Capítulo 7
Después de hacernos con la segunda carta y añadir a Geraldo la foca monje como nuestro primer miembro del pelotón, nos alejamos de la costa y empezamos a dirigirnos hacia la ciudad, con la esperanza de encontrar una estancia segura.
No tardamos mucho. Dónut vio una a pocas manzanas.
Nos encontrábamos en una zona menos turística llena de casas y pequeñas tiendas.
Continuamos viajando juntos. Después del primer combate, estábamos muy cómodos en presencia de los recién llegados.
Dónut incluso parecía algo más tolerante con sor Inés.
Pasamos por una intersección en la que había una montaña de coches, bicicletas y ciclomotores estrellados que no ocupaba demasiado.
No vi vehículos moviéndose por la carretera, pero sí personas que iban y venían con la ropa puesta.
Y también alguna que otra bicicleta. Nos colamos entre un Chevrolet clásico y la pared de un edificio para seguir avanzando.
En ese momento, nos llegó un mensaje de Zev.
Z EV : Hola, chicos.
D ÓNUT : ¡HOLITA, ZEV! ¿CÓMO ESTÁS?
Z EV : Pues traigo noticias. Teníais preparada una aparición en el programa de Odette esta noche, pero ha decidido tomarse unos días libres.
D ÓNUT : OH, NO. ¿ESTÁ BIEN?
Z EV : Sí, está bien. Normalmente, se dirige a la órbita del planeta donde se hace el mazmorreo para asistir desde allí a la Guerra de Facciones, pero el truquito de Prepotente ha acelerado un poco las cosas para todo el mundo, por lo que se encuentra de camino.
Hemos cambiado vuestra planificación para que os entreviste más adelante.
Abundancia abundante también os quería en el programa, pero rechacé la oferta por vosotros.
Tenemos otras sobre la mesa, pero nos gustaría que aparecieseis en un programa lo antes posible, porque ya hace bastante tiempo.
Os he aceptado una aparición en un programa llamado Sombras de Boxeo .
Es una entrevista sobre vuestro pasado antes del mazmorreo.
Será mañana, después del episodio resumen.
C ARL : Sí, la verdad es que no estoy muy interesado en repetir lo de Bea. Ni yo ni nadie.
Z EV : Les diré que Beatrice es una línea roja en vuestro pasado.
Pero tampoco iba a ser el tema. Será parecido a lo de ese programa, Bonito planeta , al que fuisteis hace unas semanas.
Pero, en esta ocasión, se hablará de la Tierra contando una historia y el pasado de las vidas de algunos de los concursantes.
No será en directo y será parecido a una entrevista tipo documental.
Quieren centrarse en tu vida, Carl, cuando tenías entre quince y dieciocho años.
Es la época en la que tuviste un tutor hasta que cumpliste la mayoría de edad y te enrolaste en la Marina.
D ÓNUT : ¿Y YO QUÉ?
Z EV : Quieren hablar contigo de la manera en la que algunas series de televisión han moldeado tu forma de ver la vida. Iréis juntos al programa, pero vuestras entrevistas se dividirán en dos episodios diferentes. No os separaréis el uno del otro, eso sí.
C ARL : Estuve en la Guardia Costera, no en la Marina. Y no. Mi vida no es asunto de nadie. Que elijan a otro. O podemos hacer solo la parte de Dónut. Pero ya.
Z EV : Quieren entrevistaros a ambos. Deberíais saber que este programa está catalogado como una ONC sin ánimo de lucro y es propiedad de uno de vuestros patrocinadores.
La Organización Activista y Pacifista de Intelecto Abierto.
También quieren que yo esté allí y, como el programa es propiedad de un patrocinador, también habrá presente un intermediario para asegurarse de que dicho patrocinador no intenta daros ventaja de alguna manera.
Tienen muchísimas ganas de que vayáis. Ambos.
«Cagondiós». Me lo pensé unos instantes.
¿Un intermediario? Recordé lo que Orren el intermediario nos había dicho antes del final del piso anterior.
Intentaba advertirnos sobre algo, pero aún no lo había entendido bien.
Aun así…, si este programa era cosa de la Organización Activista y Pacifista de Intelecto Abierto… , tenía que tener truco.
C ARL : Muy bien.
D ÓNUT : ¡BIEN! VOY A PODER HABLAR SObrE GOSSIP GIRL Y RIVERDALE Y THE VAMPIRE DIARIES .
Soltó un grito ahogado en mi hombro al darse cuenta de algo.
D ÓNUT : ZEV, ¡TAMBIÉN DEBERÍAN ENTREVISTARTE A TI!
Z EV : Lo siento, Dónut. No tengo permitido aparecer en los medios. Pero eso me ha recordado algo. También tenéis una reunión de preproducción dentro de unos pocos días. Aún no tengo la hora exacta.
C ARL : ¿Eso qué significa?
Z EV : Es para el noveno piso. Es entre un equipo de representantes de los nueve participantes en la Guerra de Facciones.
Normalmente, a la reunión acuden ejecutivos de bajo nivel de cada equipo, pero ahora mismo vuestro ejército solo está formado por vosotros dos, vuestro abogado, un puñado de PNJ y el club de fans de Dónut.
