El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 15
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Capítulo 15

Nota añadida por el mazmorrero Carl. Vigesimoquinta edición.

A pesar del tiempo que ha pasado, no deja de sorprenderme lo rápido que pueden cambiar las cosas.

Empieza el combate.

—¡Traición! —gritó Asojano mientras señalaba a Antón, quien estaba en pie con un pedazo de metal en la mano, como un niño al que hubiesen pillado robando—. ¡Traición!

La música era una mezcla orquestada de guitarras y teclados con mucha distorsión. Un momento después, me di cuenta de que era una versión grandilocuente de In the Hall of the Mountain King . Sonaba como algo que tocaría Trans-Siberian Orchestra, esa banda heavy metal navideña.

—Vale. Allá vamos —dije—. Dónut…

—¡No! —gritó una nueva voz, que hizo que me quedase en el sitio.

Era una femenina y venía de una de las capillas adyacentes a la de Asojano.

Brillaba etérea, como un fantasma. Era incorpórea y se trataba de una mujer muy guapa de piel negra con un traje holgado amarillo que parecía estar hecho de luz.

Sentí su Carisma como si fuese algo físico.

Fue como cuando había conocido a Signet, pero más intenso.

«Debo protegerla», pensé.

El nombre OSHUN apareció sobre su cabeza. No me dio más información.

—Reparad mi capilla —dijo al tiempo que nos señalaba—. Os protegeré de cualquier otra deidad que quiera haceros daño. Os daré riquezas que ni podéis imaginar. No le hagáis caso a Ogun. No escuchéis a Asojano. Ni a ningún otro de los que aparezcan.

Tenía una voz seductora, casi como si me estuviese susurrando al oído, a pesar del volumen cada vez más alto de la música. No comprendía cómo podía oírla tan bien. Era como si me estuviese hablando directamente a mis pensamientos. También sentí como si me estuviese poniendo la mano en el hombro.

Dónut dijo algo, pero no la oí a causa de la música. Los auriculares aparecieron en su cabeza.

—¡Carl! ¡Está usando Encanto! —gritó con voz estruendosa. Después dijo con tono de burla—. ¿Tú también, Antón? —Se giró hacia la recién llegada—. ¡Deja de hacer que Carl tenga una erección!

«Esto está mal», pensé. Sentí cómo daba un paso hacia Oshun, quien no estaba allí en realidad. Casi ni se la podía considerar un fantasma, pero yo no podía quitarle ojo de encima. Asojano había dejado de gritar y ahora se había puesto a hablar con la recién llegada, pero yo no oía nada.

K ATIA : Carl, necesito que escuches con atención. Te estoy enviado este mensaje solo a ti. No a Dónut.

C ARL : No es un buen momento, Katia.

Activé mi Armadura de volutas, que se suponía que me protegía del control mental. Pero no funcionó. No estaba usando control mental, sino seduciéndome con cantidades ingentes de Carisma. Era diferente.

«Cagondiós —pensé mientras me agarraba el dedo índice de la mano izquierda—. Esto va a doler».

Respiré hondo y lo rompí. Crac.

—¡Au!

K ATIA : No tengo tiempo para explicaciones.

No sé exactamente dónde estás ni lo que está pasando, pero no toques la capilla que tenías planeado reparar.

Seguro que tienes otra cerca, una rota de Yemaya.

Se llama Yemaya. Recuérdalo. Debería ser azul.

Si solo puedes arreglar una, tiene que ser esa.

Si lo haces, nos ayudarás a Dónut y a mí a salvarnos.

Me lancé un Sanar mientras leía el mensaje por segunda vez, cada vez más confundido. Antón empezó a moverse hacia la capilla de Oshun mientras sor Inés y Paz intentaban detenerlo.

—¡Tenéis que romperle el dedo! —gritó Dónut—. Madre mía, Carl. ¡Mira su erección! ¡No veas, Antón!

C ARL : ¿Qué? ¿Qué cojones? ¿Salvaros a Dónut y a ti de qué?

K ATIA : Para. Escúchame. Tengo la Corona mágica de la furcia de la septicemia en la cabeza, pero hay una solución.

No será fácil y requiere muchos pasos previos, pero primero tenemos que resucitar a la diosa Yemaya.

Es nuestra única oportunidad en este piso.

Lo han montado así. Lo siento mucho. Te lo habría comentado antes, pero creí que teníamos más…

La ventana de chat desapareció.

Pero ¿qué cojones? ¿Qué coño estaba pasando?

El mundo se paralizó en ese momento. Antón consiguió zafarse de Paz y sor Inés para luego dejar atrás la pelota de luz que había en el centro de la estancia.

Aún tenía el metal de la capilla de Ogun en la mano.

Todos nos habíamos quedado muy quietos. Aparecieron dos formas etéreas más detrás de sus respectivas capillas destrozadas.

Ambos eran hombres. Solo quedaban dos capillas ruinosas vacías.

¡Logro desbloqueado!

¡Has descubierto una sala de la espina celestial!

Y no son espinas de pez, sino las de las rosas.

Estas cosas son muy poco habituales. ¿Y una celestial? No veas. Esto va a ser buenísimo.

Es probable que no sepas lo que es una sala de la espina, pero no te preocupes. Lo descubrirás muy rápido.

