Capítulo 39 #2
—Acabaré con este. Ese nenaza está tardando demasiado.
Dónut negó con la cabeza mientras descartaba una de las cartas. Después le lanzó un Rayo grasiento a Raúl, y la carta voló como una estrella ninja. Esquivó un árbol e impactó contra el cangrejo para luego estallar en una nube de confeti.
—Tú te vas a quedar aquí para protegerme, Lázaro. Deja que Raúl consiga algo de experiencia. Le ayudará con la autoestima.
—Pero quiero matar al malo. Si no me dejas, se lo diré a mi padre.
—¿Sigue creyendo que es Jesucristo? —pregunté.
Lázaro resopló al oírme.
—No tengo muy claro qué es lo que cree —comentó Dónut—. Es como si tuviese los recuerdos de ambos tótems.
En la distancia, Raúl atacó al fantasma con las pinzas.
El explorador de arrecifes tenía varias cartas, pero al parecer no podía usar ninguna.
Intentó esconderse detrás de un árbol, pero Raúl tenía la velocidad mejorada; volvió a atacar con las pinzas y le cortó una pierna.
Un fluido fantasmal brotó de la extremidad cercenada, el traje de buzo se desinfló y la criatura cayó muerta al suelo.
Combate completado. Se ha reiniciado el mazo.
—Yo lo habría hecho mucho más rápido —gruñó Lázaro justo antes de que Raúl y él desapareciesen en una nube de humo.
Me quedé mirando el espacio vacío donde se encontraba un momento antes. La carta era poderosísima, posiblemente más que Shi Maria. Me dejó muy intranquilo.
—¿Lo has puesto a luchar codo con codo con Shi Maria?
—¡Sí! —respondió Dónut—. Son muy competitivos.
Luchan entre sí por ver quién mata a los malos.
No parece que se caigan muy bien, y creo que MaeMae está celosa de su secuencia de invocación.
Ambos se llevan bien con Yule, al menos.
Su secuencia también está genial. Las buenas noticias son que Raúl y Geraldo al fin se toleran.
Lázaro se porta mal con Raúl, pero Geraldo y él se llevan muy bien.
Y todo el mundo ignora a Skylar Espinaca.
Frente a nosotros apareció flotando en el aire un grupo de unas cuarenta o cincuenta cartas brillantes. Nos acercamos, y Dónut volvió a lanzar el conjuro Antorcha.
Extendí la mano.
—Déjame ver esa.
Dónut hizo un gesto sobre la palma de mi mano, momento en el que apareció la carta naranja. La examiné mientras caminábamos.
Carta T’Ghee. Única.
Carta tótem.
Lázaro Explota-Expló.
«¡He vuelto, hijos de puta!».
Nivel 140.
Origen: La carta se ha creado con una Combinación.
Nota: Esta carta tiene ventajas activas gracias a la carta Cambio a mejor. Se han reducido sus espacios de utilidad disponibles.
Duración de la invocación: 200 segundos.
Constitución: 80.
Es una criatura con ataques a distancia.
Es un sanador.
Es una criatura que lanza aflicciones.
Ataques destacados:
¿Ah, sí? A ver qué te parece mi bazuca fundecaras.
Plaga apocalíptica.
Tótem de resurrección.
+25 habilidades y conjuros adicionales.
En la pestaña de detalles del pelotón de tu interfaz tienes una lista completa de características, habilidades y conjuros.
Le devolví la carta a Dónut.
—Tiene una duración muy buena y una Constitución decente, pero es mucho menos que la de Asojano y la de Juzicristo. ¿Este último no tenía 200?
—Sí, apareció con una muy baja. Empezó con 20 y conseguí subírsela a 80 después de lanzarle mejoras que luego hice permanentes.
Eso lo dejó al mismo nivel de Jesucristo, y tiene prácticamente las mismas habilidades que ambos.
Tanto Jesús como Asojano eran muertos vivientes, pero él no.
Y, si te fijas, tiene dos espacios para cartas de utilidad.
Los otros dos tenían siete. La bazuca es buenísima.
