Capítulo 28
I MANI : Está bien, pero tiene una desventaja horrible.
Encontró una habitación secreta llamada «narcopiso».
Al parecer, tenía el aspecto de uno de esos sitios donde venden yogur helado, de esos en los que compras un cuenco y puedes servirte el que quieras para luego añadirle toppings .
Muy retorcido todo. Pues se sirvió algo y la dejó para el arrastre.
Va a seguir desmayada durante diez horas más.
C ARL : ¿Diez horas? Joder, eso nos deja muy poco margen. No parece algo que Katia hiciese deliberadamente.
I MANI : Pues lo ha hecho. La descripción de la desventaja dice que tiene un cincuenta por ciento de probabilidades de conseguir una bonificación de Fuerza al despertar, pero también otra de perder Inteligencia.
Se llama Viaje alegre. No sé muy bien qué significa, pero creo que está rememorando uno de sus recuerdos.
Es lo que hacen los palitos luminosos, pero diría que esta versión es más intensa.
Elle la está protegiendo por el momento.
Teniendo en cuenta la reacción de Daniel, algo me dice que no es la primera vez.
C ARL : ¿A qué te refieres? ¿Cómo lo sabes?
I MANI : No quería contarme nada. Siempre ponía excusas cuando hablábamos de Katia… Digamos que yo llevaba tiempo sospechando. Volveré al gremio para hablar con Louis y Britney. Les preguntaré si saben algo.
Se me había encogido el corazón. Katia había encontrado aquel narcopiso porque yo le había dicho dónde estaba. Me había preguntado a mí.
D ÓNUT : SI INTENTAS INSINUAR QUE KATIA ES UNA ADICTA, QUE SEPAS QUE NO TE CREO.
I MANI : Nadie dice que sea una adicta, Dónut, pero me temo que va a necesitar ayuda. Esto es muy adictivo.
D ÓNUT : TODAS LAS SERIES TIENEN UNA TEMPORADA EN LA QUE UNO DE LOS PERSONAJES SE DA A LAS DROGAS O AL ALCOHOL. Y SIEMPRE ME HA PARECIDO MUY ESTÚPIDO Y ME ESTRESA MUCHO. KATIA NO ES UN CLICHÉ. NO LO PERMITIRÉ.
I MANI : Tranquila. Todo saldrá bien.
C ARL : La misión que tengo con Katia es muy importante, pero no servirá de nada si no conseguimos que todos tengan una llave durante la fase dos.
Aseguraos de practicar con los mazos. Dónut y yo estamos a punto de ponernos a practicar con el nuestro.
Luego iremos al club Desperado y veremos qué hacer.
—Carl —dijo Dónut, mirándome—. Estará bien, ¿verdad?
—Katia es la segunda mujer más fuerte que conozco. Sé que estará bien —dije. Después rasqué la oreja de la gata—. Vamos. A practicar.
Entrando en la zona de simulación de batalla.
Aviso: Tenéis al menos una carta consumible en el mazo. La perderéis si la usáis aquí.
Elegid dificultad.
—Elige la normal —comenté—. La que está al nivel de nuestro mazo.
—Eh —dijo Dónut—. ¡Han subido el precio! Antes eran dos mil de oro. ¡Ahora son dos mil quinientos!
—Sí, dijeron que iban a hacerlo.
—Es verdad. También dijeron que conseguiríamos algo si superábamos la dificultad desafío. Hagámoslo.
—Aún no.
En el chat, había un debate muy movido sobre cuál era el mejor tamaño y la mejor composición de los mazos.
Con seis tótems y una mano inicial de cuatro cartas, era importante que saliese al menos una criatura al principio para no quedar vulnerable a los ataques.
Alguien comentó que un mazo de dieciocho cartas era la mejor elección.
Significaba que había un ochenta por ciento de probabilidades de sacar un tótem en la mano inicial, pero también permitía que hubiese bastantes cartas más.
A mí no se me daban las matemáticas y ni siquiera tenía claro que aquel porcentaje fuese correcto, pero decidimos ponerlo a prueba. Dónut y yo preparamos el mazo inicial de dieciocho cartas.
Teníamos seis tótems: GERALDO la foca monje, ASOJANO el orisha, SKYLAR ESPINACA el separador ghommid, JUZICRISTO , RAÚL el cangrejo y SHI MARIA la araña.
Las seis siguientes eran cartas de utilidad: dos de PROLONGACIÓN DE TIEMPO , una de FORNIDO para aumentar la Fuerza, una de MOVIDA AZUL para subir el maná, una de RAYO GRASIENTO para aumentar la velocidad y la carta consumible COMBINACIÓN .
Dónut no había querido añadir Combinación porque no íbamos a poder usarla en la práctica, pero le dije que era mejor incluirla para que fuese lo más realista posible.
También sospechaba que las cartas de Prolongación de tiempo serían innecesarias, pero eso no lo sabríamos hasta que practicásemos con ellas.
Después añadimos tres cartas de trampa. Estas no tenían sentido en la simulación porque solo podían usarse contra oponentes que llevaban cartas.
Pero, al igual que antes, quería un mazo lo más realista posible.
Las cartas podían cambiarse antes de los combates, pero a veces estos te pillaban por sorpresa, por lo que necesitábamos que el mazo normal incluyese esas cartas.
Teníamos COJERA , que también era consumible.
