El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 21
31%

Capítulo 21

Nota añadida por el mazmorrero Herot. Decimosexta edición.

A veces me pregunto si mi Método de la Ruta Transitada funcionará en los pisos inferiores, donde nos dan más tiempo. Cuando el té se infusiona demasiado, el sabor suele ser inesperado.

Entrando en las instalaciones de producción.

No pasamos por el típico control de seguridad gnoll, lo que me sorprendió. Aparecimos directamente en el edificio de las instalaciones de producción que había en el fondo del océano. Por primera vez, no estábamos de lado. La interfaz titiló y desapareció al instante.

Nos encontrábamos en la misma estancia a la que me habían llevado cuando la MazmorraCon. Vi el lugar donde se había encontrado mi sala de entrenamiento trucada. Ahora no había absolutamente nada.

Dónut alzó la vista para mirarme.

—Entonces ¿Mordecai ha estado haciendo de niñera? Sigo confusa. ¿Por qué eso lo convierte en una drag queen?

—Estaba jugando con ellos, Dónut —expliqué—. Son niños pequeños. Les estaba dejando que lo maquillaran.

—¿Y por qué no nos dijo nada? Tú no te habrías negado. Nunca dices que no a ese tipo de… ¡Holita, Zev!

Zev apareció en la estancia sobre la mesa.

Dónut saltó a su lado y le intentó dar un cabezacito a la pequeña kua-tin, pero atravesó el holograma.

—¡Eh!

—Hola, Princesa. Perdón, chicos —dijo Zev—.

Estoy demasiado ocupada. No tenía tiempo para pasarme por allí.

Tenemos miles de naves entrando en la órbita de la Tierra ahora mismo, y todas han llegado antes de lo previsto debido a lo que hizo Prepotente.

Esto se ha convertido en una pesadilla burocrática.

La mitad de esas naves disparará a la otra mitad si se acercan a mil kilómetros de distancia, y los Valtay insisten en que las gestionemos manualmente.

Además, ¿sabéis lo que cuesta una puerta de traslado tunelada sin reserva?

La Abundancia se estará haciendo de polvo estelar, eso lo tengo claro.

Tengo una reunión dentro de unos pocos minutos, al mismo tiempo que la vuestra, por lo que solo tenemos un minuto para hablar.

—Bajó la vista a su tableta—. Dioses, ni siquiera recuerdo para qué era la reunión.

—¿Sabías que Mordecai nos estaba robando dinero? —preguntó Dónut.

Zev gruñó.

—La verdad es que sí, pero yo no lo llamaría robar, en realidad.

Si lo denunciáis, podríais recuperarlo, eso sí.

Esa historia es tan emotiva que hemos intentado convencer a la IA de que cambie las normas y permita a los espectadores verlo mientras pasa tiempo con esos PNJ, sobre todo porque ayuda a crear tensión si tenemos en cuenta el pasado de Mordecai con Huanxin.

Que se arriesgue a perderlo todo para salvar a unos niños PNJ es un drama de primer nivel.

¿Lo habéis visto? Es adorable cuando está con ellos.

¿Quién lo iba a pensar? La IA no parece interesada en ayudarnos, por lo que vendimos la historia a Titan, quienes están preparando un vídeo con personajes virtuales.

—¿Es como uno de esos dramas de sobremesa? ¿Sobre Mordecai? —preguntó Dónut—. ¿Y salgo yo?

—No quieren pagar la tarifa de licencia adicional —comentó Zev—. Pero sí que sale Mongo.

Dónut soltó un gritó ahogado.

—¿Mi Mongo convertido en estrella de cine? ¡Se va a emocionar mucho!

—Esto… ¿Es seguro pedirle a la IA que haga ese tipo de cosas? —pregunté.

—Pedirlo sí. Parece que le gusta. ¿Exigirlo? Eso es algo que estamos investigando.

—Bueno, dime. ¿De qué querías hablar con nosotros?

—Un momento. —Hizo clic en la pantalla de la tableta.

Las luces de la estancia parpadearon dos veces—.

Vale. He activado la seguridad extra para la conversación.

Ahora estamos en una segura oficial entre una administradora y un patrocinador del programa.

En estos momentos, a los dos se os considera patrocinadores.

Debido a ello, las normas son un poco diferentes de las del mazmorreo normal.

Soy la única que va a oíros sin contar a la IA. ¿Entendido?

—Anda, me gustan los cotilleos y los secretitos. Qué bien —dijo Dónut.

—Eso es lo que es, sí. Vale, escuchad. Odette va a pediros ser vuestra asistente durante la Guerra de Facciones. Quiero que sepáis lo que significa exactamente antes de decidir. Es decisión vuestra, pero en mi opinión es mala idea.

Sabía que nos iba a hablar el tema, pero me sorprendió que nos aconsejase no aceptar la oferta de Odette.

—¿Qué hará como asistente y por qué es mala idea?

—Un asistente es un observador neutral. Todos los equipos tienen uno.

Tendrán acceso a las normas y podrán comunicarse libremente con el resto de los asistentes.

Son una mezcla entre representante e intermediario, por así decirlo.

Una especie de árbitros. Pueden avisar de que se están quebrantando las normas, con capacidades limitadas, pero en realidad su participación es principalmente simbólica.

