El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 55
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Capítulo 55

Nota añadida por el mazmorrero Porthus. Segunda edición.

Es importante tener en cuenta que la posesión vía fantasma y vía demonio desahuciado que habita un receptáculo son dos cosas muy muy diferentes.

Lo llaman posesión, pero no tiene nada que ver con eso.

Imaginaos un elfo que cae hacia la muerte por un acantilado y, en el último momento, se agarra a una raíz que lo salva temporalmente.

Esa raíz es el cuerpo en el que ahora reside.

La posesión normal puede eliminarse. Los demonios desahuciados son algo del todo diferente.

Una vez una de esas criaturas desesperadas se ha hecho con un receptáculo, esté vivo, muerto o se haya transformado hace poco en muerto viviente, el resultado final para dicho receptáculo siempre es el mismo.

La destrucción. Desaparecen en el mismo momento en el que el demonio entra en ellos.

Matadlo con fuego. Destruidle la cabeza.

Haced lo que podáis. Esas bestias estarán desesperadas por volver a casa y lucharán con uñas y dientes para conseguirlo.

No dejéis que una os atrape y que os arrastre hacia el Hades.

Usad la magia de sanación con cautela en los receptáculos poseídos por demonios.

Aunque algo así funciona contra los muertos vivientes, es diferente en lo relativo al reino de Sheol.

Es impredecible y, en realidad, puede llegar a fortalecer a la criatura.

Esto es importante. No lo hagáis. No. No.

No. No intentéis bajo ninguna circunstancia teletransportar a un receptáculo poseído por un demonio desahuciado lejos de vosotros.

El receptáculo se teletransportará y desaparecerá, pero el demonio quedará libre y mostrará su verdadera forma. Y también su verdadero poder.

Mazo activo actual.

Veintidós cartas.

TÓTEMS:

• Shi Maria

• Yule

• Lázaro Explota-Expló

• Skylar Espinaca

• Geraldo

• Raúl

CARTAS DE UTILIDAD:

• Fornido

• Prolongación de tiempo

• Rayo grasiento

• Tótem de sanar

• Escudo temporal

CARTAS DE TRAMPA:

• Cojera (consumible)

• Agujero en la bolsa

• Perdición

• Lámpara (consumible)

• Tullir (consumible)

CARTAS MÍSTICAS

• El Ladrón

• Robar tótem (consumible)

• Descarte obligatorio

• Combinación dorada

CARTAS ESPECIALES

• Tótem bastón sintiente

• Darse a la fuga

Cuando estaba en el sexto piso, había recibido una nota de mi patrocinador, ahora desaparecido, que sugería que usase a Samantha para ayudar a mejorar el conjuro Día de colada de Dónut.

No la entendí en aquel momento. Le preguntamos a Samantha al respecto, pero fingió que no sabía de qué estábamos hablando.

No tenía la capacidad de fortalecer los conjuros de ninguna manera.

Había actuado como si estuviésemos locos solo por sugerirlo.

Terminamos teniendo que usar mi poción de Lágrimas de Pawna para subirle el nivel hasta 15.

Aún no tenía muy claro si la cabeza de muñeca hinchable estaba mintiendo vilmente, si no lo sabía o si no se lo habíamos explicado bien al comentárselo. Sea como fuere, resultó que Samantha sí que tenía la capacidad de mejorar los conjuros. De hecho, podía mejorarlos bastante.

Aún no tengo muy claro ni cómo ni por qué ocurrió lo que pasó a continuación.

¿Sería porque Samantha había ampliado el poder del conjuro de teletransportación que la hacía volver?

¿Era porque sor Inés había creado un ejército entero de secuaces dominados con Encanto que estaban vinculados a ella de alguna manera?

¿Era solo que la IA del sistema era una comemierda y le pareció que aquello sería muy gracioso?

El plan había sido que Samantha rodase hasta sor Inés para morderla. Entonces, yo guardaba la xistera y hacía que ambas volviesen hasta donde me encontraba, momento en el que empezaría una batalla de cartas.

Pero eso no fue lo que ocurrió.

En lugar de eso, cuando guardé la extensión de la xistera , la siguiente lista de cosas apareció alrededor de mí y de Dónut, todas hacinadas en una extensión de más o menos cuatrocientos metros en todas direcciones:

• Samantha.

• Sor Inés.

• La serpiente gigante sobre la que esta se encontraba.

• Unas mil crías de foca monje zombi.

• Unos cinco mil cangrejos zombi.

• Otros quinientos zombis, pero estas focas monje.

• Una tonelada métrica de cangrejos y focas vivos.

• Casi todos los peces del mundo, o eso me pareció. Peces vivos y peces zombi.

• Una cantidad alarmante de cadáveres. Ahora hablaré más al respecto.

• Ningún demonio.

Todas esas criaturas, al menos las que no estaban muertas de verdad, incluyendo los zombis y la serpiente marina de nivel 125 que era un jefe de ciudad, estaban bajo el efecto de un conjuro de Encanto poético que sor Inés estaba lanzando cuando llegamos.

