Capítulo 57 #3
M ORDECAI : Entiendo que salves a Imani, pero yo no contaría con que hubiese llaves de sobra por ahí.
Primero, solo te quedan unos pocos días para subir lo suficiente la habilidad de Dónut con las trampas.
Y también tienes que pensar en lo de perder uno de tus huesos, que es probable que sea uno de los importantes, para salvar a otra mazmorrera.
Y ten en cuenta que perderás la chaqueta y todos los beneficios.
Es una mierda lo mires por donde lo mires.
C ARL : Salvaría a tres mazmorreros más, Mordecai. Y son buena gente. Necesitamos a todos los que podamos.
M ORDECAI : Ellos te necesitan más a ti.
Dónut te necesita. Es estúpido arriesgarse.
No sabes si el truco de la teletransportación va a funcionar.
Nunca había oído hablar de ese beneficio Llave de hueso misteriosa.
He visto otras llaves mágicas y no siempre funcionan como dice.
Intentar salvar el pellejo no tiene nada de egoísta. Tienes que cuidar de ti mismo.
C ARL : Si es necesario, apechugaré con la decisión más complicada. Pero te aseguro que antes intentaré hacer todo lo posible para evitarlo. Casi cometo ese error en este piso y lo habría perdido todo. No voy a repetirlo. No hasta que esté seguro de que no hay alternativas.
M ORDECAI : ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
Lo ignoré mientras pintaba con espray una flecha en el suelo señalando hacia la tercera trampa de teletransportación. Miré a Samantha y se me ocurrió algo. Saqué otra de las trampas de teletransportación de dos partes. La última por el momento.
—Samantha, ven. Voy a meterte una más.
Guardé la otra parte, la trampa en sí, en el inventario.
—Sí, nene —dijo ella mientras volvía a saltar sobre mis manos y se giraba para dejar en posición el agujero de su cuello. Se meneó como una cachorrita.
—No hagas eso, por favor.
—No puedo evitarlo. Me muevo así cuando estoy excitada. Puedes meterla bien adentro y…
—Para —dije mientras lo hacía—. Guárdate esta ahí dentro. ¿Puedes controlar lo que dejas ahí y lo que… expulsas?
—Claro. ¿Para qué te crees que son los ejercicios de suelo pélvico?
Se me abrió una nueva ventana de chat.
R EN : Está aquí. Creo que ha desactivado las trampas de teletransportación de la entrada.
Está invisible, pero Chuluuna lo ve. Reaparecerá cuando empiece el combate.
Aún no ha entrado. Ten cuidado. Saldremos del escondite y nos enfrentaremos a él si vemos que va a entrar. Vete viniendo si quieres ayudar.
C ARL : De camino. Tengo una puntería de mierda y estoy a unos quince kilómetros, por lo que puede que tarde unos minutos. Aguantad todo lo que podáis.
—Dónut —dije mientras sacaba la extensión lanzacabezas de la xistera —. Ha llegado el momento.
Ahora sabía quiénes eran los tres miembros del equipo de Ren.
Chuluuna también era humano, pero tenía una clase basada en Fuerza que le permitía convertir su piel en piedra.
Era el tanque principal del grupo, o al menos lo era hasta que ella había conseguido esa mascota, y podía soportar las ráfagas del lanzallamas de Ren.
También era el marido de la tercera mazmorrera del grupo, Khulan.
Recé para que Dónut se hubiese equivocado y no tuviésemos que luchar contra ellos.
Evité con cuidado mi trampa mientras Samantha se colocaba en el lanzacabezas.
Tenía que practicar más con esa cosa, pero cada vez se me daba mejor lanzar contra objetivos concretos.
El problema era que no veía el edificio del Capitolio desde allí.
Tenía que conseguir que pasase por encima de la mayoría de las estructuras de la ciudad sin lanzarla al océano.
«Respira hondo. Puedes hacerlo».
Giré y lancé a Samantha, que salió disparada hacia el horizonte.
—Carl —dijo Dónut mientras esperábamos—, ¿y si no luchan? ¿Y si él le da la segunda llave a la señora perro sin más?
—No puede soltar una llave y ya. Tienen que luchar.
Tendría que usar una carta Darse a la fuga y no lo va a hacer.
Es demasiado arriesgado. Y no creo que pueda elegir qué llave soltar, por lo que se arriesga a tener que luchar contra Imani, y seguramente contra nosotros otra vez.
Ha ido a la escalera más lejana porque seguro que espera que no hayamos hablado con las personas que hay allí para contarles cuál es su estrategia.
Intentará luchar e ir directo hacia las escaleras en el momento en el que consiga teletransportar lejos al equipo de Ren.
Se llevará consigo la otra llave. Ahora, empieza a luchar contra los duendes.
Y ten cuidado. Mongo, protégela y no los mates demasiado rápido.
Mongo graznó y luego se giró hacia los árboles y empezó a caminar hacia los puntos rojos. Las pequeñas criaturas estaban por todas partes caminando entre los árboles y gritando de rabia.
—No los enviéis a los teletransportadores hasta que te lo diga —continué—. Primero, aseguraos de que estáis a salvo. Compenetraos bien.
Dónut estaba muy nerviosa.
—No dejes que te coma esa albóndiga.
S AMANTHA : ¡QUÉ BUEN TIRO! ¡ESTOY EN LA CALLE FRENTE AL CAPITOLIO! ¡YA HE SOLTADO LAS ARAÑITAS ESTAS POR EL CHUMINO!
—Allá vamos —grité mientras daba un paso para pisar la primera trampa de teletransportación.