Suelen ser personas famosas, estridentes y llamativas que le dan vidilla al programa para disfrute de los espectadores.

Alguien como Odette, precisamente. Lo ha hecho varias veces.

—¿Estará físicamente en la superficie con nosotros?

—Sí —aseguró Zev.

—¿Y si conseguimos ganar la votación para que se desactiven las protecciones? ¿Seguirá queriendo ser asistente?

—Carl, es muy improbable que consigas algo así. Y, aunque lo hagas, estoy segura de que habrá normas ocultas en alguna parte que asegurarán a los asistentes un conjuro de invulnerabilidad permanente.

—Vale. Entonces ¿por qué crees que es mala idea?

Zev suspiró.

—Como bien sabréis, Odette y Mordecai se conocen desde hace tiempo.

Ella fue su representante hace mucho. Y a Mordecai no le cae muy bien.

No voy a daros detalles, pero ¿recordáis lo que pasó cuando Mordecai se encontró con Chaco en el carrusel de premios?

Le tiró una silla a la cabeza y lo expulsaron un tiempo.

Si están juntos en el mismo espacio, Mordecai la atacará y lo expulsarán.

Lo perderéis. Su contrato estará en peligro.

La mitad de los niños a los que está cuidando serán expulsados porque vuestro espacio personal cambiará.

Odette es muy fan del… drama. Involucrarla en esto no será bueno para nadie.

Se le dan bien los programas, pero os aconsejo que no os acerquéis a ella en otro contexto.

Me quedé pensando unos instantes. Teníamos que elegir a Odette. No teníamos elección. Necesitaba una excusa factible para ignorar por completo el consejo de Zev. Por suerte, aún quedaban unos pocos días.

—¿Con qué facciones suele participar? —pregunté.

Zev se encogió de hombros.

—La última vez fue con los Acorazados. ¿O con los Saqueadores? No me acuerdo. Siempre está con alguien diferente.

—Este consejo tuyo no parece nada oficial —comenté—. En mi opinión, los productores Valtay estarían aplaudiendo con las orejas si Odette participase con nosotros.

—Y no es oficial —aseguró Zev—. Es un consejo personal que os doy.

Para mejorar las posibilidades de vuestro equipo.

Y que sepáis que los Valtay han dado un paso atrás después de lo ocurrido con Prepotente y se están distanciando poco a poco del programa.

Necesitan la confianza de los inversores para el próximo mazmorreo, del que también se encargarán ellos.

El séptimo piso era obra de Cascadia, pero insistieron en usarlo y, cuando se fue al traste, tuvieron lo que vosotros los humanos llamáis un momento de «Dios nos coja confesados».

Uno de los buenos, sobre todo después de cómo terminó el sexto piso.

Aun así, a pesar de eso, siguen ganando dinero.

Vosotros dos sois rentables. Mucho más de lo normal, pero es a costa de algunos de los patrocinadores, algo poco habitual.

La Corporación Borant lo va a tener crudo después del mazmorreo, pase lo que pase.

Si los Valtay se desvinculan, al terminar podrán decir que les ha ido bien teniendo en cuenta los resultados finales y, al mismo tiempo, podrán señalar a Borant y decir: «Pues hemos conseguido estos beneficios a pesar de lo mal que lo han hecho los peces del fango esta temporada». ¿Me habéis entendido?

—Ni lo más mínimo —dije.

—Vosotros no elijáis a Odette, ¿vale? —dijo Zev—. Me gusta Mordecai y sería fatal para él que la eligierais.

—¿Qué te pasará a ti si tu empresa cierra? —preguntó Dónut.

La pequeña mujer se encogió de hombros.

—Eso depende de cómo estén las cosas en mi planeta.

Dónut suspiró con dramatismo.

—Estoy segura de que negarle algo así a Odette le romperá el corazón, pero si voy a ser madre de una estrella de Hollywood, tengo que aprender a tomar decisiones difíciles, supongo.

No dije nada.

—Bien. Y sé que Odette no se enfadará tanto. Tiene el corazón de piedra y está acostumbrada a los rechazos. Ahora, entrad ahí. E intentad no enfadar mucho a mi jefa.

—¿Tu jefa? —pregunté, interesado al momento—. ¿Tu jefa estará en la reunión de hoy?

Zev se limitó a suspirar.

—Vosotros dos sois representantes del tercer equipo, por lo que os sentaréis aquí —dijo el robot mexx con forma de disco mientras señalaba dos sillas de la enorme mesa redonda. Se llamaba U56KL y Dónut se había puesto a llamarlo «Urkel».

No había nadie sentado en el resto de las sillas, al menos que pudiésemos ver. La mesa estaba dividida en diez secciones y en cada una había una silla de varios tamaños. O no había silla alguna.

—¿Somos los únicos señores de la guerra que vendrán hoy?

—pregunté. Zev nos había dicho antes que a aquellas reuniones solo acudían los subordinados, razón por la que no es que me hiciese mucha ilusión estar presente.

Dónut estaba molesta porque no la fuesen a grabar y a emitir.

Aún no se había dado cuenta de que tampoco había aparecido el catering que se suponía que iban a darnos. Esperaba que siguiese sin recordarlo.