Recompensa: Como diría el maravilloso Bret Michaels: «Toda rosa tiene su espina».

No podíamos movernos, pero sí hablar.

—Carl, ¿qué está pasando? —gritó Dónut.

Yo aún no me había recuperado del mensaje de Katia. ¿Cómo? ¿Cómo se había hecho con la Corona mágica de la furcia de la septicemia? Aquello era un problema muy gordo. ¿Y cómo sabía lo que estaba pasando en el lugar donde nos encontrábamos?

Respiré hondo. Ahora todo eso daba igual. Tenía que dejarlo para después. Yo sí que sabía lo que era una sala de la espina. Nos iban a dar una serie de elecciones y todas tendrían un efecto positivo y uno negativo.

La música se detuvo unos instantes y luego continuó, pero mucho más intensa aunque parecía pertenecer a la misma canción. Sonaba de fondo cuando la IA, ebria de emoción, volvió a hablar:

¡B-b-b-b-batalla contra jefe!

¡Sala de la espina! ¡Sala de la espina!

Bien, bien. Estoy que no me lo creo. ¡Alla vamos! ¡Hora de elegir! ¿Queréis luchar? ¿Queréis traicionar a vuestros amigos y conseguir riquezas sin par? ¡Vosotros veréis!

Siete capillas. Un Sol del Renacimiento. Lo que hagáis ahora lo cambiará todo.

La decisión que toméis no solo tendrá consecuencias para vuestra vida y la de vuestros amigos. Ni solo para este piso siquiera. Podría llegar a cambiar la naturaleza misma de la mazmorra.

Es divertido que este tipo de cosas aparezcan así sin previo aviso, ¿verdad? ¿A que creíais que el octavo piso iba a ser de relleno hasta llegar al noveno?

Pues así no funcionan las cosas aquí.

La estancia quedó del todo a oscuras de repente. Lo único que siguió iluminando fue el Sol del Renacimiento, de un tono rojo y anaranjado. La pequeña gema con forma de calavera giraba como un globo mientras le brotaban nubecillas de humo de las cuencas oculares.

¿Qué capilla vais a reparar? Solo podéis elegir una.

Apareció un foco, que brilló sobre la primera de las siete capillas en ruinas.

¡Primera capilla! La capilla de Ogun, el dios de los herreros.

Fue el único de los orishas estos que consiguió ascender a los Salones, así que no necesita que arreglen su vieja capilla.

Tiene toda una nueva generación de seguidores.

Pero también es un capullo y no quiere que ninguno de sus antiguos familiares vuelva al juego.

Dos de vosotros lo veneráis, así que es probable que queráis arreglar esta.

Si no lo hacéis, recibiréis un castigo divino.

Repararla no tiene beneficios adicionales.

El foco pasó al siguiente montículo de rocas.

Este tenía un fantasma brillante detrás.

Era un anciano con un sombrero de fieltro, que estaba apoyado contra la pared con indiferencia.

El tipo tenía un gallo en el hombro. Aquel fantasma de aspecto humano y casi invisible tiró una moneda al aire y la cogió antes de que cayese al suelo, mientras el gallo movía la cabeza de un lado a otro.

¡Segunda capilla! La capilla de Legba. Si se repara, todos tendréis un 50 % de posibilidades de evitar todos los castigos divinos que os afecten en un futuro. Aprenderéis el conjuro Niebla de confusión a nivel 15. Y Legba ascenderá.

La siguiente capilla no era más que un montículo de rocas. Sin fantasma.

¡Tercera capilla! La capilla de Shango. Es un poco tímido. Si la reparáis, aprenderéis el conjuro Rayo a nivel 15. Y conseguiréis la capacidad de entrenar dicho conjuro hasta nivel 20. Puede que os sea útil más adelante. Y Shango ascenderá.

La capilla después de esa era la de Oshun, la mujer que me había obnubilado con su Carisma.

¡Cuarta capilla! La capilla de la dulce Oshun. Si la reparáis, estaréis protegidos contra los cinco ataques mortales siguientes. Todos recibiréis una mejora del 50 % de vuestro Carisma. Todos recibiréis el conjuro Sanar grupo a nivel 10. Y Oshun ascenderá.

Después iba Asojano, quién estaba paralizado con la boca abierta de gritar.

¡Quinta capilla! Asojano, el Señor de la Viruela.

Ya sabéis quién es. Es la razón por la que os habéis metido en este embrollo.

Si reparáis su capilla, completaréis la misión.

Los ghommid volverán a la normalidad. Y ya está.

Asojano no ascenderá. Ya ha demostrado que es un comemierda demasiado peligroso como para entrar en los Salones de la Ascendencia.

Pero…

Si no reparáis su capilla, atacará y tendréis que matarlo.

Esa es la batalla contra el jefe. ¡No os olvidéis de que es un jefe de ciudad!

También romperá la protección de la estancia, lo que permitirá que los ghommid entren al templo.

Y eso no os va a gustar nada. Cuando lo matéis volverán a la normalidad. O eso espero.

«Mierda, mierda, mierda», pensé.

En la siguiente pila de rocas había otro fantasma. Solo lo veía de cintura para arriba. Parecía estar musculado, aunque sus rasgos faciales eran andróginos. Tenía una serpiente marina translúcida de algún tipo enroscada alrededor del cuerpo.