El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 57 #2
81%

Capítulo 57 #2

F LORIN : Perdón, chaval. Me ha dado un error que dice: «Esta zona está fuera del piso. No se pueden colocar trampas en la estancia de las escaleras. Pero buen intento».

El estómago me dio un vuelco. Por un segundo creí que habíamos encontrado la manera de evitar más derramamientos de sangre.

C ARL : Mierda. Mierda, mierda, mierda. Vamos a tener que hacerlo a lo difícil.

F LORIN : Supongo que, después de lo que hiciste con las burbujas en el quinto piso, ya no quieren que la gente se teletransporte lejos de los problemas.

C ARL : Mordecai, mi habilidad Maestro de trampas me deja poner trampas en objetos que no son estáticos. ¿Servirá? Por ejemplo, si la pongo en un autómata y entra conmigo en la habitación.

M ORDECAI : La verdad es que lo dudo. Lo siento, chico. Las reglas de las escaleras son incluso más estrictas que las de las estancias seguras. Y, aunque pudieses, solo tenemos unas pocas. Supongo que esa niña, Lucia, las compra todas desde que aparecen en el mercado.

F LORIN : Sí que lo hace. Solo compra trampas de teletransportación y alcohol.

C ARL : Joder. Vale. Perdón por hacerte bajar antes, Florin.

F LORIN : No pasa nada, chaval. Nos vemos al otro lado.

Ánimo con lo que te queda. Hazme un favor.

Si te enteras de algo de Lucia, envíame un mensaje.

Tiene días buenos y días malos, y, últimamente, ha tenido demasiado de los malos.

Li Jun dice que ha acabado con la mitad de los pelotones que no tenían llave, pero que ellos están esperando, con la esperanza de no tener que enfrentarla.

Tú cuéntame por mensaje, que lo recibiré al aparecer en el noveno piso.

C ARL : Eso haré.

F LORIN : A ver si en el siguiente podemos volver a reventar juntos a esos cabrones.

Samantha seguía entre mis manos, bocabajo y con ese látex rasgado virado hacia mí.

Recordé a ese camarero tejón que había tenido que meter el brazo ahí.

Tenía un efecto de ácido. Vulva la demonio había terminado por partirlo por la mitad, pero cuando Samantha había soltado lo que quedaba de su cuerpo, tenía la carne del brazo quemada.

Esperaba que no le pasase nada al pequeño autómata tamaño araña.

Tenía la mitad de una trampa de teletransportación unida a su superficie lisa superior, que estaba diseñada específicamente para ese tipo de cosas.

Samantha había insistido en que no le iba a pasar nada, que sus «fluidos» solo quemaban la carne.

Respiré hondo y metí el autómata ahí dentro. Empujé y penetró el látex con facilidad. El pequeño robot emitió un ruidito de miedo y desaprobación antes de desaparecer. No me quemé los dedos. Me dio la impresión de que el ácido tardaba algo de tiempo en empezar a hacer efecto.

Samantha me mordió la mano mientras yo empujaba hacia dentro.

Agarré el segundo autómata pintado de rojo, este con una trampa que le había puesto Dónut.

Tuve cuidado de solo tocarlo por los lados.

La gata no tenía la habilidad Maestro de trampas y no podía usar las de dos partes, pero, gracias a los enfrentamientos con los cazadores al final del sexto piso, ahora tenía cinco puntos en Piloto de autómatas, que también le permitía colocar otras trampas sobre esos pequeños robots.

Esta era una de teletransportación, una poco habitual, en realidad, que requería menos nivel para usarse.

Se deslizó dentro de Samantha con facilidad.

—Samantha, ¿cuántos caben?

—Cabe todo lo que tengas, guapo.

Me estremecí y metí dos autómatas más, estos iguales que el primero.

Samantha soltó una risita.

—Esto es como cuando…

—No. Para, por favor. Asegúrate de soltarlas desde que caigas y avísame cuando lo hagas. Lo último que queremos es que yo me teletransporte directamente a… ya sabes.

Se abrió una nueva ventana de chat. Era el privado con Mordecai.

M ORDECAI : Tienes que dejar de intentar ayudar a todo el mundo y centrarte en salvar tu pellejo.

Creo que tramas algo con las trampas de teletransportación, pero no sé cómo pretendes que funcione con los demás.

Para que esas cosas sirvan de algo, tienes que haber plantado tú ambas partes.

No vale que tú actives la parte del activador y otra persona la del anclaje.

De ser así, podrías teletransportarte por ahí a voluntad usando las salas del gremio para repartir partes del ancla con otros mazmorreros.

Mientras hablábamos, solté a Samantha y empecé a moverme por el claro mientras ajustaba la mitad del activador de las tres trampas de teletransportación. Ajusté la primera para que solo se activase cuando la pisase yo.

C ARL : Pero eso es algo que podemos hacer, aunque ni siquiera lo había pensado.

Yo puedo, al menos. Puedo teletransportarme si usamos los autómatas.

Es lo que estamos haciendo. Puedo colocar el ancla en la espalda de un autómata y dárselo a otro mazmorrero, lo que me permitiría ir a donde vaya esa persona.

Después de esto, voy a asegurarme de que Dónut entrena la habilidad con las trampas para que ella también pueda hacerlo.

Puede que no podamos teletransportarnos directamente a una estancia con escaleras, y tampoco nos vendría nada bien acabar en una zona con más llaves que pelotones, pero si hay alguien por ahí al que le sobre una llave…

Primero, tenemos que salvar al pelotón de Ren y al de Imani.

Estamos esperando para ver en qué sitio aparece primero Quan.

Dónut está lista para activar la amenaza de los duendes.

Hay como cientos alrededor, por lo que podrá mantener la batalla activa el tiempo que sea necesario.

Se va a quedar aquí mientras yo voy a por Quan.

M ORDECAI : Vale. Imagina que consigues las llaves. ¿Entonces qué?

C ARL : Le daré una a Imani y otra a Ren usando las cartas de Darse a la fuga. Si no encontramos a nadie a quien le sobre una llave, usaré Llave de hueso misteriosa. Podemos hacerlo.