El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 34 #2
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Capítulo 34 #2

Katia, Samantha y yo nos dirigimos con cautela hacia la salida.

Nos detuvimos al fondo del pasillo, desde donde contemplamos la pista de baile, y decidimos esperar allí unos minutos para asegurarnos de que no salía nada del piso inferior.

Samantha había vuelto a rodar por el suelo.

Mientras esperábamos, pensé en la nota de Ossie al final del ensayo de Herot.

Todo lo que hablaba sobre el Método de la Ruta Transitada era ridículamente largo y aburrido.

Ni siquiera había visto la nota de Ossie hasta hacía poco, cuando lo leí para hacer mi transcripción.

No había otra mención en ninguna parte sobre una teoría así, pero no podía dejar de pensar en ella.

Había sangre por toda la pista de baile. No estaba allí antes, lo que significaba que al menos una de esas cosas había conseguido subir a este piso. Estaba muy seguro de que se había largado, pero quería esperar un poco por si las moscas, igualmente.

Los trece estríperes, el esqueleto pinchadiscos y el cocodriliano llamado Chico del Cubo de Desfile fálico ya estaban en los barracones.

Se habían teletransportado a la puerta principal de nuestro espacio personal al contratarlos.

Dejamos a su suerte a la mujer de Zorras y a todos los estríperes del piso intermedio.

Solo podíamos contratar a los hombres de Desfile fálico.

Me había olvidado de decirle a Dónut que estaban de camino, pero se había puesto contentísima al comprobar que se habían unido al gremio.

D ÓNUT : MADRE MÍA, CARL. ES LO MEJOR QUE HAS HECHO DESDE QUE CONTRATASTE A MACITO.

HA VENIDO HASTA DOCTOR HUESOS. ES EL MEJOR PINCHADISCOS DESDE DJ DIESEL.

MI CUMPLEAÑOS NO ES HASTA NOVIEMbrE, PERO ES COMO SI SE HUBIESE ADELANTADO.

MONGO TAMBIÉN ESTÁ MUY EMOCIONADO. ME PONE MUY TRISTE QUE ANACONDA Y ACERITO NO HAYAN PODIDO VENIR, ESO SÍ. ¿CREES QUE LO HARÁN MÁS TARDE?

C ARL : Puede. ¿Cómo se lo ha tomado Mordecai?

D ÓNUT : LOS CHICOS SE HAN IDO A VER LA GALERÍA DE LOS MERCENARIOS, ASÍ QUE A MORDECAI LE DA IGUAL. LE HA ENFADADO MÁS QUE HAYAS DESTROZADO EL CLUB DESPERADO. DICE QUE SERÁ UN PROBLEMA CONSEGUIR SUMINISTROS. ¿A QUIÉN TENÍAIS QUE MATAR? YA PUEDES CONTARLO, ¿VERDAD?

C ARL : Te lo diré cuando vuelva. ¿Cómo te ha ido practicando con el mazo de cartas?

D ÓNUT : PUES ESTABAN TODOS ENFADADÍSIMOS. SHI MARIA TAMBIÉN. QUERÍA QUE USASE ESA CARTA CAMBIO A MEJOR CON ELLA.

Lo debatimos durante un rato y, al final, le hice caso a Dónut.

Antes de entrar en el club, Katia le había entregado a Dónut una de las cartas de tótem que le sobraban.

Era una criatura mítica de Islandia llamada Yule.

Me preocupaba que Dónut se decepcionase, pero lo cierto es que se había emocionado mucho al verla.

Después de leer sus habilidades, decidió que la quería en el mazo activo, lo que hacía que tuviésemos un tótem más de lo recomendable.

En lugar de dejar fuera uno de los tótems que ya teníamos, insistió en usar la carta de Combinación consumible para juntar dos de las cartas sobrantes, gastar todas las mejoras de utilidad en ellas y luego usar la consumible Cambio a mejor para hacer que los cambios fuesen permanentes.

Al terminar, teníamos dos nuevos tótems. Dónut había pasado varias horas practicando sola con ellos.

Sopesamos librarnos de Shi Maria o usar la carta Combinación para crear una nueva criatura con ella, ya que era demasiado peligrosa.

Pero la necesitábamos si queríamos sobrevivir a la siguiente fase.

Era un riesgo que tendríamos que correr.

Esperaba tener la oportunidad de librarme de ella cuando nos hiciésemos con la llave de la escalera.

C ARL : ¿Qué tal con Yule? ¿Te obedece? ¿Y qué tal… el nuevo?

D ÓNUT : YULE ES GENIAL MIENTRAS NO HAYA NIÑOS CERCA.

C ARL : ¿A qué carajo te refieres con eso?

D ÓNUT : YA VERÁS. EL NUEVO TIPO DE LA COMBINACIÓN AÚN ES UN CRETINO, PERO LE GUSTA LUCHAR. COMO ESTABAS OCUPADO NO TE QUERÍA MOLESTAR, PERO QUE SEPAS QUE HEMOS HECHO UNAS VOTACIONES DE LAS NORMAS DE LA GUERRA DE FACCIONES Y QUE HAY ALGUNAS PENDIENTES.

