, solo una explosión sobre él en la que aparecieron las palabras SÍ , ES UN CONEJO .
En ese mismo instante, Ren lanzó otro de sus tótems. Era de los grandes.
El suelo empezó a rugir mientras unas serpentinas rojas, amarillas y azules volaban por los aires. Una tierra holográfica voló por todas partes mientras resonaba un cuerno.
C ARL : Dónut, sácalos ya. ¿A quién tenías?
D ÓNUT : COMBINARÉ A LÁZARO CON SKYLER Y TAMBIÉN ENVIARÉ A YULE. LES PONDRÉ PROLONGACIÓN DE TIEMPO A AMBOS. ES LO MEJOR QUE PUEDO HACER CON LA MANO QUE ME HA SALIDO. AHÍ VAN.
—Perfecto. Samantha, si no muere ahora, quiero que vayas a joder bien al tipo manco de ahí arriba. Necesito que lo distraigas lo máximo posible porque está a punto de enfadarse mucho. —Me giré hacia las dos arañas y susurré—: Adentro, vamos.
Los autómatas zumbaron y empezaron a acercarse a la habitación, cada uno pegado a la pared en dirección a uno de los rincones para que nadie los viese.
Quan empezó a lanzar otra carta justo cuando yo le lanzaba una hobomba.
Esta se le pegó a la nuca y detonó. Gritó de dolor y dio una voltereta que lo dejó bocabajo en el aire antes de que caer a plomo al suelo.
Aquello hubiese servido para matar de un golpe a cualquiera, pero él tenía varios escudos puestos.
Se había quedado desorientado, pero no había recibido daño.
El conjuro Escudo que lo protegía tenía la salud al rojo.
Había que seguir haciéndole daño o este empezaría a recuperarse.
Volvió a gritar, momento en el que una babosa más grande brotó de debajo de su túnica.
Aquella ya estaba muerta tras recibir el daño de la explosión.
—¡No tan rápido, puto manco! —bramó Samantha mientras volaba hacia él. Le aterrizó en el hombro y se lo mordió.
En ese mismo momento, apareció el tótem de Ren, que surgió de suelo y lanzó por los aires restos de baldosas.
¡Un meneo, un contoneo y a repetirlo! ¡Es el monstruo al que no se puede derrotar! ¡Es Basquiat, el gusano de la muerte mongol!
El gusano era una versión tamaño de autobús de uno de esos gusanos de arena de los libros y las películas de Dune.
Era una criatura carnosa y beis con tres solapas en la cara que se abrían para dejar al descubierto tres hileras de dientes afilados.
La criatura era lo bastante grande como para tragarme entero.
Abrió esa boca extraña y rugió mientras el confeti seguía revoloteando a su alrededor.
Ren lanzó otra carta sobre el gusano. Una consumible que no dejaba de brillar.
¡Inmortalidad temporal!
—¡Ahora sí que estás jodido! —gritó Chuluuna.
Garret siguió riéndose a carcajadas mientras el gusano iba hacia el conejo. Todo se quedó paralizado cuando Quan usó al fin su última carta. Esta se alzó por los aires, girando sobre sí misma antes de explotar. Aquello significaba que era consumible.
¡Moneda al aire! ¡Tres por dos!
Los iconos sobre los cinco tótems activos brillaron y cambiaron al momento. El conejo, el cerdo y la tortuga aparecieron de repente como integrantes del equipo de Ren, y aquel fantasma peludo y el gusano de la muerte mongol pasaron a tener la bandera del equipo de Quan.
—¡Oh, no! —dijo Ren, que volvió a encender el lanzallamas cuando el fantasma peludo se abalanzó contra Chuluuna.
La criatura tenía una notificación parpadeante encima.
Estaba a punto de desaparecer. El gusano siguió dirigiéndose hacia el conejo y se lo tragó de un bocado al enterrarse en el suelo y desaparecer con un estruendo similar al del paso de un tren de mercancías.
Después volvió a aparecer a través del suelo de baldosas, saltando por los aires al tiempo que se comía a la tortuga y luego al cerdo, de un solo trago.
Los tres tótems que antes eran de Quan habían desaparecido en un instante.
Él, que seguía desorientado por la explosión, negó con la cabeza y empezó a alzarse por los aires ignorando a Samantha, que aún le mordía el hombro.
Mi invisibilidad se acabó en ese momento.
Se giró para mirarme y gritó algo. Sentí cómo el suelo temblaba, momento en el que un par de tótems se presentaron frente a mí.
Yule el gato apareció y ocupó toda la parte izquierda de la estancia hasta el techo.
Lázaro hizo lo propio en la derecha, bazuca en ristre.
La araña autómata que estaba debajo de él crujió en una nube de chispas.
Estaba combinado con Skylar Espinaca, pero tenía exactamente el mismo aspecto que antes.
Me eché hacia atrás para apartarme de la entrada y salir al exterior mientras temblaba el suelo.
En ese momento, el gusano de la muerte mongol saltó con las fauces abiertas, justo en el lugar donde yo me encontraba hacía escasos segundos.
