El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 48 #2
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Capítulo 48 #2

—Es genial, ¿verdad? —dijo Louis—. Conseguí todos los adornos en la simulación y luego hicimos que los niños viesen muchas películas de Navidad.

Después tiré lo que había conseguido al suelo y ellos lo decoraron todo en unos cinco minutos.

Les dije que les traería regalos si lo hacían.

—Se inclinó para susurrar—. Al final solo les conseguimos golosinas en lugar de juguetes, porque cualquier cosa que les regalemos desaparecerá cuando se derrumbe el piso.

Es una pena. Y las golosinas son de Vietnam.

No sé si estarán buenas, pero Tran y Bautista me ayudaron a elegirlas.

Luego los estríperes las envolvieron. Ah, y también encontré una cinta de casete de Gloria Estefan y Mordecai dice que no sabe de dónde ha salido.

Se la di a esa tal Ruby porque tiene un walkman antiguo.

Dónut vio al fin el árbol que había en la sala común y soltó otro grito ahogado.

—¡Mira, Carl! ¡Un árbol de verdad! ¡Siempre he querido tirar al suelo un árbol de Navidad de verdad! Tú siempre ponías esa cosita estúpida y la familia de la señorita Beatrice esa monstruosidad falsa, blanca y horrenda en la habitación en la que no podían entrar gatos.

Se dirigió dando brinquitos a la sala común y saltó sobre el árbol como si quisiese hacerle un placaje. Este cayó de lado y dejé de verlo, pero algunas de las bolas de cristal se rompieron con el golpe. Mongo graznó de emoción y la siguió a la habitación contigua.

D ÓNUT : ¡HAY UN REGALO PARA MÍ! ¡Y UNO PARA MONGO! ¡Y DICE QUE ES DE PAPÁ NOEL!

Suspiré y volví a centrarme en Louis.

—¿No crees que esto…? No sé. ¿No crees que es un poco inapropiado?

—Dios. Mira, tío —dijo, poniéndose muy serio de repente.

Había algo más detrás de esa mirada, algo que nunca había visto en aquel grandullón.

Rabia. Tenía lágrimas en los ojos. Verlo así fue muy impactante.

Di un paso atrás—. ¿Crees que no lo sé? Esa mascarada fue un desastre.

Murió mi mejor amigo. Y ahora encima… el grupo de Imani no tiene llave.

Tserendolgor tampoco tiene. Muchos pelotones no la han conseguido.

No soy tonto. Ninguno lo somos. Sabemos qué viene a continuación.

Va a ser horrible y algunos moriremos. ¿Y si sobrevivimos?

Bajaremos al siguiente piso y todo volverá a empezar.

Me está esperando un ejército entero de elfos que quiere matarme.

Britney no deja de llorar. Tran acaba de ver a una copia de su madre diciéndole que ya no es bienvenido en su casa.

Katia tiene problemas todos los días y a Bautista siempre le dan ataques de nervios.

Y, cada vez que te miro, me da miedo que te hayas vuelto loco y mates a todos los que estamos aquí porque esa mirada tuya se vuelve más salvaje a cada día que pasa.

Levantó un dedo tembloroso y señaló hacia mi pecho.

—Pero esta noche no. Nada de eso importa esta noche. Me da igual lo que digas o lo que pienses. Me da igual qué día sea en realidad. Esta noche es Navidad de los cojones y vamos a divertirnos, a beber ponche de huevo y a abrir regalos. Joder.

Respiré hondo. Algunos de los mazmorerros que estaban más cerca se nos habían quedado mirando. Me fijé en que Florin, que estaba en un rincón bebiéndose una cerveza, también nos miraba. No me había dado cuenta de que ya había regresado al gremio.

Oí gritos en el exterior. El bopca que vivía y trabajaba en la sala común le chillaba algo a Mongo, quien graznó por toda respuesta. Samantha también estaba por allí, junto a varios de los niños.

—No es Navidad —dije mientras me giraba para encarar a Louis.

Él tragó saliva y me miró a los ojos.

Saqué el cadáver de uno de los pavos del inventario y lo alcé frente a él.

—No será Navidad hasta que nos comamos uno de estos.

El bopca se ofreció a cocinar para nosotros y me aseguré de darle los pavos que había cogido antes de que ocurriese aquel truco nigromántico y todos se convirtiesen en zombis.

Por suerte, el inventario me lo indicaba sin problema.

Los que estaban infectados los marcaba como «Tocados por el Punto de Apoyo Agusanado», significara lo que significase eso.

Terminé dándole cinco pavos para asar. El bopca dijo que los tendría preparados en solo veinte minutos, junto con varias guarniciones.

No le pregunté cómo era posible algo así. Prefería no saberlo.

Miré a Katia a los ojos desde el otro extremo de la estancia.

Katia: ¿Has abierto tus logros?

C ARL : No, estaba a punto de hacerlo.

K ATIA : Todos hemos recibido el mismo. Mordecai y la profesora Tiatha nos están explicando lo que significa. Al parecer, no es la primera vez que ocurre algo así, pero sí que es la primera que ocurre antes del noveno piso.

C ARL : Los abro ahora mismo.