No tenía muy claro qué hacía el conjuro, pero era poderoso de cojones.

Había estado a punto de liberar un ejército de muertos vivientes en la Habana y de no haber sido por aquel Desahucio Demoniaco, todos los del lugar habrían estado bien jodidos.

Por desgracia para ella, y también para mí y para Dónut, la verdad, lo que quiera que acabase de pasar acababa de anular el conjuro de Encanto de sor Inés.

Las focas negaron con la cabeza y empezaron a mirar a su alrededor, confusas.

Sus enemigos los cangrejos gritaron de sorpresa.

Todos estaban mezclados unos con otros, pero no estaban solos.

Los zombis gruñeron al recuperar su propósito original uno a uno.

Las crías de foca zombi emitieron gruñiditos.

Los peces abrieron y cerraron las bocas espumeantes.

Los cangrejos y las focas monje adultos estiraron las extremidades, las aletas y las pinzas, un sonido que reverberó por los alrededores como si chasqueasen y crujiesen miles de huesos al mismo tiempo.

La serpiente marina tamaño ballena que era un jefe también había empezado a despertar de su estupor. Iba a darse cuenta en cualquier momento de que tenía a la chica gata sobre la cabeza.

Pero lo más alarmante de todo eran los cadáveres. Un gran número de ellos tenía notificaciones encima. Una foca monje muerta, con un mordisco horrible en el cuello, apareció en el suelo a mi lado. La nota sobre su cabeza rezaba: ANTIGUO RECEPTÁCULO DE DEMONIO A ZIRETH , AHORA LIBERADO .

El cadáver se prendió fuego y desapareció convertido en cenizas, momento en el que me di cuenta de lo que significaba algo así.

Aquello había sido una foca monje normal que se había convertido en zombi.

Y, como era un zombi sin voluntad, su cuerpo había sido capturado por un demonio justo antes de teletransportarse a mi ubicación.

Como ese tipo de demonios no se podían teletransportar, solo había llegado el cuerpo.

Eso significaba que el poderoso demonio de Sheol cuyo nombre era Azireth había quedado libre y deambulaba por la playa a unos pocos kilómetros.

Pero esto no solo le había pasado a Azireth.

Había decenas de cadáveres a mi alrededor, todos con nombres de demonios diferentes, lo que significaba que ahora también había demonios de Sheol que podían usar todo su poder liberados de repente en Cuba.

Y lo que era peor aún: el Desahucio Demoniaco seguía en marcha, lo que significaba que algunos zombis que nos rodeaban estaban convirtiéndose poco a poco en demonios también.

Una exclamación roja apareció sobre un pez zombi, una lubina, que aleteaba en el suelo a unos pocos metros de mí.

La notificación roja y llameante rezaba: AHÍ VIENE JARMAGOG .

No podíamos permitir que los demonios nos tocasen. No podíamos permitir que los zombis nos mordiesen. Y tampoco podíamos dejar que sor Inés se escapara. O, peor aún, que la arrastrasen al infierno.

Tú Libro de vudú se ha actualizado con una entrada de sor Inés Quiteria.

La notificación llegó y desapareció mientras yo miraba a todas las criaturas que nos rodeaban. No teníamos por dónde escapar.

Justo frente a mí, enroscada en la carretera, se encontraba esa serpiente que medía más de cinco metros de altura.

Parecía muy enfadada.

Madre de Aguas.

Jefe de ciudad. Nivel 125.

Para tratarse de una isla tan pequeña, la verdad es que se podría decir que hay más leyendas de lo habitual relacionadas con la Madre de Aguas.

Y ya conoces una de ellas. Se alzó de los muertos y se envió a la Ascendencia Celestial para ayudar a una psicópata a ganar ese juego tedioso y aburrido.

Ya hablaremos más adelante sobre esa trama tan sosa, cuando consiga animarla un poco.

Bueno, hablaré yo. Tú estarás bastante jodido y es muy probable que no consigas bajar al piso siguiente.

Sea como fuere, la leyenda de la serpiente suele contar con una boa gigantesca que protege las zonas de agua dulce de Cuba y es capaz de controlar a todos los habitantes para proteger el medioambiente y la flora y fauna local.

A veces, vive en los ríos. Otras, en los océanos.

A veces es amable. Otras, es una máquina de matar que está como una puñetera cabra. Supongo que sabes cuál te ha tocado.

Una monja dio caza e intentó atravesar a la Madre con una bandera hace unos días.

Una monja, fíjate tú. Esa mazmorrera fue incapaz de conseguirlo.

Al volver a la zona, la tipa intentó usar su Encanto para dominar a la criatura gracias a habilidades que acababa de conseguir.

Controlar a la serpiente le permitió controlar a su vez a todas las criaturas que se encontraban cerca.

Fue un plan brillante, la verdad, hasta que el conjuro se disipó prematuramente.

Ahora, la Madre de Aguas, que vuelve a ser libre, está muy enfadada y a punto de arruinarle el día a todos los comemierdas que hay en la isla.

Ah, y también acaba de morderla varias veces un pez zombi.