El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 3 #3
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Capítulo 3 #3

Tran, que también estaba en el equipo de Katia, se encontraba en un estado horrible.

Había perdido las piernas en los últimos momentos del piso anterior.

Daniel Bautista lo acompañaba y lo estaba ayudando a superarlo.

Katia comentó que Tran estaba más enfadado por haber perdido a su amiga Gwendolyn Duet, con quien había estado desde el principio.

Le envié un mensaje para preguntarle si estaba bien, pero no me respondió.

Katia me dijo que había abierto las cajas y le había salido una silla de ruedas voladora en la caja de pacifista.

Era lo mismo que usaba Odette para volar cuando estaba en forma humana.

Empecé a preocuparme un poco por el hecho de que todos recibiésemos tan buen equipo.

Mordecai creía que se debía a la dificultad cada vez mayor.

Pero ¿hasta dónde iba a llegar dicha dificultad?

Tendríamos que salir ahí fuera y descubrirlo.

Por ahora, no había muchas personas que se hubiesen aventurado al exterior.

—Oye, Mordecai —dije mientras cosía la última esquina del parche. Estaba usando un hilo blanco y grueso y espaciando las puntadas lo mejor que podía—. ¿Crees que la presencia de Samantha tendrá algún tipo de efecto con mi chaqueta?

—Lo dudo —aseguró él—. No tiene su forma completa y no es una auténtica deidad igualmente. Quizá me equivoque, pero lo dudo.

—Ya veremos —dije mientras daba la última puntada.

El parche La hija del carroñero brilló durante un instante para indicar que se había colocado correctamente.

Solté el aire con alivio y me puse la chaqueta.

Sentí cómo me aumentaba la fuerza de inmediato.

Apareció una nueva barra en mi interfaz, directamente debajo de la de maná.

Estaba en el mismo lugar que lo había estado la barra de sangre en el piso anterior y tenía un aspecto similar.

Estaba vacía y el sistema la había bautizado Esencia de alma.

Te has equipado un objeto divino.

No hay deidades en la zona.

El parche La hija del carroñero tiene los siguientes beneficios:

Se doblan todos los puntos de mejora del resto de los parches.

Además:

+25 a la Destreza.

+25 a la Fuerza.

Recibirás una notificación cada vez que una deidad entre en la zona.

El beneficio Escalada.

El beneficio Segador de almas.

El beneficio Llave de hueso misteriosa.

Este parche proporcionará beneficios diferentes cuando esté en presencia de entidades divinas.

—Anda —dije mientras leía las mejoras.

—Bueno, ¿qué te ha dado? —preguntó Mordecai.

—Escalada, Segador de almas y Llave de hueso misteriosa.

Mordecai parpadeó con el único ojo que tenía en su cara de cíclope.

—¿Segador de almas? ¿En serio? —preguntó con tono sorprendido.

—Es lo que dice aquí. ¿Es bueno?

Asintió.

—Es buenísimo. Pero tienes que tener cuidado con él. Puede ser más peligroso que el conjuro de berserker de Dónut. Lee la descripción cuando puedas. El último no sé para qué sirve.

Yo solo conocía la utilidad del primero.

Escalada.

Puede escalar mejor por sitios. Yuju. Qué beneficio más emocionante. Supongo que ahora te parecerás más todavía a un mono.

Gruñí e hice clic en el siguiente.

Segador de almas.

Sí, nene. Esto es otra cosa.

Por cada criatura que mates con un ataque cuerpo a cuerpo, el parche La hija del carroñero conseguirá una carga con la esencia de la víctima.

Una vez se cargue del todo, podrás transferir dicha energía a un único ataque cuerpo a cuerpo que usará toda esa esencia.

Este ataque tendrá efectos diferentes dependiendo de la naturaleza de la esencia almacenada.

La barra de esencia asociada ha aparecido en tu interfaz. La cantidad total de esencia de alma que puedes almacenar aumenta cada vez que llenas la barra y la vacías. En otras palabras, cuantas más cosas mates, más fuerte serás.

Aviso: Sabes que el amianto es malo para ti, ¿verdad?

No te hace daño de inmediato, pero se va acumulando en tus pulmones hasta que termina por joderte bien.

Pues ¿sabes qué? Ignora esta advertencia.

Olvídalo. No he dicho nada. Ir por ahí cargando con esencia de alma corrompida te da mucho carácter.

Además, ya tienes un anillo que te está jodiendo bien jodido igualmente.

—Asegúrate de que gastas la barra de esencia cada vez que se llene y listo —explicó Mordecai—.

Es una habilidad muy poderosa. Acuérdate de no almacenar la esencia más de lo necesario.

Una vez vi a una mazmorrera que mató a un grupo de gorgonas y llenó su barra de esencia, para luego darse la vuelta y matar a un jefe de país de un solo golpe.

Convirtió en piedra a la criatura y luego se rompió en mil pedazos.

Ahora, léeme qué hace el último beneficio, venga. No sé para qué sirve.

Llave de hueso misteriosa.

Este beneficio solo puede usarse una vez por razones obvias.

Crea una llave de un solo uso para abrir una cerradura. Cualquier cerradura. Cualquiera que encuentres en la mazmorra.

¡AVISO! (Fíjate en que he usado las mayúsculas, ¿eh? No te olvides). Usar este beneficio destruirá tanto el parche como el objeto donde lo habías puesto. Eso significa que perderás la chaqueta y todos esos parchecitos que se le han cosido sin mucha maestría.

Ah, también usa un hueso del cuerpo del portador para crear la llave. Cuanto más complicada sea la cerradura, más grande será el hueso. Puede que sea un dedo. O la clavícula. O el fémur. Un detallito de nada.

Dicho hueso no se regenerará, así que asegúrate de que sea una cerradura que quieres abrir de verdad.

—Vaya —dije después de leérselo a Mordecai—. Vamos a considerarlo un último recurso.

Recordé que había una nota sobre un objeto similar en el libro de cocina, pero no me acordaba de las circunstancias en las que lo habían usado. Tenía que volver a buscar esa entrada.

—Ese parche para la espalda es buenísimo —comentó Mordecai—. Pero usarlo va a tener sus complicaciones. No tiene unos beneficios tan directos como la túnica celestial de Quan. Son cosas que pasan. Este tiene potencial para ser mucho mejor, pero no será fácil.

—Ya. Nunca lo es.

D ÓNUT : ¡ESTO ES UN ULTRAJE!

Suspiré.

C ARL : ¿Qué pasa ahora?

—¡Esto es un ultraje! —repitió la gata al tiempo que salía a toda prisa de su habitación. Saltó sobre la encimera—. Tienes que hacer algo, Carl.

—Pero ¿de qué hablas? —pregunté.

—¡La bandera! Están hablando de ella en internet. Me había olvidado de que cada pelotón tiene unas banderas para clavárselas a los malos de este piso. Y no podemos diseñarlas. ¡Lo hace el sistema! ¡Mírala!

La pequeña bandera apareció de repente y cayó sobre la encimera.

Empecé a reírme.