En el último combate en la sala de entrenamiento, ¡lanzó plumas!
Creí que era una estupidez, pero cortaron al enemigo en pedacitos.
Y la verdad es que fue precioso. Hasta MaeMae dijo que era una manera muy estilosa de matar.
Es un poco imbécil, eso sí. Llama nenaza a todo el mundo, pero aun así no es tan horrible como Asojano o Jesucristo.
Al menos me obedece. La mayoría de las veces.
Me recuerda mucho a Brad, ¿sabes? Pero con la piel mucho peor.
Gruñí. Brad era el exnovio de Bea, el tipo con el que se había ido a las Bahamas. Nunca le pregunté qué le había pasado. Si Bea había estado en el exterior durante el derrumbe, eso significaba que era probable que él también lo estuviese.
El explorador de arrecifes solo había invocado a dos tótems, pero tenía cuatro en total. Otro pez espada y una cosa rara que parecía un calamar. Dónut descartó ambas después de una mirada somera.
—Normal que no pudiese sacar más cartas —comentó la gata—.
Mira todas las de utilidad que tiene. ¡El mazo era un desastre!
Tiene suerte de que le hayan salido dos tótems al principio.
¡Ni siquiera tiene trampas! Entiendo cuál era su estrategia, pero ya le vale.
Le hacía falta sacar una mano perfecta al principio para tener una mínima posibilidad. —Resopló—. Principiante.
El tipo tenía unas treinta cartas de utilidad PRECISIÓN en el mazo.
Me hice con una y el sistema me dejó. Básicamente, la carta aumentaba la capacidad del tótem para impactar con un ataque y tenía una capacidad especial que permitía acumularlas, por lo que si usabas diez en un solo tótem, la mejora se volvía muy poderosa.
Sentí un escalofrío. Había mejorado a uno de esos peces espada al menos cuatro veces.
Si ese hubiese conseguido atacar, yo no habría sido capaz de esquivarlo de ninguna manera.
El combate había sido mucho más peligroso de lo que creíamos.
No dejaba de picarme el cuello, por lo que me rasqué.
Sospechaba que era por la barra de alma de mi parche de la espalda.
Ya la tenía casi llena, pero quedaba un poco.
Por el momento, el parche de la Hija del Carroñero no había tenido efectos secundarios que se notasen, pero cada vez que estaba a punto de llenarse empezaba a sentirme muy incómodo.
Solo tenía que matar a una o dos más de esas cosas antes de usar el poder.
Aun así…, me preocupaba necesitarlo para el combate final.
Y si lo usaba ahora, la barra no iba a llenarse a tiempo para el guardián de la llave.
Al parecer, los únicos enemigos que había en la segunda fase eran estos amos del mazo.
Dónut se hizo con la sexta ficha después de coger el resto de las cartas. No dejaba de hablar sobre tácticas y sobre lo que el resto de mazmorreros habían hecho con sus cartas. Estaba muy metida en el juego y llegados a este punto, empezaba a darme cuenta de que sabía más del juego que yo.
—El siguiente está ahí arriba —empezó a decir—.
¿Quieres que primero volvamos a la base?
No sabemos si habrá estancias seguras por allí y, si voy a tener que escalar, me gustaría que fuese solo una vez.
Y mejor si no es mientras está todo oscuro.
—Soltó un grito ahogado—. ¿Crees que podría usar Flotar para subir? ¡Sería genial!
Examiné la montaña de tierra. Una parte de ella había empezado a deshacerse debido al océano.
Teníamos varias opciones para llegar a la parte superior, que se encontraba a poco más de doscientos metros de altura.
Por suerte, el borde no era muy escarpado y podíamos subir con relativa facilidad.
Aún me quedaban varias pociones de Levitar.
Y podíamos usar Saltacharcos para llegar arriba.
No estaría de más hacerlo a pie para ver cuánto tardábamos, pero no quería hacerlo a oscuras. Me volvió a picar el cuello.
—Volvamos a la estancia segura, veamos cómo les va a todos y reiniciemos las mejoras. Después volveremos a salir. Tenemos que hacerlo antes de que desaparezca en el mar.