Capítulo 6 #3
No obstante, el monstruo se levantó como una babosa gigante y siguió gritando.
Era un ruido constante y sin sentido de interjecciones que parecían sacadas de una película de kung-fu.
Pegó un brinco a un lado. Dio una voltereta completa en el aire y volvió a aterrizar sobre la aleta con un leve plaf.
El movimiento había sido rapidísimo y perfecto. «Joder», pensé.
—¡Aiiiyá!
Volvió a volar por los aires, momento en el que Paz cayó hacia delante y se transformó en un caparazón enorme de metal. La foca se golpeó contra el caparazón, con tanta fuerza que noté cómo vibraba toda la playa.
La desventaja INESTABLE titiló y quedó anulada mientras se movía el suelo.
«Madre mía», pensé. Había caído contra el caparazón con la fuerza suficiente como para aplastar un puñetero coche.
La foca dio una voltereta hacia atrás, igual de rápido, y empezó a gritar a la pelota de metal en la que se había convertido Paz.
—¡Cobarde! —insistió—. ¡Lucha contra mí, comepinga de metal! ¡Aaaaaaiyá!
Ya había aparecido la barra de salud del escudo, que estaba casi a la mitad. La foca empezó a dar volteretas laterales alrededor de Paz. Con cada una de ellas, pegaba uno de sus gritos.
D ÓNUT : CARL, TENGO CLARÍSIMO QUE ESTO ES MUY RACISTA.
Pero cuando Yago la foca intentó atacar otra vez, recibió tres disparos al mismo tiempo.
Un proyectil mágico de máxima potencia, un virote de ballesta chisporroteante y un rayo amarillo.
La desventaja DESORIENTADO apareció sobre él mientras se tambaleaba y rodaba hacia mí.
Consiguió recuperar la compostura entre insultos.
La salud casi no le había bajado. Agitó la cabeza y volvió a soltar un improperio.
Yo seguía invisible, así que aproveché la oportunidad para activar Garrazo y darle varias patadas en el costado.
Pum, pum, pum. La criatura gruñó de dolor y, en ese momento, recibió el impacto de otro proyectil mágico mientras dos virotes de ballesta más se le clavaban en el cuello.
Luego otro rayo mágico, este con una desventaja de veneno.
Pero él seguía centrado en Paz. Ahora sí, la salud le había bajado más o menos hasta un 30 %.
Me acerqué para darle otra patada.
Pero uf. Me golpeó en la barbilla con las aletas traseras al dar una voltereta hacia delante a toda velocidad.
—¡Yip ¡Yip! ¡Yip! —empezó a gritar.
Me había dado de refilón, pero me hizo rechinar los dientes. Me tambaleé hacia atrás.
La foca monje volvió a golpear el caparazón de Paz. Las rocas que lo rodeaban quedaron reducidas a polvo, y al escudo le quedaba muy poca salud.
P AZ : ¿Chicos?
Yago rodó a un lado y siguió gritando. La foca empezó a brillar de repente, mientras no dejaban de lloverle virotes y proyectiles que no le impactaron.
Dónut lanzó otro proyectil mágico, que siseó contra el nuevo escudo que se había echado.
Era algún tipo de conjuro de protección.
También le desaparecieron todas las desventajas.
A NTÓN : ¡Mis virotes no le hacen nada! Esto es nuevo. ¡La foca anterior no tenía este conjuro!
S OR I NÉS : Se ha protegido de los ataques a distancia. ¡Yo tampoco puedo hacerle daño!
P AZ : ¡Quedan diez segundos para poder moverme!
«Cagondiós», pensé. Me coloqué la bandera en la boca y corrí hacia la criatura mientras cerraba el puño. La foca se movió para atacar a Paz una última vez, un ataque que era muy probable que acabase con él. Aceleré mientras el guantelete se me formaba en la mano y la invisibilidad perdía su efecto.
Le di un puñetazo a la foca en toda la cara. La criatura rugió indignada mientras se apartaba rodando.