Como se comentarán algunas de las políticas del juego, me he tomado la libertad de dar por hecho que querríais estar allí.
Seréis testigos de algo que muy pocas personas llegan a ver.
Y sí, Dónut, antes de que lo preguntes, estos eventos suelen tener catering.
C ARL : Un momento, ¿será en persona?
Z EV : No te emociones tanto, Carl. Han insistido en que vuestra presencia sea virtual. Estaréis en la caravana de producción.
D ÓNUT : PERO SEGUIRÁ HABIENDO CATERING EN LA CARAVANA, ¿VERDAD?
Zev: Sí, Dónut.
—¿Todo bien? —preguntó sor Inés mientras yo daba un paso a un lado para evitar un tipo que iba subido en un rickshaw a pedales.
El vehículo se la pegó contra un coche accidentado, y el fantasma del conductor desapareció entre el metal abollado que tenía delante.
Me acerqué para hacerme con el rickshaw , pero se le había roto la rueda delantera con el golpe. Lo dejé donde estaba.
—Sí —respondí—. Estábamos hablando del calendario de entrevistas para este piso.
—Tiene que ser mucho trabajo —comentó ella con un deje de sarcasmo.
Alcé la mano porque me acababa de llegar otro mensaje, de Bautista para darme información sobre Tran.
El tipo, que había perdido ambas piernas y a su buena amiga Gwen al final del piso anterior, al fin se había recuperado y se había puesto a aprender a usar su nueva silla de ruedas voladora. Antón soltó un suspiro exasperado.
Mientras nos abríamos paso hasta la estancia segura, tanto Dónut como sor Inés sintieron la presencia de un grupo de pequeños monstruos que no dejaban de moverse a unas pocas calles de distancia.
Nos acercamos a investigar y encontramos un grupo de criaturas peludas parecidas a gnomos alrededor de una montaña de vehículos destrozados.
Eran unos monstruos comunes de nivel 20 llamados duendes.
Estaban por todas partes y habría como unos cien que pudiésemos ver.
Saqué al momento el Libro de acervo popular . Recordaba ver a esos tipos en la primera sección, bajo el epígrafe de monstruos comunes. Medían unos treinta centímetros de alto e iban vestidos con harapos. Todos parecían vagabundos pequeños y enfadados.
No tenía tiempo para leer la entrada completa, pero decía que no contaban con ataques especiales ni mágicos. El retrato del libro era de uno de ellos sosteniendo lo que parecía ser un cortaúñas gigante. Ninguno de los que teníamos delante llevaba armas, pero sí que tenían unos dientes muy afilados.
Eran pequeños, pero lo bastante grandes como para tumbar el vehículo si los atropellaba una bicicleta o un ciclomotor, lo que significaba que, probablemente, esos pequeños comemierdas eran culpables de la mayoría de los accidentes de la zona.
Al acercarnos, vi cómo una pareja se abalanzaba sobre un fantasma que iba en bicicleta.
Atravesaron las ropas e hicieron que el vehículo, los pantalones y los zapatos saliesen despedidos de su cuerpo.
Ajeno a todo, el fantasma continuó su camino.
Los monstruitos salieron de entre los restos, cada uno con uno de los zapatos del tipo.
Ambos los destrozaron mientras gruñían como perros con un juguete.
Vi a otro duende que había reunido una pila enorme de zapatos y estaba metido de cabeza en una bota, con las piernas hacia los cielos, como si estuviese rebuscando en un contenedor de basura.
Sacó la cabeza mientras refunfuñaba con rabia.
La descripción de las criaturas que nos dio la IA era extraña. Extrañamente corta. Examiné el que estaba dentro de la bota.
Mordecai. Duende. Nivel 20.
Que les den a estos tipos. Mátalos.
—Mira, Carl. ¡Se llama igual que Mordecai! —comentó Dónut—. ¡Deberíamos ficharlo para el pelotón!
Me reí.
—No creo que merezca la pena tener a uno de estos.
Un momento después, uno se nos quedó mirando y empezó el combate. Oí gritos por la calle. Los monstruos gruñeron y cargaron hacia nosotros, pero eran muy débiles físicamente y no se coordinaban entre ellos. Algunos incluso empezaron a pelearse entre sí para llegar antes hasta nosotros.
Nos separamos en tres grupos. Sor Inés y los suyos cruzaron la calle, Dónut y yo nos colocamos cerca de los edificios y Mongo corrió hacia delante muy contento de camino a destrozarlos.
El primero al que se comió fue a Mordecai el duende.
Matarlos no nos costó demasiado.
Mientras luchábamos, vi que la nueva barra de esencia se llenaba muy rápido.
Llenarla del todo solo costó unas diez muertes.
En ese momento, pasó a tener una tonalidad marrón y a relucir con volutas extrañas de color amarillo y verde, imagen que me recordó a aguas negras con aceite derramado encima. Mirar la barra me daba un poco de asco.
Tras llenarse, recibí una notificación. Esta la anunció una voz nueva, grave y ominosa.
La hija del carroñero ha sido alimentada. Desata su rabia.