El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 13 #3
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Capítulo 13 #3

—Carl, ¿estás bien? —preguntó Dónut cuando volvimos al camerino.

Se había subido a la encimera para mirarme directamente a la cara—.

La verdad es que no ha estado muy bien por su parte comentar toda esa información sobre tu madre.

Y tu padre era un malnacido de mucho cuidado.

Me sorprende que tú salieses tan bien, aunque explica algunas cosas.

¿Por qué jamás le contaste nada de esto a la señorita Beatrice?

Solté un gruñido evasivo. No estaba bien.

Estaba de todo menos bien. Pero ¿qué iba a hacer?

Aquello era el pasado y ya había quedado atrás hacía mucho tiempo.

Cada vez que empezaba a compadecerme de mí mismo, pensaba en el resto de las personas del mundo.

Había mucha gente a la que le había ido peor.

Y más ahora. Sentía como si no tuviese derecho a enfadarme sobre algo que había pasado hacía tanto tiempo.

Zev fue la única que se había quedado con nosotros, pero se había puesto a escribir con rabia en su tableta mientras gruñía. Estaba muy enfadada por lo que había hecho el intermediario. Jamás la había visto así.

—Son cosas del pasado —respondí al fin—. No quiero que me definan las cosas sobre las que no tengo control alguno.

Dónut se me quedó mirando un rato con gesto preocupado, como si se estuviese debatiendo entre insistir o no.

Y en ese momento lo sentí. El río. Había empezado a burbujear por aquí y por allá. Estaba de crecida. Lo oía. Estruendoso. Rugiente.

«Sigo aquí. Llevó aquí todo este tiempo».

Los parches no duraban demasiado si no se colocaban bien.

Dediqué a Dónut una sonrisa cargada de inseguridad y luego negué con la cabeza.

«No. No, por favor».

Ella parpadeó despacio y luego saltó a mi hombro y se apoyó contra mi cabeza, lo que me permitió empezar a acariciarla. Me había dado la impresión de que iba a seguir con las preguntas, pero luego pareció cambiar de idea. Se envaró.

—Bueno. Pues es muy trágico. Pero ¿oíste lo que dijo? ¡Odette te dedicó un programa especial! ¿No es maravilloso? Me pregunto si habrá tenido mucha audiencia. ¿Crees que habrá hecho uno sobre mí?

—Hay uno, sí —respondió Zev, que no alzó la vista de la tableta—.

Y se emitirá esta noche, de hecho. También hubo uno sobre Li Na anoche.

Mañana será el de Katia. Y después… no me acuerdo.

Creo que el de Florin. Odette los ha grabado para que se emitan mientras ella viaja hacia la órbita de la Tierra.

—¿En serio? —preguntó Dónut, que empezó a brincar arriba y abajo en mi hombro de repente—.

¡Mi programa especial! ¡Sobre mí! —Soltó un grito ahogado—.

¿Creéis que tendrán el vídeo del jurado de Cleveland?

Es ese en el que hacen un primer plano de la dueña de Montaña de Canela cuando se da cuenta de que ha perdido y es…

para chuparse los dedos. —Hizo el ruido de chuparse los dedos—.

La señorita Beatrice tuvo una captura de pantalla del momento como fondo del móvil durante un mes o así.

—Zev —llamé—, ¿sabías que ese tal Heraldo iba a estar aquí y no se lo dijiste a mi abogado?

—No, Carl —respondió Zev. Parecía preocupada—.

Lo siento. Tengo muchas cosas que hacer.

Tantas que ni debería estar aquí. Perdimos a muchos trabajadores con el cambio de manos a favor de los Valtay.

Y tampoco estábamos preparados para este octavo piso.

Y los Valtay no permiten la ayuda de ciertos tipos de sistema de micro-IA.

Estoy haciendo el trabajo de cinco personas.

Ni se me pasó por la cabeza que tenía que avisar a tu abogado.

Me lo apuntaré para la próxima. Y, además, tampoco sabía que iba a ser ese tipo.

—Entonces ¿el Imperio Calavera lo sobornó a él? —pregunté—. ¿Cómo es que sigue en el puesto?

—No vamos a hablar de eso —aseguró Zev—. Se os va a teletransportar de vuelta en diez segundos. Volveréis dentro de dos días para la reunión de preproducción.

Dónut se estiró y se afiló las garras en el dobladillo de mi capa.

—Si Rosetta está bloqueada de verdad, espero que al menos emitan ese último episodio, aunque sus productores tengan una obsesión un tanto extraña con series que no son… —Se quedó en silencio y volvió a soltar un grito ahogado—. Series que no son tan buenas como Gossip Girl .

Nota añadida por la mazmorrera Milk. Sexta edición.

Escribo en la que es la sexta edición de este libro.

Estoy dejando toda la información posible.

Algún día encontrarás estas palabras y rezaré para que te sean útiles, para que te alimenten con el guiso con el que yo solía alimentar a nuestros pequeños.

Pero ¿será suficiente dar tanta información a una sola persona?

Dar de comer a alguien es algo que destila honor, pero lo que me gustaría en realidad es preparar un banquete para toda la galaxia.

Ojalá todos se atraganten con nuestro dolor.

Nota añadida por la mazmorrera Rosetta. Novena edición.

Estoy de acuerdo, camarada. Algún día, nos aseguraremos de que todos lo sepan. Nuestras palabras no caerán en el olvido. Lo juro.