AGUJERO EN LA BOLSA , que no lo era. Y la nueva: PERDICIÓN .
También contábamos con dos cartas místicas, que era inútiles aquí. La que servía para robar cartas: el LADRÓN . Y DESCARTE OBLIGATORIO .
Finalmente, también pusimos otra consumible llamada DARSE A LA FUGA .
No iba a saber si la combinación era buena hasta que no practicásemos. No teníamos muchas cartas de trampa y sospechaba que eran mejores que las de utilidad, pero tendría que servir por el momento.
Mantuvimos a Mongo fuera del transportín. Tenía pensado dejar a Samantha en la sede gremial antes de entrar en la simulación, pero cambié de opinión en el último minuto. Siempre estaba bien tenerla cerca para distraer enemigos.
Mongo saltaba de un lado a otro emocionado mientras Dónut revisaba las opciones de entorno de la simulación y Samantha rodaba en círculo alrededor de mis pies.
—Elige algo urbano —comenté—. No cojas la arena ni tampoco algo que suene peligroso. Asegúrate de que los componentes medioambientales son los estándares de la Tierra.
—No entiendo lo que acabas de decir, Carl. —Soltó un grito ahogado—. ¡Tienen un centro comercial de los ochenta! ¡Como en Stranger Things !
El mundo cambió de repente y aparecimos, tal y como esperaba, en la planta baja de un centro comercial de varios pisos a rebosar de gente.
Hileras de tiendas se extendían frente a nosotros.
Vi unos recreativos coloridos y, al lado, una tienda de juguetes KB Toys en la que no cabía un alfiler.
Y luego un Waldenbooks. La decoración navideña colgaba por el largo pasillo.
En la distancia, una fila de niños y padres aburridos esperaban para poder sentarse sobre el regazo de Papá Noel, a quien no veía desde allí.
Nosotros nos encontrábamos junto a una fuente de ladrillos llena de monedas.
Dónut tosió y yo respiré el aroma familiar de los cigarrillos.
Decenas de PNJ aparecieron en la simulación, deambulando de un lado a otro con bolsas.
En el primer piso había varias personas apoyadas en la barandilla y charlando.
Algunas fumaban. También había varios grupos de adolescentes por aquí y por allá, que nos miraban al pasar.
Una chica susurró algo a un chico, rio entre dientes y señaló mis calzoncillos.
Samantha rodó hasta un grupo de jóvenes que había por fuera de los recreativos, le mordió el pie a uno y empezó a gruñir.
El chico le dio una patada como si fuese una pelota de fútbol y la cabeza salió volando.
A nuestro lado había un puesto de Orange Julius, y la chica que lo llevaba nos miró y dijo:
—Si no vais a pedir nada, será mejor que os apartéis.
No me había dado cuenta de que las simulaciones podían contar con PNJ físicos e interactivos. Eran muy parecidos a los que uno podía encontrar en el club Desperado. No estaban vivos como los PNJ normales de la mazmorra, pero tenían cuerpos físicos con los que podían chocarte.
La batalla comenzará en diez segundos. Ya no se puede cambiar el mazo.
—¿Se puede desactivar a la gente?
—Sí, pero ya es demasiado tarde. ¡Ya está configurado! —comentó Dónut—. Y la verdad es que me gusta.
Una chica con una cola de caballo a un lado de la cabeza miró a Dónut.
—Pero ¡qué mona eres! ¿Y eso es un dinosaurio? Qué súper.
Mongo graznó y movió las patitas con emoción a la joven.
Ha empezado el combate.
Dónut saltó a mi hombro cuando las cuatro cartas aparecieron flotando frente a ella. No había ni rastro del monstruo, aunque con el centro comercial tan lleno de gente sospechaba que tampoco tendríamos que esperar demasiado
Examiné la mano que le había salido: RAYO GRASIENTO , FORNIDO , SHI MARIA y JUZICRISTO .
—Guarda las cartas de utilidad y juega los dos tótems —comenté—. Invoca a Jesús, habla con él un segundo y luego saca a Shi Maria.
Dónut me miró de soslayo desde mi hombro.
—¿Seguro que quieres sacar a esos dos al mismo tiempo?
—Sí —insistí—. Por eso estamos practicando, para ver cómo se llevan. Es importante que se vayan acostumbrando a estar en presencia de los demás.
Alguien empezó a gritar en la distancia.
Dónut agitó una pata hacia delante y jugó la carta de Jesús.
—¡El cuerpo de Cristo! —gritó un presentador invisible mientras unos ángeles translúcidos y centelleantes flotaban frente a nosotros.
El suelo se agrietó, momento en el que una cruz de madera brotó del agujero. Juzicristo estaba clavado en ella, con el arma en la mano derecha. Mongó aulló de preocupación mientras la gente que nos rodeaba empezaba a chillar y a correr.
—¡Es Suso, el Juzicristo! —siguió gritando el presentador mientras las palabras aparecían flotando en el aire.
Suso extendió los brazos y la cruz se resquebrajó hasta convertirse en polvo holográfico, mientras el tipo descalzo caía al suelo de baldosas del centro comercial, con la túnica blanca ondeando en una brisa inexistente.
El pelo largo también le ondeaba. Una aureola dorada le chisporroteaba en la cabeza.
Apareció el contador de 75 segundos y empezó a correr.
—Madre mía —murmuré. Me había olvidado de estas presentaciones tan ridículas.