—¡Oh! ¡Oh! ¡Otro comepinga! ¿Me vas a pegar en la cara o qué? —gritó la foca, quien finalmente pasó a centrarse en mí. Brincó varias veces para luego dar una voltereta hacia atrás y empezar a deslizarse a un lado. No dejaba de hacer ruidos de kung-fu—. ¡Mira esto!
Joder. Salté a la derecha justo cuando caía con fuerza en el lugar donde me encontraba hacía unos instantes.
La muy puñetera era rápida. Paz se puso en pie de un salto en el momento en el que se le acabó el conjuro Tortuga.
Una maza ridículamente grande se le formó en las manos.
Era el doble de larga que él, y la cabeza tenía forma de diamante y era del tamaño de un barril de cerveza.
—¡Cuidado! —gritó. Balanceó el arma y yo me lancé al suelo a tiempo para evitarla. Chocó contra la cabeza de la foca, que aún se estaba recuperando y que gruñó para luego caer al suelo sobre mí.
Uf. La mole húmeda me había dejado sin aire con el golpe.
La barra de vida de la criatura empezó a parpadear. Tardé un instante en darme cuenta de qué significaba.
—¡Bandera! —gritó alguien. Había sido sor Inés. Todos, Dónut incluida, corrieron hacia donde nos encontrábamos. El graznido de Mongo resonó a mi alrededor.
Me afané por liberar el brazo, me quité la bandera de la boca y luego se la clavé en un lado de la cabeza a la foca.
¡Pling! El ruido digital resonó a todo volumen por la playa.
La foca desapareció en un penacho de humo azul.
Combate completado. Se ha reiniciado el mazo.
«Madre mía —pensé—. Y ni siquiera era un jefe».
Aún tenía algo en la mano.
Una carta.
La examiné mientras los demás se acercaban a la carrera.
Aviso: Esta carta es propiedad del equipo sor Inés. Aún no se ha activado. No puedes coleccionar ni intercambiar cartas tótem hasta que se hayan activado. El líder del pelotón es el único que puede activar esta carta.
El dorso era el mismo que el de la carta de utilidad que nos habían dado antes.
En la parte delantera había un dibujo estilizado tipo cómic de una versión de Yago con la boca abierta como si estuviese gritando.
En la ilustración, la foca tenía una bandana azul.
También había varios símbolos por toda la carta, entre los que se encontraba un 70 en verde en la esquina superior, que sabía que correspondía al nivel de la criatura.
También había un reloj con un 60 y un corazón con un 125.
Un simbolito de una ola de agua estaba grabado a un lado, con un puño debajo y un escudo bajo este.
Toda una hilera de símbolos recorría la parte inferior de la carta, que era bastante rígida.
Carta T’Ghee. Infrecuente.
Carta tótem.
Yago. Foca monje centinela de piquete.
Nivel 70.
Origen: Cuba.
Duración de la invocación: 60 segundos.
Constitución: 125.
Es una criatura acuática.
Es una criatura cuerpo a cuerpo.
Es una criatura tanque.
Ataques destacados:
Maestro de kung-fu.
Impacto corporal.
Terremoto.
Deflector.
+5 habilidades y conjuros adicionales.
En la pestaña de detalles del pelotón de tu interfaz tienes una lista completa de características, habilidades y conjuros.
Aviso: Tienes espacios vacíos en tu pelotón. La carta se activará y se colocará este tótem automáticamente en tu pelotón al recogerla. No podrás quitar ni cambiar miembros del pelotón hasta que este se llene. Si quieres quitar una carta antes de que el pelotón esté lleno, tendrás que romperla.
Pues sí. Teníamos que hacernos con uno de estos tipos.
—Carl, viene otra foca —dijo Dónut mientras yo le daba la carta a sor Inés. El animal se movía a toda velocidad por la playa directo hacia nosotros y gritando. A medida que se acercaba, vi que esa tenía el mismo nivel pero se llamaba Geraldo.
—Bueno, ¿repetimos? —pregunté.