El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 11 #4
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Capítulo 11 #4

—Sí, sí lo sabía —comenté. Había oído a los demás hablar sobre ella por el chat.

Ren era de Mongolia, pero había pasado la mayor parte de su adolescencia y su veintena trabajando como modelo de pasarela en París.

Un exnovio celoso la había herido de gravedad y, antes del derrumbe, se encontraba en Mongolia tras volver.

Al parecer, era una noticia bastante conocida en el mundillo.

Yo nunca había oído hablar de ella, pero era lo más cercano que teníamos en la mazmorra a una celebridad de antes del derrumbe.

Comentar algo así donde Dónut pudiese oírlo era un error.

Yo había hablado con la gata para tranquilizarla comentándole todos los premios de belleza que tenía ella por el chat.

—Eso es mentir, obviamente —dijo Dónut, que no se había tranquilizado—. Si fuese supermodelo, ¿por qué iba a transformarse en perro?

—Pues no lo sé —dijo Louis—. Pero tiene un collar con una huella de perro. Quizá le gusten mucho.

—Mirad, da igual —dijo Katia—. Tampoco ha ocurrido aún. Hay otros gremios que la quieren en su equipo, así que ya veremos qué pasa. Pero Imani estaba comentando que deberíamos debatir a partir de ahora a quién dejamos entrar y a quién no.

—Pues Carl, Mongo, Bomo, Mordecai y yo votamos que no —aseguró Dónut.

Extendí la mano y acaricié a la gata enfadada.

—Ya hablaremos al respecto si finalmente decide que quiere unirse.

—Por cierto —dijo Louis, que cambió de tema—.

¿Tenéis pensado ir a rescatar a Samantha pronto?

Cometí el error de añadirla a mi chat y no quiero ir de capullo ni bloquearla, pero no deja de enviarme mensajes.

Antes me escribió «¡YUUUJU!» como cincuenta veces una tras otra y en mayúscula hasta que le respondí.

Y, cuando lo hice, me preguntó que qué llevaba puesto.

Me reí.

—Silénciala y ya. Iremos a por ella cuando podamos. Está en el otro extremo del mapa.

Katia negó con la cabeza.

—Te dije que tuvieses cuidado, Louis. La tienes enamoradita.

Gruñí.

—Me alegra que se haya dedicado a centrar su atención en ti en vez de hacerlo en nosotros. Sin ofender. Pero no dejes que te distraiga demasiado. Chatear mucho puede llegar a ser peligroso.

—Esa es justo la razón por la que hemos venido —dijo Katia—. Dónut sí que habla, pero tú estás en plan antisocial y solo comentas cosas del mazmorreo. Queríamos ver cómo estabas.

—Pues bien —dije—. Aquí, disfrutando de la vida que siempre quise, ¿sabes? ¿Cómo os va a vosotros?

Katia sonrió con tristeza.

—Pues ahí vamos. Poco a poco. ¿Necesitáis alguna carta de utilidad? Tenemos unos pequeños trols que están por todas partes. Se llaman Yule Lads y sueltan muchas cartas. Louis asesinó en masa a unos doscientos con un ataque de nube. Ahora tenemos más de las que llegaremos a usar jamás.

Katia sacó un mazo que dejó sobre la encimera, con muchísimas cartas de PROLONGACIÓN DE TIEMPO y MEJORA , así como otras que desconocía.

—Guau —dije mientras les echaba un vistazo—. ¿Os ha salido alguna mística?

—No —respondió Katia—. Ni místicas, ni trampas y solo unas pocas especiales.

Tenemos muchas cartas, pero a nuestro mazo principal le faltan otras tantas.

Dentro de unas pocas horas iremos a buscar tótems. ¿Sabéis cómo funcionan las cartas místicas?

Es un coñazo, porque tienes que tenerlas en la mano ocupando un espacio.

Venga, tomad. Coged estas dos. Son consumibles, así que tened cuidado.

—Me acercó dos cartas de DARSE A LA FUGA .

Yo cogí una de FORNIDO y otras dos de utilidad que no había visto antes.

Una se llamaba MOVIDA AZUL , que aumentaba el total de puntos de maná del tótem.

La otra era RAYO GRASIENTO , que aumentaba la velocidad de una criatura en un 25 %.

Si se la echábamos a Geraldo, este sería ridículamente rápido.

—¡Gracias! —dije.

Katia recogió las demás cartas.

—Tened cuidado. No pongáis demasiadas cartas de utilidad en vuestro mazo hasta que consigáis más tótems. Li Na tiene una carta mística que reduce el tiempo para robar del mazo de diez segundos a cinco. Deberíamos intentar conseguirla todos.

Z EV : Perdón por interrumpir, pero tenéis el programa en unos pocos minutos. Louis también tiene uno dentro de una hora y necesita prepararse.

—Uy, qué penita —dijo Dónut—. Tenemos que ir a un programa y acabáis de llegar.

—Yo también tengo uno —comentó Louis—. Iremos solo Britney y yo. Es Compinches mazmorreros .

—Ah, ese me suena —aseguró Dónut—. Nosotros vamos a un documental o algo igual de intelectual, pero ¡hablaremos sobre programas de televisión!

—Pues suena mucho mejor que el mío —dijo Louis—. Katia fue a este una vez y la hicieron cantar en un karaoke. Cantar se me da fatal.

—A mí nunca me han invitado a un programa para cantar, pero sospecho que será cuestión de tiempo.

Me pregunto si en la galaxia habrá algo parecido a Eurovisión, donde la gente de todos los planetas compite cantando.

Sería maravilloso. —Dónut se giró para mirar a Bomo, quien seguía jugando con la GameCube—.

Bomo, sé un buen chico y cepíllame. Tengo que ir a un programa.

Nos despedimos mientras Bomo cepillaba a la gata. El cretino lo hizo sin quejarse, pero la verdad es que no era tan entusiasta al respecto como el Mazo.

—Carl —dijo Dónut mientras nos preparábamos—, ¿qué crees que va a pasar en esta ocasión? Siempre pasan cosas muy locas cuando vamos a los programas. La última vez no pude ir, pero tú conseguiste que la madre de Vrah se enfadase muchísimo contigo.

—Espero que no ocurra nada demasiado interesante, la verdad —dije.