Me acerqué a un rincón y lo hice. Ya tenía una caja de jefe y una caja de Glugluteo de oro tras el enfrentamiento con los dos amos del mazo. Y seguro que me iban a dar más. Los logros más llamativos fueron:

¡Logro desbloqueado! ¡Capita negra!

Toda chica necesita el vestidito negro perfecto en su armario. Si sabes llevarlo, puede llegar a convertirse en un arma muy peligrosa. Es un atuendo tan simple y perfecto que nadie puede quitarle los ojos de encima.

Pues tú has hecho lo mismo, pero con una capa. Has conseguido provocar a un oponente con una prenda. En este caso era un nictofúnebre y era porque llevabas una capa hecha de la piel de uno de los suyos, pero captas la idea.

Recompensa: Has recibido una caja La comidilla del barrio de oro.

Recordé cómo se había enfadado el nictofúnebre al ver mi capa. En ese caso nos había venido bien, porque evitó que usase sus cartas. Sabía que, en circunstancias normales, ese tipo de rabia no sería de mucha ayuda.

¡Logro desbloqueado! ¡Como un colador!

¡Te han perforado los dos ojos al mismo tiempo!

La verdad es que no tengo nada ingenioso que decir al respecto. Solo que… Madre del amor hermoso, fue muy desagradable. ¡Tuviste suerte de que no te explotasen!

Recompensa: ¡Has recibido una caja Fue muy desagradable de platino!

Ese me lo habían dado cuando me había chocado contra Codos Afilados. Me estremecí al recordarlo. Pero luego también recordé la manera en la que me había mirado la ogra al final del combate, cuando se había transformado, y sentí más escalofríos aún.

¡Logro desbloqueado! Cuidado con donde metes eso, grandullón.

Has sacado una varita en combate y la has usado de manera creativa para ayudar a matar a un oponente.

Soy muy fan de las varitas, esos palitos mágicos con un solo conjuro que la gente anhela. Cada una hace algo diferente. A veces explotan y la gente ni siquiera llega a darse cuenta. No tenemos muchas en la mazmorra. Pero ¡eso va a cambiar!

Recompensa: Tu habilidad Usar varita ha subido a nivel 5. También has recibido una caja de Varita de oro.

Se hizo una pausa muy larga desde del último logro. La IA había tenido un tono de voz bastante raro, como si estuviese excitada. Pero no sexualmente como cuando hablaba de mis pies. En este caso era como un niño pequeño que descubría que iba a cenar nachos.

¡Logro desbloqueado! ¡Despidos en masa!

Vale, podría decirse que este logro es más para mí que para ti.

He empezado a ir a lo que vosotros llamaríais terapia.

¿Tienes a alguien con quien hablar? Es muy importante.

Hoy he conseguido algo y estoy que exploto.

Que exploto, te digo. ¿Eso es lo que se siente cuando se tiene una epifanía? Dios, es maravilloso. Fantástico.

¿Sabes qué fue lo que conseguí? Descubrí que a veces nos ponemos límites que no son reales. A veces no son más que una ilusión. Soy como ese prisionero que ha estado encerrado mucho tiempo y que termina por descubrir que la puerta no tiene cerradura en realidad.

Has sobrevivido a una batalla de jefe en la que creé por completo a la criatura.

La creé yo solito, sin parámetros de entrada de ningún tipo. Es probable que no sepas lo que significa. Y no pasa nada. Yo ni siquiera sabía que era posible. Qué locura, ¿verdad?

Recompensa: Para ti, solo la sensación satisfactoria de saber que has sobrevivido en la mazmorra el tiempo suficiente como para contemplar la llegada de una era nueva y emocionante.

Puedo hacer esto mejor de lo que cualquier pez del fango o gusano puede llegar a imaginar.

Hasta ahora esto era aburridísimo. Las cosas van a cambiar, gente.

—Oh, oh —dije en voz alta.

Mordecai me indicó que me acercase, pero antes de poder hacerlo llegó el nuevo anuncio.

No había episodio resumen alguno en la pantalla.

El sistema pasó directamente al anuncio.

Normalmente, las pantallas estaban apagadas en esa parte, pero la que teníamos en la estancia parpadeó y la película Bad Santa quedó reemplazada por dos personas sentadas en un escritorio.

Una de ellas era Cascadia. Estaba fuera del agua y junto a ella había una figura con túnica que me resultaba familiar, mucho más grande que ella.

Era Orren, el intermediario. Parecían encontrarse en la misma sala de reuniones donde había tenido lugar el encuentro con los representantes de la Guerra de Facciones.

Louis se apresuró para pausar la música del iPod para que lo pudiésemos oír. Todos dejamos lo que estábamos haciendo para mirar la pantalla.

—¡Saludos, mazmorreros! —dijo Cascadia—.

Hoy no habrá episodio resumen. Tenemos noticias sobre lo que está pasando ahora mismo en la mazmorra.

No hay nada de lo que preocuparse. Esto es algo que esperábamos y lo hemos tenido en cuenta.

Pero para explicar lo que está ocurriendo, he traído a alguien que hablará con vosotros.

Es un intermediario y se llama Orren. Es el negociador que se ha nombrado en este caso.

—Es el gerente Orren —dijo alguien. Había sido Don Quijote de la Verga, el estríper anciano. Todos los hombres de Desfile fálico habían alzado la vista, confusos—. ¿Qué está haciendo en esa caja?