El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 42 #3
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Capítulo 42 #3

Cuando abrí el menú, se incrementó la intensidad del riff de guitarra. No era solo una canción de presentación, sino una entera. Era Psycho de Muse. La reconocí porque mi amigo Sam nunca dejaba de escuchar ese disco.

Apareció un arbolito que se alzó del suelo, formado por raíces y hojas retorcidas que se enredaron entre sí mientras crecía.

También aparecieron en él plumas de pavo en varios lugares.

Creí ver un corazón humano negro colgando de una rama en la parte superior, como si fuese una manzana grande y madura.

Encima de todo, empezó a crecer la calavera dorada y brillante de un lagarto enorme.

Tenía gemas en lugar de ojos. Codos Afilados soltó a un lado la vara que llevaba y agarró el árbol con las dos manos, mientras unas calaveras y fantasmas espectrales de aspecto digital bailoteaban a su alrededor.

Tiró y lo arrancó del suelo, lo que desperdigó varias lombrices a su alrededor.

Los pavos empezaron a comérselas con avidez.

El arma brilló más de lo normal cuando la IA la describió.

¿Recuerdas cuando te portaste muy mal y tu papi te ordenó que le trajeses el cinturón? Pues esto es más o menos así pero mucho más asqueroso.

Es una combinación de la carta mística Necro y el tótem Bastón. ¡Es el Punto de Apoyo Agusanado!

Necrobastón con consciencia. Nivel 50.

—¡Eh! ¡Eso no es justo! —gritó Dónut—. ¡Es un tótem y una carta mística al mismo tiempo! ¿Y por qué no se para la música?

Era ambas cosas sin duda. Normalmente, las cartas de tótem se disipaban al lanzarse, pero esta permaneció flotando y ocupando un espacio de la mano de nuestro contrincante como si fuese una carta mística permanente.

Pero el bastón en sí tenía puntos de salud y tiempo encima, así como la marca de tótem.

Las joyas de los ojos de la calavera brillaron con una luz púrpura que se extendió por todo el granero. A nuestro alrededor, los pavos muertos empezaron a estremecerse.

—Gluuuuuuuuuglú —resonó el gruñido colectivo y grave de las criaturas resucitadas, mientras no dejaba de temblar el suelo a causa de la música. Le di una patada al más cercano.

Pavo zombi. Nivel 10.

Se aplican todas las reglas de las películas de zombis. Advertido quedas.

—¡No dejéis que os picoteen! —grité. El pavo guardia mató a la mitad serpiente de Skylar Espinaca mientras la cabeza de burro seguía intentando lanzar un conjuro sin éxito. Aquello era demasiado. Teníamos que zanjar el combate de una vez.

La ogra lanzó una carta al lagarto guerrero mientras la criatura agarraba al guardia del templo que había lanzado Dónut. Ambos soltaron las armas y empezaron a reventarse a golpes. Rodaron a un lado, lejos de donde nos encontrábamos.

Me quedé mirando el brillo de Tom, que seguía en el suelo.

Las dos cartas místicas aún flotaban frente a él, y me dio la impresión de que estaba a punto de invocar otra.

A mi lado, Dónut estaba distraída con los zombis, quienes por suerte se movían mucho más despacio que las criaturas vivas.

Atacó a uno con las garras cuando este había estado a punto de morder a Mongo, que seguía inconsciente.

Después la gata lanzó otra carta, una FORNIDO .

Se la puso al guerrero del templo, quien seguía gritando no sabía qué sobre su madre.

Corrí en dirección a Tom. Me agaché para evitar un golpe del pavo guardia y activé el Beso de la Hija. El sistema me dejó hacerlo. Salté por los aires y apunté con el pie hacia el pavo amo del mazo.

En el último momento, la criatura alzó la vista para mirarme.

—¿Gluglú? —preguntó.

¡Pum!

Sentí como si mi patada hubiese abierto una grieta en la realidad misma.

Caí al suelo y borré al pavo y a todo lo que lo rodeaba de la faz de la tierra.

Un reguero de pavos, vivos, muertos y zombis, salieron volando a mi alrededor en todas direcciones.

Frente a mí, la pared septentrional del granero voló hacia delante, como si la acabase de atropellar un camión invisible.

Sobre nosotros, el techo se agitó aún más.

