El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 19
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Capítulo 19

La corona apareció en la cabeza de Katia.

—Katia —dijo Dónut mientras alzaba la vista—. ¡Tienes una tiara púrpura! Qué bonita. Se parece a…

Se quedó en silencio al darse cuenta. Se quedó muy rígida sobre mi regazo.

—¿Por qué? ¿Cómo? —dijo un momento después—. ¿Te la tiró Louis a la cabeza?

—Fue Eva —explicó Katia—. Lo hizo en el último momento, antes de morir. Fue mi culpa. Intenté hablar con ella cuando tendría que haberla matado.

—¿Te pusiste a hacer un monólogo? —preguntó Dónut en voz baja—. Sabes que no hacemos monólogos, Katia.

—Lo sé. Fue mi culpa.

Dónut respiró hondo.

—¿Quién más lo sabe?

—Además de todos los que estamos en esta estancia, Li Na, Li Jun y es probable que Zhang y Chris. También Louis, Britney y Tran. Aún no se lo he dicho a nadie de Meadow Lark, pero seguro que sale en el episodio resumen de esta noche.

—Esto es como lo de Ferdinand —continuó Dónut, con voz trémula—. O cuando Odette llevó al programa a la señorita Beatrice. Quieren que nos peleemos. Katia, no quiero pelearme contigo.

—Lo sé —dijo ella—. Pero tenemos un plan. Una salida. Esa es la razón por la que Carl arreglo la capilla de Yemaya.

Dónut me miró fijamente.

—¿Lo sabías?

—No —dijo Katia al momento—. No lo sabía hasta que no empezó ese combate.

Y aún no se lo he contado todo. Mordecai tampoco lo sabía.

Voy a contaros todo ahora mismo, pero antes de que empiece, quiero que me prometas algo, Dónut.

—Se inclinó y besó a Dónut en la frente—.

Tienes razón. Es lo que quieren. Y también lo que quería Eva.

Quieren que nos peleemos. Y eso no va a pasar.

Te quiero, Dónut. Y nunca te haré daño. Moriría antes de dejar que pasase algo así.

—Yo también te quiero —dijo la gata—. Pero ¿qué vamos a hacer? Solo una de nosotras podrá salir del siguiente piso.

—Tenemos una solución. Eso es lo importante.

No será fácil, pero ya hemos empezado con algunas de las cosas más complicadas.

—Katia sacó una pequeña caja del inventario y la colocó sobre la mesa.

La caja era rectangular, del tamaño de una de música, un poco más pequeña que la caja de movimiento del portal. Chisporroteó con energía oscura.

El tatuaje de la telaraña que tenía en el codo empezó a latir cuando la sacó.

—Es lo que había en la caja celestial de botín que recibí al principio del sexto piso.

—¿Qué? —pregunté. Cogí la caja, titubeante—. ¿Qué es? ¿Te dieron una caja de botín celestial? ¿Cuándo? ¿Cómo?

—Intenté contártelo muchas veces, Carl. A los dos. Me la dieron por abrir el Portal de los dioses ferales e inundar Larracos, al principio del sexto piso. La he tenido en el inventario todo el tiempo.

La giré en la mano. Era ligera y parecía estar hecha de madera oscura, tallada con patrones de telaraña.

En la tapa había tres gemas del tamaño de una canica, cada una fijada con una garra metálica que brotaba de la madera.

Una de las joyas no dejaba de brillar. Las otras dos parecían resquebrajadas y quemadas, como bombillas rotas.

La caja tenía unas hendiduras a través de las que se veía el objeto que había en el interior. Era el capullo de una flor rosa. Una orquídea. Se agitaba de un lado a otro en la caja, pero no había manera de abrirla. Lo examiné.

Aparecieron varias páginas de texto. Solté un gritó ahogado al ver el nombre del objeto.

Caja fuerte cerrada de la Sierpe Nocturna.

«Dime qué han traído. Maldita sea, ¡dímelo!».

Se han roto dos de los tres sellos.

En realidad, esto son dos objetos. Es una caja. Y tiene un premio dentro. Verás el premio, pero no podrás hacerte con él hasta que abras la caja. Para hacerlo, tendrás que romper los tres sellos.

Este es el premio que hay en el interior:

Orquídea del favor de Ilitía.

Aviso: Este objeto solo lo puede usar una mujer. O un hombre, si eres un caballito de mar.

Es una flor. Se supone que te la tienes que comer, aunque también sirve para decorar.

Es probable que sepa tan mal como una ensalada de esos restaurantes hippies veganos con un mes de lista de espera para reservar.

Todo esto es una metáfora de la dualidad entre la debilidad y la fuerza de las mujeres o alguna movida de esas.

No se me dan bien estas cosas e Ilitía es muy rara.

¿Sabías que puede disparar leche ácida por los pezones? Rara de cojones.

Pero bueno, que si te comes la flor, te dejará inconsciente durante una hora con la salud al 1 % del máximo. No podrás curarte durante ese tiempo.

Si sobrevives a la prueba, recibirás una de las tres bendiciones permanentes de la diosa Ilitía. Dicha bendición se otorga a discreción de la deidad y no se puede elegir.

