Capítulo 63
Han pasado poco más de cuatro meses desde que llegamos al pasado.
Lo que en teoría iba a ser un paseo de unas semanas para poder recuperarme, se ha convertido en una escapada vacacional con mayúsculas.
Por supuesto estoy recuperado del todo y más fuerte que un toro desde hace dos meses, pero Lucía insistió una y otra vez en que no había prisa por marcharse, que el tiempo corría a nuestro favor y que esas vacaciones, así las ha llamado todas las veces, esas vacaciones estaban siendo las mejores de su vida.
Por suerte, y porque el chaval ya insiste con ganas en que quiere volver junto a su madre, hoy volvemos al presente.
Lucía ha guardado los dos dibujos hechos por Picasso, junto con otro de Ramon y una foto de la Sagrada Familia en plena construcción firmada por Gaudí, en sendas bolsas estancas para preservarlo todo del paso del tiempo.
El efecto Escondite aquí no tiene mucho protagonismo ya que los mismos muebles que hay seguirán estando en el presente, así que solo tiene que dejar los dibujos en un cajón y recogerlos al llegar.
Le he insistido en que los guarde en un lugar secreto, ocultos de mi vista. Un sitio donde no me los encuentre por casualidad en otra de mis visitas.
Piensa que en este más de siglo y pico yo vendré muchas veces a este mismo apartamento antes de que ella regrese a por esos dibujos.
Cien años de entradas y salidas, de rutinas, de vida.
Si me topara con ellos antes de tiempo, si por casualidad los encontrara, sabría que ella puede viajar al pasado conmigo antes de que el destino lo dictase de forma natural.
Y eso no puede ocurrir. Ese descubrimiento alteraría el curso de los acontecimientos y, el pasado, al menos en este caso concreto, no debe cambiar en nada.
Tiram y yo esperamos en el sofá a que ella esconda sus tesoros. Lo he dejado todo bien recogido y preparado para la llegada al presente. Se sienta a mi lado y me coge de la mano. Me mira. Sonríe.
—Gracias por este tiempo de regalo —me susurra.
Los agarro a los dos con fuerza de las manos y me concentro. Me siento fuerte y con ganas de volver. El tiempo al que hemos de saltar es un par de horas después de habernos ido al pasado.
Respiro.
Vacío mi mente y me dejo llevar hasta que la familiar luz intensa aparece de repente y siento como una sensación me lleva en volandas muy lejos de aquí en el tiempo, pero no en la distancia.