El suelo se inclinó de repente en dirección al borde del acantilado.

Todo empezó a deslizarse hacia el vacío poco a poco.

El oponente Tom ha sido derrotado.

El guardia pavo desapareció en una nube de humo, así como la carta Ralphie.

Cogí el cadáver destrozado de Tom y me lo guardé en el inventario.

No podía saquearlo aún, pero si perdíamos el cuerpo estaríamos bien jodidos.

Todos los pavos que seguían con vida volvieron a convertirse en PNJ normales y dejaron de aparecer rojos en el minimapa. Los zombis siguieron igual.

Tuve que inclinarme un poco para mantener el equilibrio, ya que en la distancia el suelo empezaba a caer por el acantilado. Me agarré a un poste vertical que no dejaba de vibrar con fuerza. Teníamos que salir de allí cagando leches.

El granero al completo iba a caerse por el precipicio.

Me bebí una poción de regeneración de maná y volví a lanzar Miedo, lo que hizo que los PNJ pavos huyesen en todas direcciones, aunque la mayoría de ellos empezaron a lanzarse por el acantilado.

Los zombis, la ogra y su tótem lagarto no se vieron afectados, al parecer.

—¡Imbéciles! ¿Qué habéis hecho? —aulló Codos Afilados, a quien prácticamente ni oí debido a la música.

Los pavos zombi habían estado ignorando a los pavos normales hasta aquel momento, pero todo cambió cuando pasaron de ser rojos a PNJ normales.

Las aves muertos vivientes empezaron a atacar a las normales mientras todas se deslizaban hacia el acantilado.

Esas malditas criaturas estaban por todas partes.

Salté para evitar a una que rodaba hacia mí.

Un perro digital pasó a toda velocidad junto a mi pierna y vi que Dónut había invocado otro tótem. Ella también había apoyado la espalda en un poste, mientras aferraba a duras penas a Mongo, aún inconsciente, con las patas traseras para que no se moviese.

Sobre nosotros, la cabeza de burro de Skylar Espinaca se dirigió a ayudar en el enfrentamiento entre los dos guardias lagarto, pero desapareció y apareció una notificación de «¡Se acabó el tiempo!».

¡Es Lázaro Explota-Expló!

Me perdí la mayor parte de la presentación debido al caos que nos rodeaba, pero luego vi a la figura con túnica contemplando el campo de batalla.

Se inclinó hacia los pavos que pasaban a su lado.

En esta ocasión, llevaba un lanzacohetes y se lo echó al hombro para apuntar a los guardias que seguían luchando, dándose de hostias cerca de la pared más alejada.

El tiempo iba a acabárseles dentro de muy poco.

—¡No! —grité.

El cohete trazó un arco hacia los dos lagartos, pero detonó antes de tiempo e hizo que Lázaro y Dónut saliesen volando a causa de la onda expansiva.

Vi cómo se desperdigaban más pavos por los aires mientras Mongo quedaba suelto y empezaba a deslizarse por el suelo, girando entre sangre y cadáveres.

Cada vez estaba más cerca del borde y aún quedaban diez segundos para que se despertase.

Los dos tótems de guardias lagarto desaparecieron a la vez cuando se les acabó el tiempo. Las cartas volaron hacia sus respectivos mazos.

Vi que Codos Afilados también había quedado afectada por la explosión y había empezado a rodar mientras se dirigía cada vez más rápido hacia el abismo, atropellando pavos vivos y muertos con los pinchos de su cuerpo.

Solté el poste y corrí hacia Mongo mientras Dónut gritaba hacia el dinosaurio deslizante.

Salté y lo agarré por la cola, pero ambos seguimos cayendo.

Chocamos contra otro poste mientras los pavos rebotaban a nuestro alrededor, golpeándonos como si fuesen piedras de granizo.

El suelo cada vez estaba más inclinado y, en cualquier momento, el granero al completo podía llegar a volcar.

Activé Pies pegajosos y planté un pie contra el soporte de hormigón del poste mientras me aferraba con el brazo izquierdo. Con el derecho, tiré de Mongo hacia mí mientras un reguero de plumas caía a nuestro alrededor.

Un pico zombi se cerró justo frente a mi cara al pasar. Me agaché y lo empujé con el brazo izquierdo, antes de agarrar a Mongo con ambas manos y tirar de él contra mí mientras se despertaba.