Si decides venerar a Ilitía antes de consumir la flor, las descripciones de las bendiciones se ampliarán. También te preguntará cuál de las tres prefieres. Su cooperación no está garantizada, sobre todo si no le caes bien. Pero Ilitía tiene fama de ser una deidad generosa.

Las tres bendiciones posibles son las siguientes:

La primera. Se triplica tu Constitución base. Cualquier punto que te pongas en Constitución a partir de ese momento contará por tres. Todas las bonificaciones de Constitución también se triplican.

En otras palabras, serás prácticamente indestructible e inmune al daño físico a partir de ese momento. Seguirás siendo vulnerable a las muertes instantáneas, que lo sepas, pero esta bendición es una pasada igualmente.

Aviso: Esta bonificación perderá su efecto si Ilitía muere o si llegas más allá del duodécimo piso. Los puntos que tengas en ese momento no cambiarán, eso sí.

La segunda. Asistente celestial. Se te teletransportará de inmediato al duodécimo piso. Trabajarás como asistente celestial hasta que dé comienzo la Ascendencia, momento en el que se te dará la opción de salir de la mazmorra o continuar.

Aviso: Esta bendición bloqueará tu progreso actual.

Pasarás a ser un PNJ no combatiente de manera temporal.

Tus patrocinadores y tu inventario quedarán bloqueados.

Abandonarás de inmediato cualquier grupo del que formes parte.

No es un puesto permanente y no es necesario que firmes un contrato legal con los productores actuales.

Se te proporcionará asesoramiento legal cuando haya terminado tu servicio.

Puede que parezca una bendición mala, y está claro que es una apuesta en realidad, pero los asistentes celestiales no suelen estar en peligro mientras obedezcan. Dicha protección termina cuando empieza la Ascendencia, pero en ese momento se te dará la opción de firmar un trato.

La tercera. Tu especie cambiará permanentemente a aquella con la que naciste. Quedarás embarazada. Se te dará la opción de elegir al padre, que tendrá que ser de la misma especie que tú. No te preocupes. No tendrás que hacer el ñiqui ñiqui con él. A menos que quieras, claro.

Aviso: Debido a las normas de la temporada actual, al recibir esta bendición no podrás seguir formando parte del juego.

Se te descalificará y se te teletransportará a la guardería ubicada en la antigua ciudad de Bombay, en la India y en la superficie del planeta.

Perderás todos los beneficios futuros por haber participado en Planeta mazmorrero: Tierra .

—Madre mía —dije antes de seguir leyendo.

Una pasada, ¿verdad? Un premio digno de la hazaña necesaria. Pero para eso tendrás que hacerte con la flor.

Caja fuerte de la Sierpe Nocturna.

La caja está vinculada a la mazmorrera n.º 9.077.265. Katia Grim. Solo esta mazmorrera puede cumplir los requisitos.

La caja está cerrada. Se han roto dos de los tres sellos. Es necesario romper el último para abrirla.

Para abrir la caja tienes que romper los tres sellos. Para romper cada uno de los sellos debes completar las siguientes tareas. No te preocupes. Son fáciles. Insignificantes, de verdad.

Si mueres antes de completar las tareas, la caja destruirá el premio del interior.

Tareas completadas:

• Mata a alguien que esté en tu grupo o que haya estado en él.

• Mata a un jefe de país o de piso.

Tarea pendiente:

• Encuentra un gremio de Sufrimiento y completa una misión de asesinato. Estar en posesión de esta caja te da acceso temporal al gremio.

—Madre mía —dije por segunda vez mientras soltaba la caja. Se la di a Dónut, quien empezó a leer la descripción.

Katia extendió los brazos y luego se abrazó con fuerza a sí misma, como una serpiente que se enroscase alrededor de un árbol.

Apretó con tanta fuerza que se le contrajo el torso.

Le temblaban las manos y se frotaba los dedos con nerviosismo.

Reconocí el gesto. Yo solía hacer lo mismo cuando estaba desesperado por fumar.

Tras ella, Bautista siguió yendo de un lado a otro.

—Antes de venerarla, el nombre de las bendiciones era «Constitución triple», «Eres un asistente» y… —Se quedó en silencio un rato—. «Te quedas embarazada». No tenía muy claro qué podía significar esa última. Las descripciones cambiaron cuando al fin decidí venerarla, que fue hace unas horas.

—Eso era de lo que querías hablar conmigo al final del sexto piso —dije—. Por la del embarazo.

Katia titubeó.

—Sí —dijo al fin—. Quería pedirte consejo.

Gracias a lo de Eva, sabía que la tarea de matar a otro mazmorrero sería fácil.

Sabía que era muy probable que terminase pudiendo abrir la caja.

Sin venerarla, tenía un treinta y tres por ciento de posibilidades de que saliese la de quedarse embarazada, pero aun así…

no sabía si aquello era un chiste cruel o qué.

Aún no sabía que no se puede estar embarazada dentro de la mazmorra, aunque había visto indicios.

Pero… luego pasó lo de la corona y todo se volvió más urgente aún.

Cuando vimos lo que les ocurrió a Dmitri y a Maxim Popov…

Asentí.

—Es una salida.

—Sí —dijo ella.