C ARL : Muy bien. Nos vemos pronto. Iremos directos al programa de Odette. Prepárate. Puede que estemos bastante rato, así que asegúrate de ir al baño.

D ÓNUT : YA HE IDO.

Miré a Katia. Estaba apoyada contra la pared, con los ojos cerrados y escuchando por si oía monstruos.

Samantha estaba en el suelo, mordiéndole el tobillo.

El club estaba vacío. No vi punto alguno en el minimapa.

Nadie. Volví a mirar hacia la pista de baile y empecé a inquietarme.

Se me hacía muy raro verla así. Pensé en Clarabelle, la guardia de la puerta.

No íbamos a verla al marcharnos, a menos que volviésemos a entrar, algo que ya no podíamos hacer. Esperaba que no le hubiese pasado nada.

Me di cuenta de que la bota ya no estaba por allí, la del mazmorrero que se había peleado conmigo antes.

Katia no parecía estar bien. Había vuelto a su forma de rubia alta y, a pesar de haber «esculpido» su aspecto, tenía unas ojeras enormes. También le temblaba la mano izquierda. Teníamos que llevarla junto a Imani y Mordecai para su tratamiento.

Volví a pensar en el gesto aterrador que le había visto un rato antes en la cara.

—¿Estás bien? —pregunté.

Me respondió sin abrir los ojos.

—Lo estoy. Solo necesito descansar un poco y podremos irnos. Me he quedado muy confundida con todo lo de los bailarines. Cuéntame tu teoría.

Me encogí de hombros.

—Creo que los cuatro…, la Sierpe Nocturna, Astrid, Acero de Damasco y Anaconda, son familia y llevan muchísimo tiempo encerrados en la mazmorra.

No creo que sean PNJ generados, sino algo más parecido a los bopca.

Quizá fuesen sirvientes que firmaron un contrato para trabajar aquí o puede que los hayan obligado.

No sé cuál será su especie de nacimiento, pero ahora cada uno tiene una distinta aquí dentro.

Katia abrió los ojos como platos al oírme.

—Madre mía.

—Sí —convine—. ¿Vistes a las chicas de Zorras? Todas eran… ¿Cómo decirlo?

—¿Feas de cojones? —comentó Samantha desde el suelo.

—Eso, sí —dije—. Creo que los hombres de Desfile fálico de este piso se suponía que tenían que ser así.

Ya sabes…, no muy capacitados para trabajar en ese sitio.

Pero no es el caso. Bueno, algunos sí que son así.

Cuando Astrid consiguió el puesto de subgerente del club, se aseguró de que sus dos hijos estuviesen a salvo y les consiguió curro en el Desfile fálico, donde podía vigilarlos de cerca.

Parece que todos eran miembros de Escudo Humano, el mercado de mercenarios.

Los metió en el club, y ellos trajeron consigo a sus amigos.

Es probable que hiciese algún tejemaneje con esa enana Rosemarie para que se quedase allí a trabajar y que ellos siguiesen siendo mercenarios, técnicamente.

Como nadie sabía que el club de estriptis también era un lugar donde contratar mercenarios, estaban a salvo.

—¿Y el marido? ¿El gremio de Sufrimiento?

—Eso no lo tengo tan claro. Pero algo me dice que creían que iban a librarse pronto de su contrato, puede que incluso después de esta temporada.

El padre, quien interpreta a la Sierpe Nocturna, nos obligó a matarla.

Teniendo en cuenta lo que dijo Damasco, creo que fue por dinero.

Me dio la impresión de que, si Astrid moría, el marido era quien se quedaba con su dinero o algo así.

—Madre mía —repitió Katia—. Entonces ¿crees que nos obligó a asesinarla en el juego por dinero en la vida real? Es muy cruel. ¿Y piensas que los otros tipos, el resto de los estríperes, son PNJ del mismo tipo o ellos sí son generados por la mazmorra?

—No lo sé —comenté—. Y no creo que haya forma de saberlo a menos que nos lo digan. Lo cierto es que a veces no tengo muy claro si ellos mismos lo saben. Mordecai comentó que era ilegal cambiar los recuerdos de las personas naturales. Así es como los llamó. «Naturales». O eso creo.

En realidad, recordé que no era ilegal en un único caso. Lo había comentado Mordecai durante la conversación corta que habíamos tenido al entrar en el tercer piso. Estaba muy seguro de que había añadido: «A menos que renuncien a sus derechos por escrito».

Dios. No quería seguir pensando en ello.

—Vamos —dijo Katia, que se dirigió hacia la salida—. Esto es seguro. Y será mejor no esperar a que nos teletransporten fuera.

Cuando salimos del club, recordé de repente que había varios participantes de la Guerra de Facciones atrapados en el nivel inferior, porque esa parte de Larracos seguía inundada.

A pesar de las cosas horribles que acabábamos de experimentar, no pude evitar sonreír mientras salíamos de allí.