La entrada al completo del Capitolio empezó a derrumbarse.
El gusano, que era rapidísimo, aulló y trazó un arco por los aires.
Mordió a Lázaro, quien gritó de dolor cuando el gusano se lo tragó entero y volvió a enterrarse debajo del suelo.
—¡Chu! ¡Chu! —gritó Ren mientras su amigo quedaba destrozado por su tótem, aquel fantasma peludo. Yo no había visto lo ocurrido, pero las entrañas del tipo estaban por todas partes y solo había apartado la mirada unos segundos.
— Mér líkar ekki úlpan þín —dijo Yule. La voz del gato retumbó por toda la estancia. Estaba hablando con Quan.
El gusano volvió a aparecer justo debajo del gato, pero atravesó al tótem incorpóreo, trazó otro arco por los aires y cayó al suelo sin hacerle daño.
Hizo un tonel y vomitó un reguero de sangre y partes de cuerpo entre las que se encontraban las de Lázaro.
La cabeza del gusano se giró hacia Ren, quien estaba arrodillada frente al cuerpo de Chuluuna.
El otro tótem había desaparecido después de que se le acabase el tiempo.
—¡Basquiat, no! —aulló Ren.
El gusano rugió y se abalanzó hacia ella, que rodó para apartarse. La criatura se tragó entero el cadáver del otro mazmorrero y desapareció.
Ren usó una carta. Era una mística que la cubrió con un caparazón protector opaco. Tenía una cuenta atrás de 20 segundos.
—¡Yo soy la resurrección y la vida, cabronazos! —gritó una voz diferente. Una silueta salió de entre las vísceras que había vomitado el gusano. Juzicristo se irguió en este momento mientras su cuerpo brillaba dorado. Ahora también llevaba no una, sino dos uzis que también eran de oro.
Juzicristo. Versión dorada.
Detrás de él, Asojano también había vuelto.
Él también brillaba dorado. Era Asojano, claramente, pero su nombre había cambiado.
La extraña varita que solía llevar se había convertido en un bastón corto con una calavera de azúcar en un extremo.
La falda de plantas ahora parecía estar hecha de oro entretejido.
Señor de la Plaga. Versión dorada.
Dónut había combinado a Skylar Espinaca, el ghommid separador, con Lázaro.
Por eso, tras la muerte de Lázaro este se había vuelto a separar en las dos cartas que se habían usado para crearlo.
Pero Skylar era un ghommid especial y, cuando se dividía, las nuevas versiones eran mucho más poderosas que las anteriores.
C ARL : ¡CARL, NO TENEMOS MUCHO TIEMPO! ¡HE INVOCADO A SHI MARIA Y SE LOS ESTÁ COMIENDO DEMASIADO RÁPIDO! ME HA PREGUNTADO QUE DÓNDE ESTÁS Y SE LO HE DICHO. ¡Y AHORA SE HA ENFADADO POR NO ENVIARLA TAMBIÉN ALLÍ!
—Chicos —dije mientras señalaba a Quan, quien descartó algo con desesperación. Había flotado hasta el techo, pero ya no le quedaban escudos. Tampoco tenía cartas en la mano. «Está esperando a que le salga una de Darse a la fuga». No podemos permitírselo. Otra vez no—. Acabad con él.
—Sin problema —dijo Juzicristo, que no dejaba de darle vueltas a las uzis entre los dedos. Una salió volando en ese momento cuando se le escapó—. Cagonmipadre. ¡Joder!
El suelo volvió a temblar. El gusano apareció debajo de Ren, pero se detuvo cuando resonó un estruendo metálico, uno parecido al de un vehículo al chocar. El escudo opaco de la mazmorrera ni se inmutó. Una fisura se extendió por la pared.
—Yule, ¡mantén al gusano alejado de nosotros!
Yule no me estaba escuchando. No apartaba la vista de Quan.
— Mér líkar ekki úlpan þín .
El gato abrió la boca y apareció un rayo amarillo.
¡Crítico de moda!
Toda la ropa que llevaba puesta Quan se separó de su cuerpo en ese momento, como impulsada por una explosión.
Él cayó a plomo contra los escombros del suelo.
Samantha también se vio afectada y voló descontrolada por la estancia, para luego rebotar en Garret y rodar hacia el centro de la habitación.
Las prendas de Quan se desperdigaron por todas partes, incluyendo una capa brillante que cayó justo a mis pies.
La cogí al instante y la guardé en el inventario. Me dieron un logro, pero lo cerré.
Había sido el mismo conjuro que tenía Dónut, Día de colada, pero ahora el gato iba a comerse la ropa si lo dejábamos. ¿Por qué? A saber.
Quan gruñó. Apareció una carta, pero estaba claro que no había sido la que él quería. Estaba desnudo y agitaba el muñón de un lado a otro. Este tenía la mitad de un tatuaje: la parte superior del rostro de una joven.
Yule me miró.
— Þjófar verða ètnir. Skilaðu þessu .